Hanseática, Liga HIST.
Categoria:
Historia
Desde el s. xii surgieron en el norte de Alemania ciudades en las que se desarrolló una burguesía eminentemente mercantil. Una de estas ciudades, Lübeck (v.), fundada en 1158, constituyó en 1230, con otras ciudades del Báltico, una liga comercial, que recibió el nombre de Hansa.Las ciudades que integraron en un primer momento la L. H. fueron: Visby, en la isla de Gotland; Rostock, Stralsund, Danzig (v. GDANSK), Vismar, Riga (v.) y Reval. Dos factores contribuyeron a la creación de este nuevo espíritu urbano: el aumento demográfico y la recuperación económica. Mercaderes alemanes, en los s. xii y xiii, habían conseguido establecimientos privilegiados, alhóndigas o Kontors, en Londres, Bergen, Visby, Novgorod y Brujas. Este primer comercio consistía en intercambiar pieles y otros productos del Nordeste por vestidos y manufacturas de Flandes y del Oeste. Formada la Liga, Lübeck se puso al frente y dirigió la política mercantil de las ciudades hanseáticas.Lucha por el predominio comercial. En su deseo por conseguir el dominio del comercio, que se llevaba a cabo en el Báltico y en el mar del Norte, las ciudades h. tuvieron que hacer frente a las acometidas danesas. Frico VI Menved (1286-1319) quiso someter estas ciudades, que se salvaron gracias a la anarquía existente en Dinamarca. Años más tarde, hubo una nueva amenaza a raíz de la expansión de Dinamarca, reunificada bajo Waldemar IV. En 1360, éste saqueó Visby, que ya nunca pudo recobrarse. Para poder combatir a Dinamarca, se formóuna Confederación, en la que entraban Noruega, Suecia, y los caballeros teutónicos. Entablada la lucha, se llegó en 1365 a una paz que no agradó a ninguno de los contendientes, y además Waldemar no refrenó en nada su hostilidad. En 1368, la Hansa renovó la guerra y obtuvo una gran victoria. Con la paz de Stralsund (1370), consiguió la libertad de comercio y pesca en Escania, y el derecho a que le tuvieran que pedir su consentimiento cada vez que se eligiera un nuevo rey en Dinamarca. De esta manera, la L. H. se apoderó del Báltico y de los estrechos.En la misma época de la lucha contra el rey danés, las ciudades habían obligado a Erico II de Noruega a aceptar sus condiciones en el tratado de Tónsberg (1294), por medio de un bloqueo comercial. Igualmente, sometieron en 1119 a Novgorod y usaron el mismo sistema para oprimir a Brujas (1307). Con respecto a Noruega, Magnus el Legislador (1263-80) había otorgado privilegios a los mercaderes alemanes, hecho que les había permitido competir con el comercio nacional. Así, Magnus, por necesidades financieras, inauguró la larga serie de abdicaciones que se dieron en los tratados entre Noruega y la Hansa.Desde sus comienzos hasta el s. xiv, época de su mayor esplendor, la L. H. extendió su influencia por toda Europa. Las principales bases de su gobierno en Occidente fueron el Stalhof de Londres y la factoría flamenca de Brujas. En Oriente, Novgorod concentraba el comercio con Rusia; a través de los ríos alemanes, se hacía el comercio con la Alemania continental; por el Vístula, el de Polonia y el Báltico. En el s. xii, se perdió la ruta comercial que enlazaba el Báltico con Constantinopla y Bagdad a través de Rusia, a causa del establecimiento de los pechenegos a orillas del mar Caspio. El control de estas rutas comerciales lo ejercían diferentes ciudades h. Lübeck, Danzig, Riga y Reval controlaban el comercio por el Báltico y Rusia. Colonia, Dortmund, Hamburgo y Emden llevaban el del mar del Norte y el de Inglaterra.Todo el comercio medieval tuvo un carácter capitalista. Parece evidente que el capitalismo se afirmó desde el s. xii. Las ganancias comerciales solían invertirse en la compra de inmuebles y fincas rústicas, lo que tuvo notables repercusiones sociales. En esta época, alcanzaron también importancia económica el sur de Alemania y los países danubianos por medio de la industria textil, metalúrgica y minera. Para el comercio medieval, tuvieron interés las ferias, que mantuvieron su apogeo hasta fines del s. xiii. Las grandes corrientes mercantiles marcaban el lugar de la celebración. Las más famosas fueron las de Champaña y Brie (Francia), en la ruta comercial que unía Italia y Provenza