Galicia V. Lengua.
Categoria:
Cultura
Extensión y vitalidad. El gallego es una de las dos ramas en que se diversificó con el tiempo la lengua romance gallegoportuguesa (v.), fundamentalmente una, forjada entre el Duero y el Miño, y entre este río y el mar, durante los primeros siglos de la Reconquista. En la actualidad se habla no sólo en las cuatro provincias gallegas, sino en comarcas vecinas de Asturias, León y Zamora. Resulta, sin embargo, muy difícil establecer sus límites (exceptuando por el Mediodía, en que coinciden con la frontera política entre Portugal y España), por tratarse no de una zona de colonización como el Sur ibérico, sino de nacimiento de lenguas autóctonas, lo que hace que cada fenómeno fonético o lexicográfico tenga un área diversa y los propios dialectos se desflequen en multitud de variedades y hablas de tránsito, como el gallego-asturiano, las hablas de Aneares, el Bierzo, Sanabria, etc.En cuanto al número de hablantes, todavía es menos factible determinarlo, si se pretende una mínima exactitud. En las cuatro provincias gallegas, podemos calcular que el 80 u 85% de la población hablaría un gallego más o menos contaminado por el castellano oficial. A ellos habría que añadir las numerosas colonias existentes en América (las cuales mantienen en general muy bien el idioma vernáculo) y buena parte de los trabajadores oriundos de G. diseminados por Europa o por otras regiones de España. Por lo que respecta a la vitalidad del gallego, la cuestión toma aspectos de carácter sociológico. Muy arraigado en los medios rurales y en las clases más humildes, decrece notablemente su uso en el resto de la sociedad, sobre todo en público y en ocasiones solemnes, a excepción de las minorías intelectuales, fervientes defensoras del derecho del pueblo gallego a una cultura propia.Unidad y diversificación. La ausencia de una lengua normativa que pueda imponerse para la literatura, la enseñanza y los medios de comunicación social es el principal problema con que tropieza hoy día el gallego, como consecuencia de su falta de protección oficial. La ortografía no está fijada más que de una manera empírica y con clara conciencia de provisional ¡dad . Existen a veces diversas soluciones fonéticas para una misma etimología latina y, dejando aparte el léxico, en cuya diversificación ha de haber influido perturbadoramente el mayor o menor contagio del castellano, la propia morfología ofrece variantes en aspectos tan trascendentales como la conjugación, formación del femenino y del plural, los pronombres. etc. Esto no quiere decir, sin embargo, que existan dentro del gallego dialectos bien delimitados, aunque Saco Arce distinguió una zona septentrional y otra meridional, y autores modernos contraponen el este al oeste de Galicia, o incluso sugieren la posibilidad de señalar tres fajas: occidental, central y oriental. Por el momento, la escasez de trabajos hace prematuro cualquier intento de clasificación dialectal ya que apenas conocemos, y esto gracias a los excelentes estudios de A. Zamora, el área de la geada (o ensordecimiento de la velar fricativa g hasta aproximarla a la i castellana), el seseo, las terminaciones -ao, -an, y los grupos oit, uit, y son todavía menos precisos los datos que poseemos sobre la localización de tu y ti, el e il, las terminaciones -ron y -no (de la 3a persona del plural) y -ches, -chedes o -stes, -stedes (de la 2a) de los pretéritos perfectos de los verbos, plural en ns o s y en ls o s, etc.Origen e historia. La lengua gallego-portuguesa nace entre el Duero y el Cantábrico en una época en que el condado portugalense no se había desglosado aún del antiguo reino de G. Era ésta una de las regiones naturales más claramente definidas