Ecuador, República de El. Geografía. GEOG.
Categoria:
Geografía
1. Medio físico. 2. Población. 3. Economía. 4. Contrastes regionales. 5. División político-administrativa.República hispanoamericana que limita al N y NE con Colombia, al E y S con Perú y al O con el océano Pacífico; E. ha tenido y tiene con estos dos Estados diversas disputas fronterizas. Situado entre 1° 20’ lat. N y 4° 58’ lat. S y entre 75° 10’ y 81° 10’ long. O, es el más pequeño de los Estados andinos de América del Sur: mide 270.670 Km² (263.777 y 283.561 según otras fuentes), sin contar, claro está, con los 174.565 Km² adjudicados a Perú en el protocolo de Río de Janeiro (1942) y a los que E. no ha renunciado de una manera definitiva. Pertenece al país el archipiélago de Colón (islas Galápagos), situado en el océano Pacífico a 950 Km. de la costa americana y cuya extensión es de unos 7.800 Km². Como es sabido, el nombre de esta pequeña república hispanoamericana (v. m, 1) está en relación con el hecho de que el ecuador geográfico atraviesa su territorio. Aunque E. se extiende por una parte de la cuenca del Amazonas, no por ello deja de ser un país fundamentalmente andino. En 1993 su población total alcanzaba los once millones hab., inferior a las de Colombia, Perú, Venezuela y Chile, pero superior a la de Bolivia, por no citar más que las repúblicas andinas; sin embargo, a todas éstas aventaja E. en lo que concierne a densidad de población: 37 hab/Km².1. Medio físico. a) Relieve. Entre el nudo de Pasto, situado en Colombia, cerca de la frontera con E., y el macizo de Loja, radicado en E. junto al límite del Ecuador con Perú, y entre dos sectores de bajas tierras, uno al O que mira al Pacífico, y otro al E, orientado hacia la cuenca del Amazonas (v.), se extiende la región de los Andes (v.) ecuatorianos, conocida corrientemente con el nombre de Sierra. Entre ambos núcleos orográficos (Pasto-Loja) se extienden, aproximadamente de N a S, dos alineaciones montañosas separadas por un surco que alberga varias mesetas y cuencas. Las alineaciones montañosas o cordilleras se conocen con los nombres de Oriental y Occidental. La cordillera Oriental, llamada también cordillera Real, es una continuación hacia el S de la cordillera Central de Colombia; mientras que la cordillera Occidental ecuatoriana lo es de la homónima colombiana. Geológicamente la cordillera Oriental es más antigua que la Occidental y, aunque culmina a una altura absoluta inferior, tiene una altitud media más elevada. El Chimborazo (6.272 m.), que se halla en la cordillera Occidental es la más excelsa cima de los Andes ecuatorianos; entre otras cumbres elevadas de la misma cordillera merecen citarse el Cotacachi (4.937 m.), el Pichincha (4.787) y el Iliniza (5.305). En la cordillera Oriental son más numerosos los gigantes andinos, como el Imbabura (4.629), Cayambe (5.796), Antisana (5.704), Cotopaxi (5.896), Tungurahua (5.033) y Sangay (5.413). Puesto que el límite de las nieves perpetuas ronda los 4.700 m., varias cumbres de estas montañas están todo el año cubiertas de nieve y hielo; los depósitos morrénicos de las laderas del Chimborazo, Cotopaxi, Sangay y Tungurahua indican que en el Cuaternario los glaciares fueron mucho más extensos que en la actualidad.Característico de los Andes ecuatorianos es que ambas cordilleras ofrecen numerosos volcanes, unos muertos o apagados y otros activos; ningún otro país de América del Sur tiene más actividad volcánica que E. Muy expresivamente Humboldt hablaba de la "avenida de los volcanes" para referirse a las dos alineaciones de conos, separadas por el surco interandino desde Riobamba, al pie del Chimborazo, hasta Otavalo, cerca de la frontera colombiana. Entre los conos activos más notables están el Cotopaxi, el Sangay y el Pichincha, situado en las cercanías de Quito. Desde la conquista española este último ha experimentado cinco erupciones violentas; cuatro veces, por lo menos, quedó Quito sumergida por la lava. La mayor parte pertenece a la categoría de los volcanes ácidos y explosivos (tipo Vesubio); de ahí que sea difícil calificar de dormidos a ciertos volcanes; pueden estarlo durante siglos y despertar súbitamente, sin previo aviso. En los volcanes inactivos la erosión actúa eficazmente sobre las vertientes de los conos, cubiertas de cenizas volcánicas, abarrancándolas según el típico paisaje de badlands. La Sierra es, asimismo, una región sísmica; desde 1868, el terremoto más importante tuvo lugar en 1949: murieron unas 6.000 personas.Entre las cordilleras Oriental y Occidental queda una depresión, o mejor aún, un rosario de depresiones estructurales alineadas de N a