Hambre I. Medicina. MEDICINA
Categoria:
Medicina
Según el Diccionario de la R. Academia de la Lengua, h. es "gana o necesidad de comer"; más concretamente, podemos definirla como la sensación de ansia o necesidad apremiante de comer, asociada a cierto grado de debilidad, desasosiego, o dolor de estómago. Como fenómeno fisiológico el h. es el resultado de la integración de diversas sensaciones de tipo vegetativo (fatiga, mareos, calambres epigástricos, irritabilidad, etc.), modificadas por mecanismos reflejos corticales; estos mecanismos se originan por la experiencia de que la ingestión de alimentos suprime dichas sensaciones.La palabra apetito se emplea a veces como sinónimo de h., pero no tiene el matiz de intensidad e incluso dolor que puede acompañar al h. en algunas ocasiones. Además el apetito suele significar también el deseo específico de ciertos alimentos y no del alimento en general.Saciedad es lo contrario del h. Es la sensación de que la búsqueda de alimento ha llenado sus fines. Suele resultar de una comida abundante y satisfactoria, sobre todo cuando los depósitos de alimentos del sujeto (tejido adiposo y glucógeno) no están alterados.La regulación del h., al parecer, corre a cargo de dos mecanismos distintos. Uno de tipo nervioso, gobernado por los llamados centros de la alimentación y de la saciedad; el centro del h. o de la ingestión de alimentos se localiza en los núcleos laterales del hipotálamo (v. ANATOMÍA HUMANA); el centro de la saciedad, en los núcleos ventromediales. El otro mecanismo, de tipo humoral, tiene como factor más importante la glucemia (nivel de glucosa en sangre), para la que existirían quimiorreceptores específicos, también en el hipotálamo. Por otra parte existen también experiencias que demuestran que las funciones del hipotálamo consisten en controlar la cantidad de alimento ingerido, pero no el mecanismo de la ingestión, que está controlado por centros del tallo cerebral. Centros más altos que el hipotálamo también desempeñan importante papel en el control de la alimentación.Se calcula que la cantidad de calorías necesarias para el funcionamiento vital de un hombre oscila entre 2.500 y 3.000; este dato varía según la edad y sexo de la persona, trabajo realizado, clima, etc. (v. DIETÉTICA). El mínimo vital de calorías diarias para una persona que realiza un trabajo moderado se calcula alrededor de 2.000 a 2.500. Por debajo de ese nivel se habla de alimentación deficiente, luego de subalimentación y, finalmente, de h. (V. NUTRICIÓN).Las consecuencias patológicas del h. sobre el cuerpo humano son múltiples. El h. prolongado puede causar en el individuo que la padece (y en sus descendientes) multitud de trastornos: pérdida notable de peso, atrofia de los tejidos, diarreas, modificaciones metabólicas, disminución de la resistencia a las infecciones, en algunos casos aparece el llamado edema por hambre, etc. Por otra parte, hay trastornos que se producen no tanto por la carencia total de alimentos, sino por ausencia de algún elemento fundamental en la dieta. Como es sabido, el cuerpo humano necesita una serie de elementos para mantener su equilibrio biológico, especialmente los tres elementos fundamentales: hidratos de carbono (v.), proteínas (v.) y lípidos (v.). La carencia. de alguno de ellos, aunque no sea un h. sentida, puede dar lugar a enfermedades, que se conocen en medicina con el nombre de enfermedades carenciales (v. ENFERMEDAD). Esto sucede sobre todo en aquellas regiones donde la dieta alimenticia se centra en un solo producto: arroz, mijo, batata, etc., y la ausencia de determinados elementos fundamentales (aminoácidos, vitaminas, etc.) da lugar a enfermedades como el beriberi, pelagra, etc. (v. NUTRICIÓN II; VITAMINAS). Obviamente, la carencia de alimentos, si es total y prolongada, lleva a la muerte del sujeto por inanición.Además de los efectos somáticos, son también importantes los efectos psíquicos, pues el h., sobre todo si es prolongada, repercute en la personalidad del sujeto y en su comportamiento social. La sensación de h. aguda produce, en una primera fase, excitación nerviosa, irritabilidad y exaltación de los sentidos; en una segunda fase, el sujeto se vuelve apático y deprimido, con náuseas e incapacidad de concentración, etc.Para otros aspectos fisiológicos y médicos en relación con el h. remitimos a DIETÉTICA; NUTRICIÓN; DIGESTIÓN; METABOLISMO; ANOREXIA. Los aspectos sociales del tema se estudian a continuación.MIGUEL ÁNGEL MONGE.
BIBL.: A. C. GUYTON, Tratado de Fisiología médica, 3 ed. México 1967, 965 ss.; H. C. HOPPs, Patología, 2 ed. México 1966, 146 ss.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.