de toda la Península, región natural reconocida con su aguda perspicacia administrativa por los romanos, que escogieron el Duero como límite de su Hispania Citerior Nova, primero, y de su Gallaecia, después, con la Lusitania. Dividida en dos partes por Alfonso VI después de la toma de Toledo, en 1085, para dotar con la meridional (que se había extendido hasta Coimbra) a su hija bastarda Teresa, casada con Enrique de Borgoña, el Miño aparece entonces por vez primera como frontera política, bastante artificial, pero a la que circunstancias históricas irreversibles acaban por dar consistencia. En efecto, con la incorporación de las tierras situadas al S del Mondego y sobre todo con la toma, en 1147, en el estuario del Tajo, de la gran ciudad mozárabe de Lisboa (pronto convertida en sede de la corte y capital de la nación), el centro histórico de Portugal se desplaza hacia el Mediodía. A los antiguos intereses agrícolas y peninsulares de los nobles y caballeros miñotos suceden los marítimos y comerciales de la burguesía lisboeta que G. no puede compartir ya. Rodeada por todas partes por el mar o por otros reinos cristianos, lo que le impide ese fácil crecimiento de las comarcas limítrofes con la España mora, forzada a girar un poco a desmano en la órbita de Castilla, entra en un largo periodo de decadencia, en el mismo momento en que Portugal (completado su tamaño continental definitivo con la conquista del Algarve) se prepara para la ingente tarea de los descubrimientos.Y, como con el centro político, el centro lingüístico lusitano se disloca hacia el sur, el gallego y el portugués (v. PORTUGAL VIII) normativo se van diferenciando cada vez más, aunque, hasta comienzos del s. xv aprox., su fundamental unidad se vea preservada por la existencia de una lengua literaria convencional de que se sirven no sólo los líricos gallegos y portugueses, sino poetas de todas las regiones de la Península. Nos referimos al denominado gallegoportugués de los Cancioneiros, que contrasta por su refinamiento y estilización con la rudeza de la prosa contemporánea, en la que desde el primer momento se advierten rasgos distintivos entre los textos escritos al S y al N del Miño. Una frontera puramente visual, pero que no deja de tener su importancia, es la que se establece entre gallego y portugués al imponer, en 1255, Alfonso III de Portugal a los escribanos de su Cancillería las grafías Ih y n1i como representación de las palatales lateral y nasal respectivamente. G., independiente políticamente de Portugal y dependiente, en cambio, de Castilla, adopta en vez de éstas las castellanas ll y ñ, dándose así el caso de que en la actualidad muchas palabras iguales en los dos idiomas aparecen por escrito diferentes. Así, gallego coller, portugués colher. `cuchara’; gallego Miño, portugués Minho.La historia posterior, totalmente opuesta, de estas dos lenguas, no sólo hermanas sino casi podríamos decir gemelas, acentuará aún más la zanja abierta entre ellas en el s. XII por la política patrimonial de Alfonso VI. En efecto, tras superponerse por conquista a los dialectos mozárabes del centro y sur de Portugal (de características enteramente diversas), limando en contacto con ellos muchas de sus particularidades, nivelándose de dialectalismos y adquiriendo su fisonomía definitiva en esa vasta área de colonización que es la zona comprendida entre el Mondego y el Tajo, el portugués va a vivir la gran experiencia de la expansión ultramarina y llegará a ser el quinto, por el número de hablantes (unos 107 millones), de los idiomas existentes en el mundo. El gallego, en cambio, sufriendo siempre los inconvenientes de no ser la lengua oficial del país, presionado por innumerables factores