S: el surco o corredor interandino, cuya anchura no supera nunca los 70 Km. Está dividido en compartimentos u hoyas rellenas de blandos depósitos volcánicos (cenizas sobre todo) que las cabeceras de ríos, por erosión remontante, cortan mediante profundos cañones. De N a S y partiendo de la de Tulcán, a caballo sobre la frontera colombiana, se hallan las hoyas o cuencas siguientes: Ibarra, Quito, Latacunga, Riobamba, Alausí, Cuenca, Oña, Loja y Zaruma. Todas ellas tienen su fondo entre 2.000-3.000 m. de altitud. Las tres últimas son más bien valles profundos labrados entre el laberinto de montañas que se forman por unión (el nudo de Loja) de las cordilleras Oriental y Occidental; como los volcanes desaparecen al sur de la hoya de Cuenca, en el fondo de ellas hay depósitos aluviales no volcánicos. La cordillera Oriental termina por el E de modo brusco, acaso debido a un gran accidente tectónico N-S, dando paso a la porción ecuatoriana de la cuenca del Amazonas, todavía mal conocida. Algunos geólogos y geógrafos consideran a las sierras de Cutucú (2.000-2.500 m.) y Napo-Galeras (Sumaco, 3.900) como los vestigios de una tercera cordillera andina. Al O de la cordillera Occidental se halla la región costera del Pacífico, geológica y geomorfológicamente bastante variada. Así, el litoral, que mide en E. una longitud aproximada de 1.000 Km., desde el golfo de Guayaquil hacia el N, consiste en una baja meseta inclinada en esa misma dirección a partir de la llamada cordillera de Colonche (800 m.) y que suele terminar, del lado del mar, mediante acantilados; los accidentes costeros más notables son, de N a S, Punta Galera, cabo de San Francisco, Punta lama, cabo Pasado, bahías de Caráquez y Manta, cabo de San Lorenzo, bahía de Santa Elena, La Puntilla y, sobre todo, el golfo de Guayaquil con la isla de Puná en su embocadura. Al E de dicha meseta, entre ella y los Andes occidentales, hay una llanura aluvial que alcanza su mejor expresión en el valle del río Guayas y sus afluentes; a lo largo de los ríos, dicha llanura es inundable en la época de las lluvias, mientras que más al E, pegada a la cordillera Occidental, se resuelve en una serie de conos de deyección coalescente, formados por materiales volcánicos de acarreo, porosos y fértiles: es lo que podía denominarse piedemonte andino, bien drenado aun en la época de las lluvias.b) Clima. Por su latitud, corresponde al E. un clima tropical lluvioso de tipo ecuatorial. Pero una serie de factores contribuyen a modificar y diversificar los regímenes térmicos y pluviométricos, haciendo que este pequeño país andino sea bioclimáticamente muy variado. El relieve influye por medio de la altitud y orientación de las cadenas montañosas. Como con la altura disminuyen las temperaturas, en E. se pueden distinguir, al igual que en todos los países hispanoamericanos tropicales y montañosos, cuatro franjas o pisos climáticos: la tierra caliente (menos de 1.500 m. de altitud), la tierra templada (1.500-2.750 m.) y la tierra fría, que se extiende por encima de este último nivel, calificándose de tierra nevada las áreas de las cumbres montañosas cubiertas de heleros y nieves perpetuas; el límite inferior de estas últimas oscila entre 4.650 y 4.700 m. El relieve influye asimismo por su orientación respecto a las corrientes aéreas; así, p. ej., la fachada este de la cordillera Oriental, bien expuesta a los vientos alisios del sudeste, recibe abundantes precipitaciones de tipo orográfico durante casi todo el año, mientras que en los valles interandinos, bien abrigados, las lluvias son escasas. El sudoeste del E. está influido por la corriente marina fría de Humboldt y por el efecto foehn provocado por los alisios al atravesar los Andes; de ahí su sequedad; en cambio, más al norte, la costa está afectada por las aguas cálidas de la contracorriente ecuatorial y es por ello muy húmeda.De acuerdo con todo esto, las regiones climáticas que pueden distinguirse en E. son las siguientes: 1) La zona tropical seca, que abarca, a lo largo de la costa del Pacífico, una parte de la provincia de El Oro, y la península de Santa Elena; las precipitaciones son escasas (menos de 500 mm. al año y solamente de 1 a 4 meses húmedos) y las temperaturas elevadas: es una región semiárida. 