Gabriel y Galán, José María
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Biografía GER
Poeta español n. en Frades de la Sierra (Salamanca) el 28 jun. 1870, en un hogar de labradores acomodados, reciamente cristianos y de raigambre charra. En 1885 se estableció en Salamanca e ingresó en la Escuela Normal de Maestros. Concluyó su carrera en Madrid. A los 17 años obtuvo por oposición una plaza en la escuela de Guijuelo (Salamanca), donde vivió cuatro años, e igualmente, regentó la de Piedrahita (Ávila), otros cuatro años. Contrajo matrimonio con Desideria García Gascón, el 26 en. 1898, y ese mismo año presentó su dimisión como maestro y se trasladó a Guijo de Granadilla (Cáceres), atraído por el afecto familiar y por una decidida afición al campo. De ese hontanar fecundo y entrañable brotará su poesía, escrita casi siempre en el mismo campo, mientras trabajan y cantan los gañanes.Su fama de poeta comenzó con dos composiciones escritas en torno a sucesos familiares. La primera de ellas, El Cristu benditu, compuesta en el habla rústica extremeña, surgió en 1889 como una acción de gracias a Dios por el nacimiento de su primogénito y llegó, a través de Miguel de Unamuno, a conocimiento de la crítica madrileña, que la recibió con elogio. No obstante, el poema que abrió el camino de su vertiginosa popularidad fue El Ama, escrito en muy poco tiempo, a raíz de la muerte de su madre (30 jun. 1901). Animado por su hermano, optó con esa obra al premio de poesía de los Juegos Florales de Salamanca, obteniendo, por aclamación, la flor natural el 19 sept. 1901. El jurado estaba presidido por Unamuno. Desde entonces, el nombre de G. y G. comenzó a destacar en el ámbito de la poesía española. Fray Tomás Cámara, obispo de Salamanca, editó por su cuenta una antología del poeta y envió los ejemplares a sus compañeros de episcopado para que respirasen la fragancia recogida por el "nuevo cantor de la vida del campo, de las virtudes del apacible hogar, de la influencia y el mérito de la madre cristiana".La edición de Extremeñas (1902), con prólogos elogiosos de Maragall y Fernández Villegas, y los premios obtenidos por el poeta en distintos Juegos Florales, apresuraron su fama en un momento histórico especialmente propicio para la literatura regional. El Ateneo madrileño le invitó con insistencia para que hiciese en sus salones una lectura de su obra. El acto se celebró con extraordinario éxito el 5 mayo 1902. Ese mismo año obtuvo el premio de honor y la primera mención de los Juegos Florales de Zaragoza con sus poemas Amor y La romería del amor, respectivamente. En 1903 consiguió galardones en Murcia (poema Ara y canta) y Lugo, y Guijo de Granadilla le declaró hijo adoptivo. En el año de la publicación de Campesinas (1904) volvió a repetirse su triunfo en los certámenes de Béjar y Buenos Aires, con las composiciones Amor de madre y Canto al trabajo. La muerte truncó tempranamente su carrera poética. G. y G. expiró tras breve enfermedad, el 6 en. 1905. Sus exequias, en un ambiente de dolor popular, testimoniaron el amor con que le correspondía su tierra. Los vecinos de Guijo de Granadilla llegaron a velar, armados, su tumba, cuando llegó la noticia de que Salamanca quería honrarle dándole sepultura en la capilla de la universidad.G. y G. fue hombre de grandes virtudes humanas. Fraternizó con los campesinos y fue amigo y consejero suyo; interpretó sus sentires, incluso utilizando el habla popular de la región (Extremeñas), para componer los poemas que serían cantados por los mismos labradores, mientras trabajaban en el campo; recreó las tradiciones que habían amasado el alma de sus gentes y la suya propia; les dictó en las fiestas lecciones versificadas desde el balcón del Ayuntamiento de Guijo de Granadilla, con normas de vivir honesto, noble, sencillo y castizo; utilizó el cauce poético para solicitar de los poderes públicos la atención a las necesidades de las Hurdes. Y a fuerza de vivir los problemas y de sentirlos como propios, fue poeta social sin displicencias, de sinceridad acrisolada, si bien se sitúa cronológicamente en la época final del realismo (v.) y en los comienzos españoles del modernismo (v.) y de la generación del 98 (v.), G. y G. se centra en lo regional, sin adscribirse a los movimientos de la época. Su poesía será personal, aunque sus poemas extremeños tengan como antecedente la poesía de Vicente Medina (1866-1937) y el canto a Castilla le haga coincidir temáticamente con la generación del 98, pues lo que en estos escritores llegó a ser tema subalterno e intento de análisis anímico de lo español, fue en G. y G. canto de exaltación válido en sí mismo, visión enamorada, sin metafísicas. Al servicio de esa vocación, puso G. y G. las bellas descripciones de la meseta en que cristalizan muchos de sus poemas y en los que pueden encontrarse sus máximos aciertos poéticos. Del modernismo no le llegó más actitud que el acercamiento a la poesía popular de los primitivos. Profundamente religioso, recreó los sentimientos populares y los suyos propios en una serie de poemas que registran los matices del alma, desde su Beatus ille a lo divino, titulado A solas, exaltación de la soledad con Dios, hasta los trágicos acentos de su poema Canción, último que compone, embargado ya por el presentimiento de su muerte.G. y G. tenía magníficas condiciones de poeta, pero le faltó hondura y universalidad. Hizo popular su inspiración, la ofreció amorosamente al pueblo y en él y en su paisaje buscó los temas que interpretan mejor las íntimas convicciones de su vivir. Por eso es una poesía moral, directa, defectuosa en ocasiones, sin atildamientos eruditos, espontánea y sin castigo posterior, a veces retórica y tópica. Hizo versos festivos y satíricos que no figuran en sus obras completas y escribió en prosa algunos cuadros de costumbres y narraciones como Alma charra, El vaquerillo, y El "tio" Tachuela. Aunque algunos aspectos de su obra le separan del gusto actual y la crítica no sea unánime en el elogio, las numerosas ediciones de sus obras completas desde 1905 hasta la fecha son prueba de la aceptación popular y de la pervivencia de su atractivo poético.J. M. SANTANO CILLEROS.
BIBL.: Obras completas, Madrid 1961; C. BLANCO CERBIZA, Cartas y poesías de Gabriel y Galán, pról de A. COTARELO, Madrid 1919; J. IBARROLA MUÑOZ, Literatura sublime e historia gloriosa y trágica, Cáceres 1927; F. DE ONÍS, Antología de la poesía española e hispanoamericana, Madrid 1934, 544-545; P. HENRíQUEZ UREÑA, Horas de estudio, París s.a.; A. REVILLA MARCOS, J. M. Gabriel y Galán. Su vida y sus obras, Madrid 1923; C. REAL DE LA RIVA, Vida y poesía de J. M. Gabriel y Galán, Salamanca 1955; V. GUTIÉRREZ MACÍAS, Biografía de Gabriel y Galán, Madrid 1956.
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