de tipo socio-económico y político, tendrá que contentarse con sobrevivir, y eso gracias a la fidelidad de los hablantes más pobres, del campo y del mar, y a la entrega de reducidos grupos de intelectuales que, desde el romanticismo, han luchado tenazmente por restaurarle su primitiva belleza (v. IV). Las huellas de su difícil lucha por la existencia, sin escuela, prestigio social ni apenas medios de difusión, y las cicatrices de un bilingüismo contrariado, en vez de protegido y fomentado (lo que le hubiera hecho fecundo), se dejan sentir, sin embargo, como hemos visto, en su falta de fijeza, en su arcaísmo y en las contaminaciones de vocabulario castellano que tanto lo afean.Caracterización del gallego frente al castellano y el catalán. Las principales características del gallego (coincidiendo en esto con el portugués), como lengua derivada del latín, frente al castellano y el catalán, son 1) la caída de 1 y n intervocálicas latinas (lat. colore > gall. cor, cast y cal. color; lat. luna > gall. lua, cast. luna, cal. huna); 2) la reducción a 1 y n de las geminadas latinas 11 y nn, en vez de su palatinación (lat. caballu > gall. cabalo, cast. caballo, cal. cavall;lat. annu > gall. ano, cast. año, cal. any); 3) la conservación del grupo mb en vez de su reducción a m (lat. palumba, columba > gall. pomba, cast. paloma, cal. coloma); y 4) la fijación de las antiguas etapas ei, ou de la evolución a e, o de los diptongos latinos ai, au (]al. primariu > gall. primeiro, cast. primero, cal. primer; lat. auru > gall. ouro, cast. oro, cal. or).Hay otros rasgos que comparten el gallego y el portugués con el catalán frente al castellano, como vestigio de la primitiva unidad del romance hispánico, rota por la cuña castellana. Son los más importantes: 1) la conservación sin diptongar de la é, ó tónicas latinas (lat. cégu > >gall. cego, cal. cec, cast. ciego; lat. hórta > gall. y cal. horta, cast. huerta); 2) la conservación de la f inicial latina (lat. farina > gall. fariña, cal. farina, cast. harina); 3) la fijación de las etapas arcaicas 11 e it de la evolución de los grupos latinos l yod y kt a j y ch castellanas (lat. filiu > gall. fillo, cal. fill, cast. hijo; lat. octo > gall. oito, cal. vuit, cast. ocho).En algunos, por último, coinciden el gallego y el portugués con el castellano frente al catalán, como en la palatalización de los grupos iniciales pl, cl, fl (en una central, ch, en gallego y portugués, en la lateral 11 en el castellano) que el catalán mantiene (lat. pluvia > gall. chuvia, cast.lluvia,cal.pluja;]al.clave > gall.chave,cast. llave, cal. clau;>lat. flamma > gall. chama, cast. llama, cal. flama); en la conservación de vocales finales que no son a (lat. lectu > gall. leito,>cast. lecho, cal. llit; ]al. ponles > gall. ponles, cast. puentes, cal. ponts), o de la 1 inicial que palataliza en catalán (lat. lacte > gall. leite, cast. leche, cal. llet) y del grupo nd, que se reduce a n en catalán (lat. funda > gall. fonda, cast. honda, cal. f ona).Desde el punto de vista morfológico y sintáctico, es muy típica de toda el área gallego-portuguesa la existencia de un infinitivo personal o conjugado, la conservación del valor de pluscuamperfecto de indicativo de las formas verbales en -ra, y de perfecto de las que tienen en castellano valor de indefinido, y el empleo del verbo ter, ’tener’, como auxiliar de los tiempos compuestos.Caracterización del gallego frente al portugués. Por lo que se refiere a la fonética, los principales rasgos que distinguen al gallego del portugués son: 1) La falta total de sibilantes sonoras, que hace que a la g o j portuguesas (prepalatal fricativa sonora como la francesa) corresponda en gallego una prepalatal fricativa sorda