Eduardo III de Inglaterra
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Biografía GER
Rey de Inglaterra 1327-77, n. en el castillo de Windsor el 13 nov. 1312, hijo primogénito de Eduardo II y de Isabel, hija de Felipe IV de Francia; fue educado por Ricardo de Bury, más tarde obispo de Durham. Se le dieron los condados de Chester, Flint y Ponthieu, y el 10 sept. 1325 el ducado de Aquitania. Poco después marchó a Francia a unirse con su madre, que se había convertido en la amante de Roger Mortimer, conde de March. E. rindió vasallaje a Carlos IV por Gascuña; luego Isabel y Mortimer le desposaron con Felipa, hija del conde de Hainaut, con cuya dote reclutaron tropas e invadieron Inglaterra, proclamando a E. protector del reino el 26 oct. 1326. Capturaron a Eduardo II, le obligaron a abdicar, le encarcelaron y finalmente le dieron muerte en el castillo de Berkeley el 21 sept. 1327.Minoría de edad. E. fue armado caballero por su primo y tutor Enrique, conde de Lancaster, siendo coronado el 29 en. 1327, pero Mortimer detentaba realmente el poder y lo empleaba en enriquecerse en Gales e Irlanda; cruel e insaciable fue incapaz de luchar contra franceses y escoceses; recompensó a Carlos IV por su ayuda con un tratado por el cual Inglaterra perdió toda Gascuña, excepto las franjas costeras desde Burdeos a Bayona; aunque envió a E. a cortar una invasión de los escoceses en el norte de Inglaterra en el verano, no tuvo éxito: el 1 mar. 1328 fue necesario reconocer la independencia escocesa. Estas concesiones humillantes y su adulterio con Isabel hicieron a Mortimer impopular en general, aunque el levantamiento de Lancaster era demasiado débil para derrocarle en 1329. En ese mismo año E. fue a Amiens a rendir vasallaje al nuevo rey de Francia Felipe IV por sus territorios franceses, aunque al mismo tiempo se reservaba su pretensión al trono de Francia, ya que Carlos IV no había dejado heredero directo. Por su parte E. se alió con Lancaster, penetró en el castillo de Nottingham por la noche a través de un pasadizo subterráneo, capturó a Mortimer (octubre 1330) y lo hizo ejecutar en Tyburn (29 nov. 1330). Isabel fue encarcelada en el castillo de Rising. E., ya casado con Felipa (24 en. 1328) y con un hijo, Eduardo, el Príncipe Negro, n. el 15 jun. 1330, entró en la fase del pleno ejercicio de su gobierno.Mayoría de edad. E. era alto, de buena presencia, valiente, fuerte y activo; amaba la guerra, los torneos, la caza, la pompa y toda clase de lujo externo. Sus barones compartían estos gustos y le admiraban, tenían confianza en él y seguían a un rey que destacaba en esas cosas. E. fue un monarca que se ajustaba exactamente al patrón de ideales de sus barones, aunque con menos entendimiento de sus intereses y deberes dinásticos que Eduardo I. En consecuencia, fue muy popular. Sus barones le siguieron entusiásticamente en sus guerras en Francia, las cuales les enriquecían con el botín obtenido y proporcionaban al monarca el prestigio y la autoridad de un caudillo victorioso; sin embargo, cuando las derrotas sucedieron a las victorias, los barones insistieron en continuar la guerra en beneficio propio, aun a costa de la hacienda y prestigio de la dinastía. A la larga, la política exterior agresiva de E. perjudicó a la monarquía; por el momento, era el medio más rápido y quizá el único de levantar desde el punto bajo en que había quedado con Eduardo II el prestigio real. Así, pues, E. aprovechó la oportunidad que se le ofrecía con la subida al trono de Escocia de un niño, David II, en 1329. E. apoyó a otro pretendiente, Eduardo Balliol, que fue coronado el 24 sep. 1332; E. derrotó al ejército escocés en Halidon Hill (20 jul. 1333), capturó Berwick y recibió de Balliol parte de Escocia del sur y su vasallaje por la totalidad del reino (12 jun. 1334). No obstante, Balliol era