Kafka, Franz
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Biografía GER
Novelista elieco de lengua alemana. N. en Praga el 3 jul. 1883. Es uno de los precursores del expresionismo (v.) y del surrealismo (v.). En sus novelas y narraciones expresa la situación aporética del que experimenta la existencia como cosa absurda. Es notable la influencia de Kierkegaard (v.), Ibsen (v.) y del naturalismo (v.). Era hijo de un comerciante judío de buena fortuna, establecido en Praga. Su madre pertenecía a una familia distinguida de la capital checa. Terminados los estudios medios en el gimnasio alemán, cursó la carrera de Leyes en la Univ. de Praga, doctorándose en 1906. Durante esta época fue adicto al socialismo ateo y estuvo bajo la influencia de las ideas sociológicas de Alfred Weber (v.) y de la filosofía de Franz Brentano (v.), cuya teoría del "criterio moral" contribuyó a determinar su rigorismo ético.K. frecuentaba los círculos de la alta sociedad de Praga, pero también tenía contacto con las clases bajas y con el pueblo checo, en cuyas reuniones políticas solía participar. En 1907 obtuvo un empleo en una compañía de seguros, donde llegó a hacerse un nombre como asesor jurídico; si bien esta profesión no le satisfacía plenamente, la ejerció hasta 1917. A partir de 1910 comenzó a llevar vida reconcentrada de escritor, interrumpida sólo por algunos viajes al Norte de Italia, Suiza y París Estudió con intensidad la historia y literatura del pueblo judío, adoptando una actitud crítica ante el sionismo (v.) ortodoxo, pero siguiendo con interés el movimiento en pro de la colonización de Palestina. Enfermo de tuberculosis desde 1917, buscó la salud en varios sanatorios. Preocupado por problemas religiosos, se entregó a la lectura de Kierkegaard. En el último año de su vida conoció a una joven judía, Dora Dymant, a cuyo lado creyó sentirse feliz y animado para el trabajo; pero la enfermedad había minado su existencia. M. en el sanatorio de Kierling, cerca de Viena, el 3 jun. 1924, y fue enterrado en el cementerio judío. de Praga.La obra de K. es tan sugestiva como difícilmente accesible. Él mismo únicamente publicó algunas historias y artículos; el resto se ha publicado gracias al celo de su amigo Max Brod, quien contra la voluntad expresa de K. de que destruyese todos sus escritos inéditos, los publicó después de su muerte. Comprenden tres novelas incompletas: Amerika -título dado por Brod al fragmento Der Verschollene (El desaparecido)-, compuesta entre 1912 y 1914; Der Prozess (El proceso), entre 1914 y 1915; Das Schloss (El castillo), entre 1920 y 1921. Además, una multitud de narraciones, por lo común también incompletas, y un diario de gran interés. Todos estos escritos tienen el carácter general de parábolas, y describen, con imágenes y visiones fantásticas y surrealistas, situaciones, episodios, hechos, representativos de las leyes internas de la existencia. Cada situación, cada hecho singular, aparece como cosa real y lógica; el conjunto, en cambio, la atmósfera existencial, es totalmente irreal.Los sujetos o personajes, considerados aisladamente, parecen también palpables y reales; pero vistos en el conjunto, en la escena, no son más que fantasmas movidos por una mano invisible. Es decir, que el hombre, más que individuo independiente y libre, es para K. como pieza de un gran mecanismo indescifrable y autónomo. Este mecanismo, que llamamos mundo, viene a ser lo absurdo para el hombre. Todo intento de orientarse en él, todo anhelo de vivir una existencia ordenada y llena de sentido, está condenado al fracaso; pues tan pronto se ha tomado una posición sobre la que operar, o es destruida por la posición contraria, o produce un efecto distinto del esperado. Y es que en K. todo se halla en perpetuo cambio, y en nada hay seguridad, ni claridad, ni verdad, siendo imposible una existencia digna. En este mundo despiadado, el hombre está siempre a la puerta esperando, siempre comenzando. Como por otra parte el hombre no puede menos de proponerse una y otra vez la cuestión del sentido de su existencia, al no hallarlo, se hunde en la desesperación; la angustia, la enfermedad y la nada le acechan constantemente; la evasión le es imposible. El resultado de esta desesperación es un complejo de culpa, que no es moral, sino existencial. El hombre llega a convencerse de que ha quebrantado una ley y de que está cumpliendo la condena; pero no