Iberico, Sistema. Geografia. GEOG.
Categoria:
Geografía
Se designa así a un conjunto de montañas que se extiende de NO a SE, desde las proximidades de la cordillera Cantábrica hasta el litoral mediterráneo en la región valenciana, ocupando una extensión de unos 43.000 Kmz. Separa la depresión del Ebro de la Meseta. Desde el punto de vista estructural, se le considera como el borde del viejo zócalo meseteño herciniano, recubierto con sedimentos secundarios, levantado y plegado en la orogenia alpina. Este carácter confiere a su desarrollo orográfico la nota de su discontinuidad y diversidad de aspectos morfológicos, que hacen de este conjunto montañoso una yuxtaposición de macizos separados por depresiones, sin que éstas hayan constituido en modo alguno un obstáculo a la circulación y al poblamiento, como lo demuestra el hecho de su bipartición entre Castilla y Aragón, cuyas fronteras se compenetran en este sector. El valle del Jalón, que cruza transversalmente el S. I. aproximadamente en su parte central, puede servir de punto de partida para su descripción.Al N del Jalón se sitúa el sector más macizo de estas tierras, constituido por la sierra de la Demanda, núcleo paleozoico que culmina a los 2.126 m. (San Lorenzo), y las sierras de Neila y Urbión (2.228 m.), separadas de aquélla por el río Najerilla y formadas por areniscas cuarcíticas del cretáceo. La Tierra de Cameros, al SO, corresponde a la terminación meridional de este agrupamiento, enlazando con la plataforma soriana, de la que únicamente destaca la mole aislada del Moncayo (2.313 m.), situado ya en el borde de la depresión del Ebro. Los rasgos distintivos de esta zona son la dedicación ganadera, esplendorosa en el pasado y todavía importante hoy, aunque ya muy decadente, y la riqueza forestal basada en un doble condicionamiento bioclimático: hayedos y robledales en las laderas septentrionales, que recogen todavía mucha humedad del Cantábrico, y los inmensos pinares (pinus silvestris y pinus pinaster) que cubren el mediodía soleado de las sierras. La zona central del S. l. estructurada en torno al valle del Jalón representa un verdadero hiatus en lo que se refiere a la macicez y altura de las sierras. En efecto, este sector está formado estructuralmente por el viejo zócalo paleozoico, con restos de la cobertera secundaria en sus márgenes, astillado por una serie de fracturas orientadas de NO a SE, algunas de las cuales han formado verdaderas fosas tectónicas, que se rellenaron de sedimentos detríticos en el mioceno (Calatayud-Daroca). El relieve refleja este dispositivo, puesto que valles y sierras siguen esta misma orientación, salvo el río Jalón, que constituye una auténtica anomalía. En los valles bien abrigados se alojan ricas vegas de frutales, cuando hay agua, o secanos olivareros y vitícolas, que animan la actividad económica ordenada y centrada desde Calatayud, puesto clave en la ruta MadridZaragoza. Las sierras, que nunca rebasan los 1.500 m., están pobladas de encimares degradados y no representan casi nada en la vida regional.Al S del Jalón, el relieve vuelve a encresparse en un trío de extensos macizos, separados por la depresión Calamocha-Teruel, valle del Turia y del Mijares. Al O de la depresión de Teruel se sitúa la serranía de Albarracín, que culmina a 1.920 m. en el Caimadorro y que se prolonga por la provincia de Cuenca en los mal llamados montes Universales; el macizo de Gúdar se sitúa al E (Peñarroya 2.024 m.) y llega hasta el valle del Ebro a través de la sierra de San Just, y hasta el Mediterráneo por las montañas del Maestrazgo; por último, Javalambre, al S de este dispositivo, flanqueado por el valle del Turia y el Mijares, forma la muralla divisoria entre las altas tierras turolenses y Valencia (2.020 m.). Más secos que sus congéneres septentrionales, los bosques de pinos comienzan a aparecer a partir de los 1.400 m. de altura y sólo adquieren caracteres de masas compactas en las serranías de Albarracín. La actividad ganadera señorea estas tierras, mientras que en las depresiones las pequeñas vegas fruteras y remolacheras no son estímulo suficiente para retener la escasa población.De las nuevas provincias en que está incluido, en lo esencial, el S. l., sólo Soria y Teruel pueden considerarse verdaderamente ibéricas; Logroño, Cuenca y Zaragoza incluyen una porción que representa más o menos un tercio de su superficie provincial; Burgos, Guadalajara, Castellón y Valencia tienen sólo retazos del S. 1. La población total de estas altas tierras representaba, en 1960, 640.946 hab. con una densidad de 14 hab/Kmz. La mayor parte de la población vivía entre los 900 y los 1.100 m. de altura (249.134 hab.), que constituye el nivel topográfico predominante, más favorable para el asentamiento de la población, de las altas parameras y depresiones ibéricas.S. MENSUA FERNÁNDEZ.
BIBL.: J. M. CAsAs ToRREs, Geografía de España y Portugal, ed. M. DE TERÁN, IV,2, Barcelona 1967.
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