impopular en Escocia y a pesar de las continuas campañas, el rey de Inglaterra fue incapaz de mantener a su protegido; en 1341 incluso Stirling y Edimburgo se perdieron pasando a ser seguidoras de David.Guerra con Francia. Por aquel entonces la preocupación de E. se centraba en Francia donde los Valois querían terminar con la autoridad inglesa en Gascuña, lo cual era algo que ningún rey inglés podía admitir, no sólo por el importante tráfico comercial anglo-gascón, sino también porque la humillación sería demasiado grande como para poder sobrevivirla, como se nos demuestra por la suerte corrida por Ricardo II y Enrique VI. Ésta fue la causa básica de la guerra de los Cien Años (v.) entre los Plantagenet y los Valois (v.), y además recrudeció otras disputas: así Felipe apoyó a los escoceses contra E. y éste apoyó a las ciudades flamencas, grandes importadoras de lana inglesa, contra Felipe, y construyó un sistema de alianzas en los Países Bajos y Renania contra los Valois. Finalmente los marinos de Francia e Inglaterra estuvieron en lucha continua en el canal de la Mancha y el golfo de Vizcaya. La guerra abierta comenzó en 1337, y con el fin de evitar a los flamencos la acusación de luchar contra su legítimo señor, el Valois, E. tomó en 26 en. 1340 el título de rey de Francia, siendo esto un arma más en la guerra, pero no su causa.De 1337 a. 1340 se luchó, sin consecuencias decisivas, en Flandes y la Picardía, y aunque E. destruyó la flota francesa en Sluys, 24 mar. 1340, fue incapaz de explotar su victoria. Atribuyéndolo a deficiencias administrativas, E. dio el cese a su tesorero y a su canciller, atacando al hermano de este último, John Stratford, arzobispo de Canterbury. Sin embargo, en el Parlamento celebrado en 1341 los lores defendieron a Stratford y pidieron el derecho a controlar el nombramiento de ministros y la revisión de cuentas. E. cedió temporalmente y de ahí en adelante tuvo mucho cuidado en escoger solamente aquellos ministros que tenían la confianza de sus barones. No hubo más choques entre el rey y los barones, pero fue a costa de una constante influencia de éstos en el Gobierno. Por otro lado, E. llevó a sus barones a una serie de razzias a todo lo largo del territorio francés, de las cuales todos -él y ellos- regresaron con gran botín: en Bretaña (1342), Guyena (dirigida por Lancaster 1345, 1346) y Normandía y Ponthieu, donde E. obtuvo la brillante victoria de Grecy (26 ag. 1346) contra un ejército francés mucho mayor en número, empleando el pequeño cañón y el arco largo. Luego, después de un prolongado asedio, conquistó Calais, que se convirtió en la base de las expediciones inglesas durante 200 años, regresando a Inglaterra en 1347.Entretanto David II había invadido Inglaterra, pero había sido derrotado y capturado en Neville’s Cross (octubre 1346); se le retuvo hasta 1357 y por el tratado de Berwick se le puso en libertad por un rescate de 100.000 marcos; Escocia quedó con ello tan debilitada que nunca más supuso ya una amenaza para E.Tales victorias fueron coronadas con la fundación por E., el 23 abr. 1349, de la Orden de la jarretera (v. ÓRDENES MILITARES), prototipo de las órdenes de caballería que aumentaron el prestigio de E. al enlazar con las leyendas sobre el rey Arturo y la organización formal de las prácticas de la Caballería. La victoria produjo también un beneficio económico que se vio contrarrestado por la Peste Negra (v.) (1348-50, 1361, 1362, 1369) que hizo desaparecer quizá a un tercio de la población, ocasionando una inflación, a pesar de la congelación de precios y salarios decretada por el Estatuto de Trabajadores en 1351. Fue también la causa de un gran cambio en los beneficios eclesiásticos, de innumerables provisiones papales y de la decisión de E. a limitar -aunque no abolir- las provisiones papales de los beneficios