Falange Española POLÍTICA
Categoria:
Política
Orígenes. El 29 oct. 1933, José Antonio Primo de Rivera (v.) funda públicamente F. E. con el acto celebrado en el Teatro de la Comedia de Madrid. F. E. surgió no como partido político, sino más bien como un antipartido o un movimiento que no era ni de derechas ni de izquierdas (v. DERECHAS E IZQUIERDAS). Pretendía ser y estar por encima de los intereses de grupo y de clase. F. E. habría de ser el movimiento que creara un Estado nuevo, Estado que debería ser el instrumento eficaz, autoritario, al servicio de una unidad indiscutible, permanente e irrevocable, llamada patria, cuyo concepto se presentó como unidad de destino.La fundación de F. E. constituye un acontecimiento histórico del más alto interés, no sólo por lo que representó en aquella época de la segunda República española, sino también porque su doctrina habría de ser la la que impregnara de contenido ideológico al Estado español que surgió del Alzamiento Nacional. F. E. fue regida por José Antonio Primo de Rivera, julio Ruiz de Alda y Alfonso García Valdecasas.El movimiento falangista, por su sentido total de patria y del Estado que había de servirla, enunció unas exigencias: que todos los pueblos de España, por diversos que fueran, sintieran la irrevocabilidad del común destino histórico; la desaparición de los partidos políticos; un mayor respeto a la libertad profunda del hombre, como portador de valores eternos; que todos sintiéranse miembros de una comunidad seria y completa; que todo hombre pudiera ganarse con su trabajo una vida humana, justa y digna; que el espíritu religioso fuera respetado y amparado, sin que el Estado se inmiscuyera ni compartiera funciones que no le competen; que España recobrara resueltamente el sentido universal de su cultura y de su historia. En 1934 ve la luz el semanario "FE", como órgano de incidencia en la opinión pública.Independientemente, en 13 jun. 1931, Onésimo Redondo (v.) había fundado en Valladolid "Libertad". Sus consignas eran: "Por España grande, por España verdaderamente libre, a la lucha". Su dialéctica coincidía con la del "Manifiesto". En agosto de 1931, bajo la jefatura de Onésimo Redondo, nacieron las juntas Castellanas de Acción Hispánica. En octubre inmediato posterior tuvo también lugar la fundación de las juntas Ofensivas Nacional Sindicalista (JONS), de perfiles netamente sindicales, cuyo líder era Ramiro Ledesma Ramos (v.). Las JONS integraron los elementos de las juntas Castellanas de Acción Hispánica y crearon los gritos de acción y de lucha política: "España una, grande y libre" y "por la Patria, el pan y la justicia", y tuvieron una influencia decisiva en la formación de la doctrina y de la mística del nacionalsindicalismo (v.). Su órgano de difusión fue la revista "JONS".F. E. y las JONS fueron dos movimientos similares que surgieron impregnados de un mismo estado de espíritu ético y patético, de raíces intelectuales comunes, de profunda raigambre hispánica. Inmediatamente se establecieron entre ambas contactos que cristalizaron, el 13 feb. 1934, en su fusión. La nueva entidad política se denominó "F. E. y de las JONS" y estuvo regida por el triunvirato Primo de Rivera, Ruiz de Alda y Ledesma Ramos (v.). Las JONS aportaron al nuevo ente el haz, el yugo y las flechas, la enseña roja y negra y sus consignas, además de la revista y su organización. F. E. aportó la doctrina fundamental del Estado y el grito de " ¡Arriba España! ". El 4 mar. 1934 se proclamó públicamente, en el Teatro Calderón de ’Valladolid, la nueva entidad política que, posteriormente, celebraría su primer Consejo Nacional (5 oct. 1934), en el que sería elegido jefe nacional José Antonio Primo de Rivera, y en el que se establecería, además, el uso de la camisa azul como distintivo de la nueva organización. José Antonio Primo de Rivera, como jefe nacional de F. E. y de las JONS, concretaría las posiciones doctrinales del movimiento político, enunciando los llamados 27 puntos programáticos, en los que se expuso la posición clara y tajante del nacionalsindicalismo en la política española.Doctrina. La doctrina del movimiento político F. E. y de las JONS fue plasmada en los 26 puntos (originariamente 27) de la llamada "Norma programática de la Falange", que José Antonio Primo de Rivera redactó en noviembre de 1934. El sentido revolucionario del movimiento nacionalsindicalista está hondamente matizado por un sentimiento de justicia social que se opone decididamente a todos los privilegios y arbitrariedades clasistas que, como lógica consecuencia, se proyecta en una concepción