Fabliaux LIT.
Categoria:
Literatura
Concepto temático. Narraciones satíricas versificadas o, según definición de J. Bédier, cuentos de burla en verso, de la antigua literatura francesa. La palabra f. es forma dialectal picarda de fableau, cuento; la preferencia dada al dialecto se debe, según algunos investigadores, al especial desarrollo del género en Picardía, aunque, según otros, parece más bien capricho de la lengua. Se suelen reunir bajo este nombre común unas 150 obras poéticas de los s. XIII y xiv; de ellas, unas 60 son designadas por sus mismos autores con el nombre de f. Pertenecen a inspiraciones diferentes: hay, en estas narraciones, cortesía caballeresca, espíritu de aventura, intenciones didácticas, alegorías, sátiras y fábulas de animales.La nota dominante a los f. es la intención de divertir por medio de alguna burla; es decir, de hacer reír siempre a costa de alguien. La burla se origina por una palabra mal comprendida (La vieill,? qui oint la palme au chevalier, La anciana que untó la palma al caballero), por una ocurrencia ingeniosa (Les perdrix, Las perdices), por una intervención necia o desacertada (Le curé qui mangea des múres, El cura que comió moras). Más a menudo, la burla está dirigida conscientemente contra alguien, principalmente contra personajes que representan una clase determinada de personas. Las víctimas suelen ser personas inválidas (Les trois aveugles de Compiégne, Los tres ciegos de Compiégne); burgueses tacaños; clérigos glotones o mujeriegos; pero sus blancos más acostumbrados son los villanos, por su necedad, y las mujeres, por sus engaños y su mala conducta. Raras veces el villano lleva la ventaja (Le Vilain mire, El villano médico). Aún más raros son los f. de intención moralizadora o piadosa (La housse partie, El manto partido), Le Chevalier au barizel, El caballero del tonel). En general, lo que más llama la atención al lector moderno es la malignidad de la observación, lo despreocupado de la narración, la libertad de tono, que en ciertos casos viene a ser insoportable por su grosería, la tendencia a divertirse a costa de defectos o circunstancias que más bien deberían inspirar lástima. Hay en todas las aventuras aprovechadas por los autores una cierta crueldad; parece que los burladores tienen siempre razón y las víctimas sólo merecen la risa del oyente. Se ha insistido en que, debido a ello, el f. viene a ser el contrapeso a la otra cara de la literatura caballeresca; pero se debe tener en cuenta que no se trata aquí de la revancha del más fuerte o del más valiente, sino del más listo. El ciego burlado se queda con la burla, como en la literatura caballeresca el gigante vencido se queda con su derrota, sin que su desgracia inspire interés. Aquí, quien vence más a menudo no es el caballero, sino el clérigo joven que hoy día sería el intelectual.Características literarias. Autores. Normalmente, la versificación de los f. se compone de octosílabos pareados; sólo excepcionalmente se emplea el verso de 12 sílabas, formando estrofas de cuatro versos. La extensión es muy variable, con un promedio de unos cuantos centenares de versos; raras veces éstos pasan de mil. La característica común de su estructura es la unidad del argumento: cada f. refiere un solo episodio y forma una unidad completa, sin distraer el relato con otras acciones paralelas o anexas. La familiaridad de su tono, el realismo de sus escenas de la vida corriente, la falta de nobleza o de dignidad que caracteriza sus temas, han inducido a Bédier a considerar que el f. tenía un destino social previsto de antemano: así como la literatura caballeresca estaba concebida para un público aristocrático, el realismo del f. indicaría que el autor estaba pensando en un público burgués. Esta idea parece equivocada; el tono bajo del género le viene más bien de su intención cómica, si bien que el género cómico de buen tono y de sentimientos elevados es un alarde reservado sólo a las épocas de mucho refinamiento.Los argumentos pertenecen al caudal común del folklore o, cuando no, a la literatura anecdótica, en la que es siempre difícil establecer la procedencia o el grado de originalidad de un tema dado. Muchos de estos argumentos coinciden con los que figuraban ya en la literatura india, por cuya razón los investigadores del s. xlx los han considerado de origen oriental. Para Bédier, es posible que los mismos cuentos se hayan producido espontáneamente, en condiciones similares, en varios puntos a la vez (teoría de la poligenesia de los cuentos). Lo cierto es, en todo caso, que los autores de los f. no inventan, sino que señalan ellos mismos que están contando cosas que han oído de otros. Estos autores no se conocen siempre por su nombre; sólo sabemos de una decena de ellos, entre los que figuran lean Bodel (1165-1210), autor épico y dramático, que escribió nueve f., identificados modernamente como suyos; Rutebeuf (?-ca. 1285), autor de numerosos poemas, entre los que hay cinco f.; Gautier le Leu (s. x111), autor cínico y virulento de once f., de los que sólo se han conservado seis; Guérin, que escribió seis, y Huon le Roi, autor de dos f.El género se dice tradicionalmente que es representativo del llamado esprit gaulois (espíritu galo); pero debe tenerse en cuenta que este término tiene sentidos muy diferentes (sátira irreverente, rebeldía que usa de la risa, galantería, picardía, libertinaje), que se dan casi todos en los f. Éstos, por otra parte, han tenido una resonancia excepcional en la literatura, debido más bien a su continuada vigencia temporal y al carácter folklórico de sus argumentos: a menudo, el f. no es sino otro eslabón de un cuento tradicional. Boccaccio (v.) en Italia, Chaucer (v.) en Inglaterra, La Fontaine (v.) en Francia, etc., han dado nueva vida a muchos de sus temas; también están éstos excepcionalmente aprovechados por autores como Rabelais (v.) (su abadía de Théléme y su país de los Papimanes recuerdan el f. titulado Coquaigne), Tirso de Molina (v.) (Los tres maridos burlados, por transmisión indirecta), Moliére (v.) (Le Médecin malgré lui se funda en Le vilain Mire) o Voltaire (v.) (en Zadig se repite el argumento del f. titulado L’Ange el Permite).ALEJANDRO CIORANESCU.
BIBL.: Recueil général et complet des fabliaux des Xllle et XIVe siécles, ed. A. DE MONTAIGLON y G. RAYNAUD, 6 vol., París 18721890; Fabliaux, ed. R. C. JOHNSTON y D. D. OWEN, Oxford 1957; J. BÉDIER, Les fabliaux (1893), 2 ed. París 1928; L. LESOUDS, L’esprit gaulois au moyen-áge. Les Fabliaux, París 1908; C. PITTALUGO, Des fabliaux et de leurs rapports avec les contes italiens, Nápoles 1914; P. NYRROG, Les labliaux, études d’histoire littéraire et de stylistique médiévale, Copenhague 1957; J. RYCHNER, Contribution á 1’étude des labliaux: variantes, remaniements, dégradations, 2 vol., Neuchátel-Ginebra 1960; A. M. ESPINOSA, Cuentos populares españoles, 3 vol., 2 ed. Madrid 1946-1947 (material comparativo español).
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