con los Países Bajos. Una tras otra, tales ferias duraban todo el año. Alcanzaron su apogeo en la segunda mitad del s. xiii, decayendo a comienzos del s. xiv. Su importancia se centra en el contacto que establecieron entre el comercio italiano y la floreciente industria flamenca. La ruina progresiva de tales ferias se subsanó por el desarrollo de las comunicaciones terrestres entre Italia y el noroeste de Europa por el San Gotardo. Además, rutas terrestres y marítimas convergían hacia Brujas y Londres. El desarrollo de todo este comercio se debe también a los progresos de la técnica mercantil.Poder económico. Las ciudades alemanas desempeñaron un papel de primer orden en el Drang nach Osten, en la colonización germánica de las tierras del Este. Durante todo el s. xiii y parte del xiv, los mercados se multiplicaron a lo largo de las rutas comerciales de Baviera, Suabia y Renania. Más al Norte, la L. H. adquirió el monopolio de las pesquerías del Báltico y del mar del Norte.La expansión germánica estuvo acompañada de -una gran desunión interior. La Hansa también extendió sus dominios. Para ello tuvo que combatir contra la piratería de los que se llamaban a sí mismos Vistualler Brethren, los cuales se habían aprovechado de las luchas que continuamente mantenían los Estados escandinavos. Hasta 1404, no hubo seguridad completa en el Báltico. Una vez conseguida, la L. H. logró dominar las factorías de pesca del Sund y el comercio de Noruega. Tuvo participación en el comercio inglés y mantuvo su posición en Flandes. También, en unión con las ciudades del Sur,- controló el comercio interior y exterior de Alemania.El comercio h. consistía en productos naturales (trigo de Prusia y Polonia, pieles y miel de Rusia, pescado seco y salado de Escandinavia, materiales de construcción) y, como fletes de regreso, transportaba lanas de Inglaterra y sal de Bourgneuf (Gascuña francesa). Todos estos intercambios se hacían en Brujas. El volumen del comercio h. igualaba al italiano, pero sus capitales eran inferiores. A mediados del s. x111, Renania era superada económicamente por la Hansa. En ese mismo siglo, adquirieron importancia las pesquerías noruegas, en particular el arenque. Los comerciantes noruegos tuvieron que claudicar ante la Hansa, ya que ésta les proporcionaba el indispensable trigo polaco.La L. H. constaba de unas 70 ciudades. Su formación total no tuvo lugar hasta 1356. Sólo unos pocos miembros, como Lübeck y Goslar, eran Estados soberanos, que rendían homenaje al Emperador; el resto estuvo sometido a los príncipes del territorio, tales como el gran maestre de la Orden Teutónica, el obispo de Münster o el duque de Mecklemburgo. El apogeo de la ciudad medieval tuvo lugar durante los s. xli, x111 y parte del xiv, hasta que sobrevino la peste negra (v.), que produjo una gran crisis demográfica. Durante la fase de apogeo, las ciudades estuvieron regidas por oligarquías cerradas, los llamados patricios, descendientes de los primeros mercaderes. Los judíos vivían en barrios separados (ghettos). Las ciudades y la burguesía asumieron una función directiva en la secularización de la cultura, uniendo los intereses económicos y espirituales. El aspecto de la ciudad quedó determinado por el comercio.Decadencia. Durante el s. xv, algunas ciudades h. continuaron con un comercio floreciente. Danzig mantuvo una importante exportación de cereales y otros productos hacia Occidente. Pero el derrumbamiento de la Hansa se hacía evidente. Varias causas contribuyeron a ello: la competencia inglesa y holandesa, los conflictos con la Orden Teutónica, las vicisitudes escandinavas, y, sobre todo, la pérdida de Novgorod, que se había sometido a Iván 111, príncipe de Moscú.M. ESCOLAR GARCÍA.
BIBL.: J. HEERS, Occident au XIV et XV siécles. Aspects econolniques et sociaux, París 1963; F. RORIG, Hansische Beitrüge zur deutschen Wirtschajtsgeschichte, Breslau 1928; R. PAGEL, Die Hanse, Oldemburgo 1942; A. GADE, The Hanseatic Control ol Norwegian Commerce during the late Middle Ages, Leiden 1951; L. G. GOETZ, Deutsch-Russische Handelsvertrüge des Mittelalters, Hamburgo 1916; P. DOLLINGER, La Hanse (X11-XVIle siécles), París 1964.
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