2) La costa tropical húmeda que se extiende por la zona de Esmeraldas y el piedemonte occidental de los Andes; las precipitaciones son elevadas (3.640 mm. de media anual en Bucay, provincia de Guayas), muy abundantes durante el verano (diciembre-junio) y moderadas en invierno, y las temperaturas altas a lo largo del año (Esmeraldas, 25°4 de media en enero y 25°2 en julio); en la depresión de los ríos Guayas, Babahoyo y Daule, a las lluvias abundantes de verano (más concentradas en los meses de enero-mayo) sucede la sequedad invernal; Babahoyo recibe 2.188 mm. de precipitación al año. 3) Las mesetas o cuencas andinas tienen un clima tropical de altitud: las temperaturas son moderadas y las lluvias también, por efecto de abrigo, según dijimos; Cuenca, p. ej., tiene una temperatura media anual de 13°6 (enero 14°4, julio 11°8) y recibe alrededor de 800 mm. de precipitación; parecido es el régimen climático de Quito; las oscilaciones anuales de la temperatura son muy débiles y las diurnas fuertes. 4) Con la altitud, las precipitaciones totales aumentan hasta un determinado nivel, a partir del cual vuelven a bajar y las temperaturas disminuyen; en Cotopaxi aquéllas son del orden de los 900-1.000 mm., caen según un régimen muy irregular y la temperatura media es de 705: éste es el clima de los "páramos" comprendidos grosso modo entre los 3.400 y los 4.000 m. 5) El clima de la región amazónica (Oriente) es el único que presenta los caracteres del tipo ecuatorial: temperaturas y lluvias elevadas a lo largo del año.c) Vegetación. La vegetación espontánea guarda estrecha, aunque no exclusiva, relación con el clima y más particularmente con el régimen pluviométrico. Así, en E. pueden distinguirse los siguientes tipos de paisajes vegetales: 1) La selva o bosque tropical lluvioso, correspondiente a las regiones muy húmedas de Oriente, de la costa septentrional, en la zona de Esmeraldas, y del piedemonte situado al O de la cordillera Occidental de los Andes. Caracterízase, como todos los bosques similares, por la extraordinaria variedad de especies que lo componen, por seguir cada una su propio ritmo de vida (de ahí su aspecto siempre verde), por tener las plantas diversas alturas (bosque estratificado), por la abundancia de lianas y epifitas, etc. En las vertientes de la cordillera Oriental, este bosque sufre, con la altura, ciertas modificaciones, y así, entre 1.000-2.000 m. aprox., se halla el bosque serrano, con abundancia de helechos arbóreos, y entre 2.000 y 3.500 m. lo que en Perú se llama ceja de montaña o selva alta, bosque de niebla compuesto principalmente por arbustos de verdor permanente y arbolillos del tipo de las lauráceas; en uno como en otro se da el árbol de la quina (Chinchona officinalis). 2) El bosque semicaduco se extiende en la región de la Costa por el sur de la selva de la zona de Esmeraldas, a medida que aumenta la duración de la estación seca; es un bosque menos exuberante que el tropical lluvioso, la luz solar penetra en él hasta el suelo, entre los árboles hay una maraña de plantas más pequeñas enlazadas por lianas y trepadoras y, sobre todo, conoce un reposo vegetativo en la estación seca, con caída de las hojas de algunos árboles y retoño, floración y maduración sincrónicas. 3) La sabana sustituye, hacia el sur a la formación vegetal anterior; unas veces se trata de sabana sembrada de árboles y arbustos del género Mimosa, de 5 a 8 m. de altura, de troncos retorcidos, muy ramosos, de hoja caduca y de corteza gruesa, dispuestos de una forma espesa (campo cerrado, scrub) o clareada; otras veces se trata de sabanas herbáceas, exclusivamente integradas por hierbas gramíneas altas; a lo largo del río Guayas y sus principales tributarios se da el bosquegalería. 4) Al clima tropical seco del sudoeste de la costa corresponde, como degradación paulatina de las sabanas, un paisaje desértico con manchas de plantas xerófilas entre el suelo desnudo. 5) En los Andes, y paralelamente al escalonamiento climático, se da la siguiente sucesión de pisos vegetales: en el fondo de las altas cuencas intramontañosas y hasta una altura aproximada de 3.000 m., el bosque seco o monte, más arriba, el tolar, una estepa con arbustillos en parte ligada al medio natural y en parte también antropógena, y más arriba los páramos y las nieves eternas; el bosque montano de hojas anchas y siempre verdes queda limitado prácticamente a la cordillera occidental al norte de la latitud de Quito.d. Hidrografía. La divisoria de aguas entre el Pacífico y el Atlántico tiene en E. un trazado sinuoso. En general puede decirse que desde la cuenca de Quito hacia el norte la divisoria sigue las crestas de la cordillera Oriental de los Andes y, hacia el sur, las de la cordillera Occidental; en efecto, las cuencas interandinas de Tulcán, Ibarra y Quito son drenadas por ríos que desaguan en el océano Pacífico, mientras que las de Latacunga, Riobamba, Cañar, Cuenca y Loja lo son por los que van a parar al Amazonas. Los tres organismos fluviales más