Jaldún, Ibn
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Biografía GER
Historiador, sociólogo y pensador hispano-musulmán, cuyo nombre completo es Abú Zayd Wali al-Din `Abd al-Rahmán b. Muhammad al-Hadrami, que no hay que confundir con su hermano Abú Zakariyá, autor de la Bugyat al-ruwwád fi dikr al-muluk min Bani `Abd al-WÚd (ed. y trad. de A. Bel, Histoire des Beni `Abd al-Wád, rois de Tlemecen, Argel, 1904-13). N. en Túnez en 1332 de familia de aristócratas hispano-árabes emigrados al Magreb ante el avance de Fernando III. La familia de los Banú Jaldún, que hacía remontar su origen a los reyes árabes de Kinda, se estableció durante la conquista musulmana en Carmona y posteriormente en Sevilla, donde desempeñó cargos administrativos de importancia.La formación científica de J. es muy completa: lecturas alcoránicas, gramática y filología, tradiciones proféticas, fuentes del derecho, poesía, lógica y filosofía, teología dogmática, derecho alcoránico (sari’a), que ejerce en diversas ciudades: Túnez, Bugía y Fez. A los 18 años queda huérfano a consecuencia de la gran peste (la del Decamerón de Boccaccio). Es más o menos entonces cuando empieza su agitada y arriesgada vida de aventurero y cortesano, un cuarto de siglo de andanzas que le dan un extraordinario conocimiento de la sociedad de su tiempo, de los diversos grupos étnicos, sociales y económicos, de las fuerzas en juego y de cómo se hace la historia, por propia experiencia. En 1350 es nombrado sáhib o kcitib al-°aláma (encargado de trazar el signuni regii), del sultán hafsi; dos años más tarde lo encontramos en Bugía, llamado por el sultán Abú `Inán en 1354, donde pasa nueve años, de ellos dos en la cárcel, acusado de conspiración. De allí, aprovechando la amistad contraída con Ibn al-Jatib (v.) y su señor el sultán Muhammad V, que estaban desterrados en el Magrib, pasa a Granada (1363) donde se celebra su famosa embajada a Pedro I, a la sazón en Sevilla. Los nueve años siguientes son los más aventureros y arriesgados de su existencia. En 1365 se traslada a Bugía, huyendo de la progresiva enemistad de Ibn al-jatib, y allí es nombrado háy¡b o primer ministro del sultán Muhammad, cuando la ciudad cae en manos del señor de Constantina, J. se retira a Biskra. Desde allí toma parte, con extraordinario talento político, siempre a favor del vencedor, en las luchas que se suceden en el Norte de África. En 1380 está otra vez en Fez y al cabo de dos años pasa de nuevo a Granada, cuyo sultán le deporta a Hunayn.Políticamente afectado, cansado, J. se retira al desierto, a las soledades de Qal’a Ibn Saláma (Tawgzút). Momentáneamente desengañado permanece cuatro años dedicado a la meditación y estudio, y trabaja en la redacción de la obra que le había de dar fama universal: sus Mugadd¡ma (Prolegómenos), que constituyen en realidad unas reflexiones acerca de la civilización y de la historia, y que termina en 1377. Al año siguiente se traslada a Túnez para consultar las obras necesarias (todo lo anterior fue fruto de las ideas que se había formado a través de sus numerosas lecturas) y allí termina la redacción de su Historia Kitúb al-’¡bar wa tl-iwán al-mubtada’ wa-l-jabar fi ayclm al-`Arab wa-l-`Ayam wa-1-Barbar wa man ’úsarahum min dawi al-sulán al-akbar.No se sabe si efectivamente volvió a intervenir subrepticiamente en la política, pero el hecho es que en 1382 tiene que abandonar Túnez bajo el pretexto de cumplir la peregrinación a La Meca. Con esto se inicia el último cuadro del tríptico de su vida: el oriental, en que, aparte del famoso episodio de su entrevista con Tamerlán, en 1401, se consagra a la enseñanza y a la judicatura en El Cairo. Como gád1 (juez) de la escuela jurídica malikí (lo fue seis veces y destituido cinco), se revela una faceta de su personalidad que la actuación política oportunista que le había caracterizado no hubiera permitido sospechar: su intransigencia, integridad; rigidez y severidad, que le atrajeron la enemistad de sus camaradas y de los egipcios. M. en El Cairo el 19 mar. 1406.Para apreciar en su justo valor la extraordinaria personalidad de J. conviene fijar mediante algunos sincronismos la época en que vivió. Fue contemporáneo de la dinastía de los Valois en Francia, de Boccaccio en Italia, del imperio mongol de Tamerlán, de los mamelucos egipcios, de los hafsíes tunecinos, de los mariníes en Marruecos, de los nazaries granadinos y de las luchas entre Pedro I de Castilla y Enrique de Trastámara.J. es ante todo un historiador de genio, la Mugaddima es, tres siglos antes de Bossuet (v.), un auténtico Discours sur 1’histoire universelle. Introduce sistemáticamente el uso de la crítica histórica para dilucidar lo que puede ser verídico de aquello que es fabuloso o legendario. Se trata fundamentalmente de una extraordinaria aportación al pensamiento humano, centrado alrededor del problema del hombre. Es un humanista, un genio del Renacimiento, con la participación política y la actividad intelectual y científica que ello presupone, y con las anticipaciones y premoniciones que lo caracteriza. J. es también, y éste es uno de los aspectos más importantes de su genio polifacético (basta para ello consultar algunos de los títulos enumerados por Rosenthal en la bibliografía de su traducción, o el apartado Ibn Jaldun del Index Islamicus de J. D. Pearson), cinco siglos antes de Augusto Compte (v.), el creador de la sociología. Se ha propuesto crear "una ciencia autónoma, cuyo objeto es la civilización y la sociedad humana... la naturaleza de la civilización: la vida salvaje y la social, los particularismos... y las modalidades...". Como tal, concede especial importancia al medio, a las condiciones ambientales ya que "el hombre es hijo de sus usos y costumbres". Para exponer estas nuevas nociones ideó conceptos y vocablos (una de las múltiples dificultades que encierra su obra). Entre sus preocupaciones está la de anotar lo más exactamente posible los fonemas mediante un sistema suyo de transcripción de las lenguas no semíticas, muy especialmente el beréber. Para A. J. Toynbee (A Study of History, Londres 1935, 1.11, 322) la Mugaddima es "sin duda alguna, la mayor obra de este género que nadie haya creado jamás, en cualquier tiempo y lugar".La primera edición árabe de la Mugad-dima es la de Bñláq 1857; hay otra de Beirut (1880), de la que derivan las posteriores. Citaré la de Quatremére, París 1858, traducida por W. Mac-Kukin de Slane, Prolégoménes historiques d’Ibn Khaldoun, París 1862-68. La versión inglesa de F. Rosenthal, The Mugaddima: an introduction to history, Londres 1958, es la mejor hasta la fecha. El investigador marroquí Muhammad Táwit al-Tanyi está preparando una edición crítica del texto de la Mugaddima. V. Monteil ha iniciado una nueva traducción francesa, Discours sur 1’histoire universelle.lal-Mugaddima), Beirut 1967.P. CHALMETA GENDRÓN.
BIBL.: Además de la citada en el texto, v.: MUHAMMAD TÁWÍT AL-TAN11, al-Ta1rif bi-Ibn Jaldún wa rih1atuhu garban wa largan, El Cairo 1951; W. J. FISCHEL, Ibn Khaldún in Egypt, his public functions and his historical research, Univ. de California 1967.Para la bibl. de J., cfr. C. BROCKELMAN, Geschichte der Arabischen Litteratur, II, Leiden 1947, 242-245; Suplementband 11,342; W. J. FISCHEL, o. c. Ibn Khaldúniana: bibliography, 171-212.
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