de carácter economicosocial. Sentido y espíritu revolucionario, cuyo motor es ese doble aspecto de lo nacional y de lo social, en un afán de encender una fe netamente española ante la trágica situación de la política (segundo bienio de la república, años 1933-34).El nacionalsindicalismo, al revalorizar el Estado, aspiraba a unificar sus destinos con los del hombre, no en una fusión panteísta de idéntica sustancia, sino haciendo que la voluntad y libertad del hombre, como afirma Legaz, se objetiven en la institución de un Estado que esté al servicio precisamente de la patria, que sea un factor creador de una comunidad última entre. los españoles, que dé un sentido permanente a la aportación histórica del español, como español y como hombre.El nacionalsindicalismo fue, desde que surgió a la vida pública, la expresión política de un movimiento español. Concebía al Estado, no como Estado totalitario en sí, sino como instrumento totalitario al servicio de la integridad nacional. El nacionalsindicalismo, al postular esa unidad necesaria de carácter moral en todo el pueblo español, como aspiración que habría de lograr la forja homogénea de su devenir histórico, siempre repudió la destrucción de toda diversidad fecunda. El Estado que se intuyó, si bien habría de intervenir apaciguando los conflictos sociales, jamás pretendió asumir la declaración de un orden moral propio. De ahí que el propio José Antonio Primo de Rivera en cuantas ocasiones tuvo, afirmara rotundamente: "todos saben que mienten cuando dicen que nosotros somos una copia del fascismo italiano, que no somos católicos y que no somos españoles", "el fascismo tiene una serie de accidentes externos intercambiables que no queremos para nada asumir", "Falange Española no es un movimiento fascista", o "el fascismo más nos perjudica que nos favorece", precisamente porque el Estado que concibió no podía ser totalitario. Y no podía ser totalitario, tampoco en lo formal, porque el movimiento le señaló anticipadamente sus límites en la Norma programática.La organización sindical única, tampoco inspirada en el modelo fascista, que establecía sindicatos horizontales de base (v. FASCISMO), la concepción del sindicato vertical que integra la producción por ciclos completos, su organización con tal finalidad, es también otro límite que se impone al Estado, en cuanto que se le ciñe al cumplimiento de las funciones esenciales del poder y se le descarga, no ya el arbitraje, sino la regulación completa en muchos aspectos económicos que habría de asumir esta organización sindical.El nacionalsindicalismo sobrestima la revalorización del individuo y preconiza para ello la fortaleza o el poder instrumental que el Estado representa, no para absorberle -como preconizaban las doctrinas totalitarias-, sino para que la reorganización económica que se propugna consiga que se incorporen al disfrute, de esos mismos bienes económicos, esas masas desarraigadas que tradicionalmente fueron explotadas. La posición del hombre ante el Estado tampoco es individualista, es precisamente humanista, ya que en razón a su condición de hombre llega al Estado, no a través de la vieja mecánica de los partidos, sino de las asociaciones naturales, de las sociedades espontáneas: la familia, el municipio y el sindicato.El 19 abr. 1937, mediante el Decreto de unificación, se fundió en un solo movimiento a la F. E. y de las JONS con la Comunión Tradicionalista (FET y de las JONS) y cuyo Movimiento se convertiría así en objetivo del nuevo Estado, e inspiraría el Fuero del Trabajo de 9 mar. 1938, consagrándose en la Ley de Principios Fundamentales del Movimiento de 17 mayo 1958, institucionalizándose en la Ley Orgánica del Estado, de 10 en. 1967.V. t.: NACIONALSINDICALISMO; PRIMO DE RIVERA Y SÁENZ DE HEREDIA, losÉ ANTONIO.J. MENDIZÁBAL OSÉS.
BIBL.: J. A. PRIMO DE RIVERA, Obras completas, recopilación cronológica de A. DEL Río CISNEROS, Madrid 1954; A. DEL Río CISNEROS, José Antonio y la Revolución Nacional, Madrid 1968; J. L. ARRESE, Misión de la Falange, Madrid 1945; R. SÁNCHEZ MAZAS, Fundación, Hermandad y Destino (Memoria de la Falange), Madrid 1957; L. LEGAZ Y LACAMBRA, Introducción a la teoría del Estado Nacionalsindicalista, Barcelona 1940; M. MoRENO HERNÁNDEz, El Nacional-sindicalismo de Ramiro Ledesma Ramos, Madrid 1963; L. MENDIZÁBAL OsÉs, Política institucional, "Seminarios" 30, Madrid 1960; R. GARCíA BEINER, Necesidad histórica de la Revolución Nacionalsindicalista (Su nacimiento, evolución y palpitante valor actual), Madrid 1952.
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