Hábitos Ii. Psicologia. CIENCIA
Categoria:
Ciencia
Concepto de hábito. El h., en íntima conexión con el aprendizaje (v.), se define en Psicología como una modificación de la conducta que persiste en el tiempo y es función del número de veces que se han presentado contiguamente los estímulos (V. ESTÍMULO PSICOLÓGICO). Como criterios de la presencia de los h. se toman en psicología experimental alguno de los siguientes o bien una combinación de ellos: la amplitud de la respuesta, los incrementos en la probabilidad de determinada respuesta, la latencia temporal de aparición de la respuesta elegida y la resistencia a la extinción que posee determinada respuesta emitida por un organismo vivo.Es posible distinguir una acepción absoluta del concepto de h. y una acepción relativa. Se dice que estamos operando con un concepto absoluto de h., cuando estamos creando una pauta de conducta que antes no existía en un organismo vivo; esto es, en la que el organismo no tiene experiencia anterior. Cuando se trata de incrementar una determinada pauta de conducta que el organismo ya poseía, se dice que estamos utilizando una concepción relativa de h. Mientras la acepción absoluta encuentra su foco de aplicación en el mundo pedagógico y clínico en cuya base se encuentra el proceso de aprendizaje caracterizado como condicionamiento (v.) clásico la acepción relativa se aplica fundamentalmente en los programas de training, en cuya base se encuentra el proceso de condicionamiento operante, así como los procesos de modelado o troquelado de conducta. En la moderna psicología experimental se distingue entre h. cognitivos emparentados con la psicología aptitudinal y h. emocionales que tienen la categoría de rasgos en la psicología de la personalidad (v.). En cualquier caso el concepto de h. es el llamado a explicar la consistencia e inteligibilidad de la conducta y lleva consigo las nociones de adaptación y plasticidad del sujeto psicológico.Hábitos, aprendizaje y ejecución. Al psicólogo americano C. L. Hull se debe el primer análisis sistemático del término conducta (v.) en sus correlatos empíricos y conectados con la psicología del aprendizaje. En un primer acercamiento, Hull explica la conducta manifiesta como una función multiplicativa de un factor de aprendizaje (H) y un factor emocional (D). Para que exista conducta, ninguno de ellos puede ser igual a cero. En el análisis de Hull los conceptos de ejecución y conducta se presentan como dos términos sinónimos, a la vez que el aprendizaje se asimila a un h.Uno de los problemas centrales que posee esta conceptualización es su incapacidad para explicar todos los procesos de aprendizaje que hoy se registran como tales en las publicaciones psicológicas. El llamado aprendizaje observacional y los procesos vicarios, p. ej., son difícilmente asimilables a este esquema. En este caso se trata de la aparición de conductas en unos sujetos tras la observación de la conducta que realiza un modelo, siendo así que los propios sujetos no han realizado acto alguno excepto la observación de la pauta comportamental del modelo. En un caso similar se encuentra el hecho de la influencia de la propaganda (presentada utilizando medios audiovisuales) sobre la conducta del consumidor, procesos no bien comprendidos todavía en nuestros días.Hábitos y aptitudes. En los experimentos tradicionales llevados a cabo para estudiar la formación de h., el resultado, generalmente obtenido, ha sido la constatación de una relación curvilinear positiva entre los intentos realizados (fuerza del h.) y la conducta que se deseaba obtener. Dicho con otras palabras: la fuerza del h. aumentaba progresivamente pero de modo negativamente acelerado hasta llegar a un máximo, más allá del cual no se pasó. En este caso se postuló la existencia de una asíntota entre el nivel máximo de buena ejecución y la fuerza del h. creado. Este límite dependía, entre otrascosas, de ciertas condiciones biológicas del organismo en cuestión y de su techo máximo de aprendizaje.Sin embargo, Ferguson en 1954 y Fleishman y Bunderson en 1960 y 1967 respectivamente, han llamado la atención sobre un hecho extraordinariamente interesante. Utilizando experimentos diseñados factorialmente los dos últimos y con un análisis conceptual por lo que se refiere a Ferguson, se ha mostrado la posibilidad de alcanzar estructuras factoriales cambiantes en función de determinadas condiciones de estimulación -y, en especial, por lo que se refiere al número de intentos en los experimentos de aprendizaje (recuérdese que el número de intentos es la variable observable definitoria del h.). Dando un paso más, es posible pensar que lo que se viene etiquetando en psicología como aptitud (v.) sea, en realidad, un h. sobreaprendido, esto es: h. que se han ejercitado más allá de haber logrado el nivel asintótico de ejecución. Lo que ello quiere decir como aplicación inmediata no es la negación de los límites biológicos propios de cada organismo, sino la posibilidad de sobrepasar el techo teóricamente máximo de efectividad en la conducta de estos mismos organismos, así como la posibilidad de incrementar la efectividad comportamental de estos organismos más allá de sus