de Inglaterra, mediante los estatutos de Provisores (1351) y de Praemunire (1353).El Príncipe Negro. E. reanudó sus incursiones de pillaje en Francia en 1355; en una de ellas su primogénito, Eduardo el Príncipe Negro derrotó y capturó al rey Juan cerca de Poitiers (19 sept. 1356). Juan aceptó las duras condiciones, pero el regente y los Estados Generales las rechazaron. E. devastó entonces la parte norte y central de Francia (1359-60), prometiendo el regente Calais, Guisnes, Ponthieu y toda Aquitania, más 3.000.000 de coronas de oro (Bretigny, 8 mayo 1360). La promesa no fue cumplida; las ciudades francesas opusieron resistencia a E., mientras las tropas mercenarias, ahora sin empleo, hacían pillaje por su cuenta, hasta que el Príncipe Negro las condujo al reino de Castilla derrotando a Enrique de Trastámara en Nájera (3 abr. 1367); confiaba así mantener a Castilla, bajo Pedro I el Cruel (v.), en amistad con Inglaterra, con la marina castellana neutral en el Cantábrico y la Mancha, donde la armada inglesa no tendría ya otro rival. Los fuertes impuestos para la expedición española ocasionaron levantamientos en Gascuña. Después de la marcha del Príncipe Negro, Enrique asesinó a Pedro el Cruel (1369) y, fuertemente obligado para con los franceses que le habían apoyado, empleó la Marina de Castilla contra Inglaterra en la batalla de La Rochelle (24 jun. 1372) yen incursiones en la costa inglesa. Los franceses estaban ahora decididos a expulsar a los ingleses, pero de modo más prudente en sus tácticas. Bajo Carlos V recuperaron todo lo perdido en 1360; en 1377 E. sólo mantenía Calais, Cherburgo, Brest, Burdeos y Bayona.Crisis interna. Las derrotas en el exterior supusieron un descrédito para el gobierno de E., que descansaba en el apoyo de los magnates a quienes enriquecían sus guerras, y con cuyas herederas casaba a sus hijos. Ahora estos hijos dirigían las facciones aristocráticas que buscaban dirigir el gobierno. Juan de Gante, duque de Lancaster (1362), apoyó ataques populares contra los ministros del rey (1371), protegió al predicador anti-cleriéal Juan Wicklef (v.WICKLEF Y WICKLEFITAS), haciéndose el hombre fuerte de un nuevo ministerio; tampoco pudo ganar la guerra y difícilmente pudo superar los ataques a su incompetencia y corrupción en el Parlamento Bueno (1376). E. murió el 21 jun. 1377 y fue enterrado en la abadía de Westminster junto a Felipa. Tuvieron 12 hijos: Eduardo; Lionel, duque de Clarence; Juan, duque de Lancaster; Eduardo, duque de York; Tomás, duque de Gloucester, dos hijos que murieron jóvenes y cinco hijas. E. fue universalmente admirado en sus días como un rey ideal, denigrado en la época moderna y ahora otra vez se le vuelve a mirar como lo hicieron sus contemporáneos.V. t.: ANJOU-PLANTAGENET, DINASTÍA.DEREK LOMAX.
BIBL.: Chronicles of the Reigns of Edward I and Edward II, en Annales Paulini, ed. W. STUBBS, 1, Londres 1882, 253-270; J. FROISSART, Chroniques, ed. S. LUCE y G. RAYNAUD, París 186999; A. MURIMUTH, Continuatio chronicarum, ed. E. THOMPSON, Londres 1889; R. HIGDEN, Polychronicon, ed. C. BABINGTON y J. R. LUMBY, 9 vol., Londres 1865-86; H. KNIGHTON, Chronicon, ed. J. R. LUMBY, 9 vol., Londres 1889-95; CHANDOs, Lije of the Black Prince, ed. M. K. POPE y E. C..LODGE, Oxford 1910; M. McKISACK, The Fourteenth Century 1307-1399, Oxford 1959; J. BARNEs, History of Edward 111, Cambridge 1688; S. A. SMITH, John of Gaunt, Londres 1904; E. PERROY, La Guerre de Cent Ans, París 1945; P. E. RUSSELL, The English Intervention in Spain and Portugal in the Time of Edward III and Richard 11, Oxford 1955; E. C. LODGE, Gascony under English Rule, Londres 1926; T. F. TOUT, Chapters in the Administrative History of Medieval England, 3 y 4, Manchester 1928; A. STEEL, Richard II, Cambridge 1941.
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