como la ch francesa, representada modernamente por x (gall. xenro, port. genro, ’yerno’; gall. xa, port.id ’ya’), y a la z o s intervocálica portuguesa (como la francesa predorsodental sonora convexa), en unas zonas, s apicoalveolar sorda y z interdental sorda como la castellana, con grafía c ante e, i, y en otras, siempre s sorda convexa o coronal (gall. casa con s sorda, port. casa con s sonora; gall. reza con z o s sorda, port. reza con s sonora; gall. prazer con z o s sorda, port. prazer con s sonora), y trae como consecuencia la falta en gallego de las grafías -ss- y c (gall. paso, port. passo; gall. pozo, port. pogo). 2) La diferente resolución de varias terminaciones latinas con -n- (lat. germanu > gall. irmán, irmá, irmao, irmau, port. irmáo, ’hermano’; lat. germanos > gall. irmáns, irmás, irmaos, irmaos, port. irmáns, ’hermanos’; lat. germana > gall. irmán, irmá, port. irmü, ’hermana’;>lat. germanas > gall. irmáns, irmás, port. irmás, ’hermanas’; lat. cane > gall.>can,>port.>cáo,>’perro’;>lat.>canes > gall. cans, cas, cais, port. cáes, ’perros’; lat. bene > gall. ben, port. bem, ’bien’; lat. benes > gall. bens, bes, port. bens, ’bienes’;>lat. ratione > gall. razón, port. razáo;>lat. rationes > gall. razons, razós, port. razbes, ’razones’;>lat. bonu > gall. bon, bo, port. bom; lat. bonos > gall. bous, bos, port. bous, ’buenos’; lat. unu > gall. un, port. um; ]al. unos> gall. uns, us, unhos (la nh representa una n velar), port. uns, ’unos’;>lat. una > gall. unha, ua, port. uma,>’una’;>lat.>unas > gall.>unhas,>uas,>port.>umas, ’unas’. 3) La conservación de la antigua pronunciación africada de la ch, fricativa como la francesa en portugués moderno. 4) La falta de v labiodental como la francesa, que existe, en cambio, en el portugués normativo.En el terreno morfológico (en el sintáctico apenas se ha producido escisión) hay que señalar la divergencia de terminaciones verbales, como las de 3ª persona del singular de los perfectos fuertes, en gallego con -o, en portugués con -e o consonante (gall. tivo, port. leve, ’tuvo’; gall. quixo, port. quis, ’quiso’), las de 2a del singular y del plural de todos los perfectos, en -ches o -stes, -chedes o -stedes (con conservación de la -d- arcaica) en gallego y en -ste, -steis en portugués (gall. temiches, temistes, port. temiste; gall. temíchedes, teméstedes, port. temistes, ’temisteis’), o las de la del sing. del mismo tiempo, que nasalizan en gallego (gall. f un, port. fui, ’fui’).V. t.: GALLEGOPORTUGUESA, LENGUA Y LITERATURA.P. VÁZQUEZ CUESTA.
BIBL.: R. CARBALLO CALERO, Gramática elemental del gallego común, Vigo 1966; L. CABRÉ ALVARELLOS, Gramática gallega, La Coruña 1967; A. COUCEIRO FREGOMIL, El idioma gallego, Barcelona 1935; V. GARÚA DE DIEGO, Elementos de Gramática histórica gallega, Burgos 1909; J. A. SACO ARCE, Gramática gallega, Lugo 1868; A. ZAMORA VICENTE, Geografía del seseo gallego, "Filología" III, n, 1-2, Buenos Aires 1951; ÍD, La frontera de la geada, "Homenaje a Fritz Krtiger" I, Mendoza 1952; ÍD, De geografía dialectal: -ao, -an en gallego, "Nueva Rev.de Filología Hispánica" VII, México 1953; fD, Los grupos uit, oit en gallego moderno. Su repartición geográfica, "Boletín de Filología" XXI, Lisboa 1963; D. ALONSO y V. GARCÍA YEBRA, El gallego-leonés de Ancares y su interés para la dialectología portuguesa, "Cuadernos de Estudios Gallegos" XVI, Santiago de Compostela 1961; D. ALONSo, El suuco entre Galicia y Asturias, "Rev. de Dialectología y Tradiciones Populares" II, fasc. 1, Madrid 1946; Junio y julio entre Galicia y Asturias, ib. I, fasc. 3-4, Madrid 1945; W. 1. ENTWISTLE, Castellano, catalán, vasco y gallego-portugués, Madrid 1972.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.