límites actuales utilizando, precisamente, una serie de recursos psicológicos que permitan este sobreaprendizaje.Hábitos y mundo emocional. Probablemente la formulación más sugerente y teóricamente más comprehensiva se deba a A. W. Staats (1970). Para este autor los h., rasgos, motivaciones y actitudes significan cosas parejas y su diferenciación tiene solamente sentido dentro de un academicismo psicológico inoperante. La actitud se define como una disposición a conducirse de determinada forma y explicable tan sólo apelando a aspectos cognitivos conectados con la psicología del aprendizaje. Mientras la formación de estos h. -actitudes- se explica como un proceso de condicionamiento clásico en el que un estímulo adquiere el poder de provocar una conducta que antes no provocaba, la transformación, el cambio de estas actitudes sigue la pauta de un aprendizaje instrumental. Ambos procesos, con todo, no son independientes entre sí y, precisamente, su urdimbre es la que define el campo de estudio de la psicología experimental.En este círculo de consideraciones es en el que cabe hablar de técnicas de terapia, control y modificación de conducta asentadas sobre postulados behavioristas. Hasta el momento no hemos distinguido entre h. adaptativos y h. no adaptativos. Dentro de la formación de h. en la psicología del aprendizaje se distinguen por una parte los h. facilitadores y cofautores de la adaptación y supervivencia del sujeto psicológico, tales como la marcha bípeda o el conferir significación a determinados estímulos ambientales, como, p. ej., las señales de tráfico. Por otra parte, existen aquellos h. que, a consecuencia de un aprendizaje defectuoso o de interferencias entre los mundos emocional y cognitivo del sujeto, dan lugar a pautas de conducta, a h. que perturban su adaptación e integración social. Tal es el caso de las conductas neuróticas. La psicología del aprendizaje y, en especial, la teoría de los h. permiten hoy la formulación y puesta en práctica de una serie de técnicas, tales como condicionamiento de respuestas antagónicas, implosión, desensibilización, aprendizaje operante, etc., que actúan como modificadoras de la conducta y, en concreto de los h. no adaptativos comprendidos bajo el epígrafe de neurosis y fobias complejas. En el caso del condiciona miento de respuestas antagónicas se trata de la creación de un hábito de conducta adaptativo, manipulando aquellos estímulosHÁBITOSque poseen un valor positivo para el sujeto, p. ej.:la presentación de estímulos que son incompatibles con la presencia de una respuesta de ansiedad, si de un estado neurótico se trata. La implosión y la desensibilización, si bien poniendo en movimiento mecanismos y resortes psicológicos no del todo comprendidos en nuestros días, parecen tener en la base un proceso de habituación a la estimulación que anteriormente provocaba una respuesta fábica y, como es bien sabido, la reiterada presentación de una estimulación que actúa como estímulo incondicionado (v. CONDICIONAMIENTO) lleva consigo la inhibición de la respuesta condicionada. Las técnicas que utilizan el aprendizaje operante llevan al extremo la idea de refuerzo. El postulado básico de estas técnicas podría formularse diciendo que una conducta determinada está en función de las consecuencias que de esta conducta se deriven para el sujeto. O, con otras palabras: si a una determinada conducta le siguen consecuencias desagradables para el sujeto, esta conducta tenderá a desaparecer; si, por el contrario, las consecuencias son agradables, esta conducta se fortalecerá e integrará dentro del repertorio comportamental del sujeto como un h. más. En estrecha conexión con este modo de pensar se conceptúa a las toxicomanías (v.) como unos procesos de habituación y susceptibles de ser tratadas siguiendo este esquema de trabajo.Una cosa más hemos de señalar aquí. Dentro de la teoría de h. no es preciso apelar a una anamnesis ni a la propia génesis de la conducta de que se trate para llegar a comprender su funcionamiento (como es el caso de las técnicas psicodinámicas). Lo que importa en el caso que nos ocupa es el hecho de la posibilidad de crear o variar pautas de respuesta de los sujetos y, por tanto, depende de la situación presente y futura más que del pasado individual. En este acercamiento no se insiste tanto en el momeno teórico-explicativo de la ciencia como en el predictivo-operativo.V. PELECHANO BARBERÁ.
BIBL.: PH. LERSCH, La Estructura de la Personalidad, Barcelona 1967; C. V. BUNDERSON, Transfer of Mental Abilities at Different Stages of Practice in the Solution of Concept Problems, Educational Testing Service, Technical Report NR 151-174 (1967); G. H. FERGUSON, on learning and human ability, "Canadian Journal of Psychology", 8 (1954) 95-114; E. A. FLEISHMAN, Abilities at different stages of practice in rotary pursuit performance, "Journal of Experimental Psychology", 60 (1960) 162-171; C. L. HULL, Principles of Behavior, "Appleton Century-Crofts" (1943); A. W. STAATS, Social behaviorism, human motiaation and the conditioning therapies, en Progress in experimental personality research, V, 1970, 111-168.
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