sabe, ni quién hizo la ley, ni quién le impuso la condena; es decir, que es víctima de un enigma. Este enigma lo describe K. en los más variados tonos, recurriendo a la paradoja, a lo grotesco, a lo tétrico, a lo sarcástico, a lo humorístico.La prosa de K. es testimonio de una experiencia vital, cuya última consecuencia es el nihilismo (v.). La existencia, más que un misterio, es para él un absurdo; tras lo vulgar y cotidiano está lo insólito y monstruoso; tras lo familiar y obvio, lo extraño e impenetrable; y esto es lo que dirige, coacciona y atormenta al hombre, procesándolo día a día. K. profesa la lógica del absurdo (v.), que implica la antinomia de mundo y persona, y la negación de todo cuanto puede servir al hombre de apoyo en su existencia. Con el tormento de esta actitud nace su arte literario; K. es, sin duda, uno de los mejores estilistas de lengua alemana. En un estilo claro (bien que a veces, por la intención, opaco) busca dar expresión adecuada a su mundo interior. Su lenguaje tiene algo de ambiguo, de dialéctico, de afirmación y negación, que impide se le pueda interpretar definitivamente. En todo caso, su prosa es de una seriedad impresionante, pues en ella no se trata de sentimientos o psicología de relleno, sino del ser o no ser, del fundamento de la existencia, siendo en esto comparable a Kierkegaard y a Unamuno (v.).Sus novelas El proceso y El castillo son dos parábolas de la existencia humana, según la concibe K. La tesis fundamental de la primera es que la culpabilidad es siempre innegable. José K., director de un Banco, es detenido una mañana; él no sabe la causa, ni quién le ha podido acusar; supone que habrá sido por defectos que, consciente o inconscientemente, ha cometido en su vida. Todos sus esfuerzos por aclarar su situación y dar con una autoridad competente en su caso resultan inútiles; más aún, contraproducentes, pues le van haciendo cada vez más culpable, ya que lo que busca en fin de cuentas es la propia utilidad: ser declarado inocente. Por fin es condenado a muerte. Todavía pasa un tiempo, hasta que un día aparecen dos verdugos y le ejecutan. La segunda novela es como una ilustración de la anterior. Llaman al topógrafo K. para encargarle unos trabajos en el palacio del conde de Westwest. El topógrafo llega a la aldea en que se halla dicho palacio, pero nadie sabe informarle, todos se extrañan de sus preguntas y por fin no le hacen caso. Sigue haciendo mil esfuerzos por lograr entrar en el palacio; todo inútil. Finalmente, un lacayo le dice que está admitido de topógrafo, pero que por desgracia no hay en todo el palacio el menor trabajo para él. La conclusión de K. es que el mundo es impenetrable y que el individuo no es más que un insecto prendido en la tela de sus estructuras. A pesar de lo extremado e irreal de tal posición, los escritos de K. han ejercido una influencia profunda en los prosistas alemanes de la actualidad.Otros escritos de K.: Beschreibung eines Kampfes (Descripción de una lucha), 1904, Das Urteil (La sentencia), 1912, Die Verwandlung (La metamotfosis), 1912, In der Strafkolonie (En la colonia de penados), 1914, Der Dorfschltllehrer (El maestro de escuela), 1915, Ein Landarzt (Un médico rural), 1919, Der fáger Gracchus (El cazador Graco), 1917, Zur Frage der Gesetze (Sobre las cuestión de las leyes), 1918-22, Ein Hungerkünstler (Un artista del hambre), 1924, Forschungen eines Hundes (Exploraciones de un perro), 1924.V. t.: EXISTENCIALISMO 11.J, A. COLLADO MILLÁN.
BIBL.: Gesammelte Werke, 10 vol., 1950-58; R. HEMMERLE, Franz Kafka, eine Bibliographie, 1958; A. FLORES, A bibliography 1921-54, en Franz Kafka today, 1958; M. BROD, Kafka, Buenos Aires 1951; H. TAUBER, Franz Kafka, eine Deutung seines Werks, 1941; A. NÉMETH, Kafka ou le mysthére juif, París 1947; R. RoCHEFORT, Kafka cm 1’irréductible espoir, París 1947; F. BEISSNER, Kafka der Dichter, 1958; Der Erzdhler Kafka, 1958, F. WELTSCH, Religion und Humor ¡in Leben und Werk Franz Kafkas, 1957; CH. MOELLER, Franz Kafka o la tierra prometida sin esperanza, en Literatura del siglo XX y cristianismo, 111, 2 ed. Madrid 1960, 223-363; W. FALK, Impresionismo y expresionismo. Dolor y transformación, en Rilke, Kafka y Trakl, Madrid 1963; K. WEINBERG, Kafkas Dichtungen, 1963; R. M. ALBÉRÉS y P. DE BOISDEFFRE, Franz Kafka, Barcelona 1964; M. CARRONGES, Kafka contra Kafka, Barcelona 1967.
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