importantes de entre los que desembocan en el Pacífico son: el Mira (300 Km.), que evacua las aguas de la cuenca de Ibarra y corre cercano a la frontera colombiana, el Esmeraldas (330 Km.), formado por la unión de los ríos Guayllabamba (que drena la cuenca de Quito) y Blanco, y el Guayas, constituido por la confluencia de los ríos Daule (320 Km.), Palenque-Vinces-Babahoyos (210 Km.) y Zapotal-Guayas. Los tres son ríos caudalosos, y el Esmeraldas y Guayas navegables en el tramo final. Este último es el más importante río ecuatoriano; desemboca en el golfo de Guayaquil frente a la isla de Puná. Los ríos de la vertiente atlántica, también muy caudalosos, se unen directa o indirectamente al Amazonas; de N a S merecen destacarse los siguientes, además del fronterizo Putumayo: Aguárico (600 Km.), Napo (855 Km.), Curaray (600 Km.), Pastaza (645 Km.), Morona, Santiago y Zamora.2. Población. a) Composición étnica. El peso de la población indígena es muy elevado; hasta el punto de que se puede calificar a dicho país como uno de los menos "latinizados" de América del Sur. Los porcentajes que asignan los diversos autores a la población india pura varían desde el 33% (Carlson) al 60% (Preston E. James), pasando por el 40% (Cunill), 42% (Robinson) y 50% (Calendario Atlante de Agostini, The South América Handbook, Latin America and the Caribbean Handbook, Linke). La mayor parte de los indios ecuatorianos viven en la Sierra. Están divididos en multitud de grupos étnicos, unos 693; antes de la conquista española todavía era mayor el fraccionamiento, puesto que se estima en 946 los grupos étnicos existentes a fines del s. XV.Muchos de ellos son analfabetos y bastantes no hablan español: unos 172.000 conocen únicamente el quechua (v. QUECHUAS II); viven sobre todo de la agricultura, practicando en general sistemas de cultivo arcaicos: los intercambios comerciales son mínimos; su vestimenta, su lenguaje, sus casas, son casi iguales que durante la conquista española (v.X). Sin embargo, de N a S, a lo largo de las provincias andinas con mayor proporción de indios (Imbabura, Pichincha, Cotopaxi, Tungurahua, Chimborazo, Cañar y Loja), se observan ciertas variedades en los modos de vida: algunos son pequeños propietarios, como los cañaris, mientras que otros pertenecen a la categoría socioeconómica de los huasipungueros, como los puruguay del Chimborazo; los indios de Imbabura son excelentes tejedores. Los mestizajes son numerosos, así el pupo, derivado de la mezcla español-indio pasto, el chato, mestizo de español e indio cañari o palta. En la región de Oriente los indios (y el resto de la población) son menos numerosos: se calcula que viven allí 20.000 jíváros o jíbaros, 25.000 yumbos y varios miles de taparos, aucas, sionas v cgtiznes. En la Costa quedan solamente dos grupos étnicos indios, los cayapas y los colorados, en regresión desde la conquista española. Más frecuente es aquí el mestizaje: los montuvios son una mezcla de sangre india, negra y blanca, viven de la agricultura y de la explotación del bosque y se extienden por casi toda la región litoral ecuatoriana; los cholos, que pueblan las costas áridas de Esmeraldas y Manabí y el interior de la península de Santa Elena, son indios de raza pura que han cambiado su lengua, vestimenta y hábitos, por lo que pueden considerarse como resultado de un "mestizaje cultural" y viven sobre todo de la explotación de la sal y de la pesca.Hay también descendientes de los antiguos esclavos negros, en número y pureza considerable, como trabajadores de las plantaciones bananeras, de café y arroz en la comarca de Esmeraldas y, en grado mayor o menor de mestizaje con blancos e indios, en el resto de la región litoral. En general, se estima que la población negra y mulata ecuatoriana equivale al 10% de la total (2% negros y 8% mulatos); otras estimaciones la disminuyen al 7 y aun al 3%. La población blanca (un 10% de la total de E.), de origen primordialmente hispánico, vive de modo preferente en las ciudades sobre todo en Quito y Guayaquil.b) Evolución, distribución v estructura. Evolución. A pesar de las dificultades derivadas de la carencia de estadísticas adecuadas (el primer censo oficial data solamente de 1950) intentaremos dar una idea de cómo se ha incrementado la población ecuatoriana en los últimos dos siglos, cómo está distribuida y cuáles son los rasgos sobresalientes de su estructura.Ateniéndonos al actual territorio del Estado, en 1780 la población de E. ascendía a 442.000 hab. y en 1825 a 558.000. En los últimos años del s. XIX se sobrepasa el millón de habitantes (1.272.000 en 1892), alcanzándose los 3.202.757 en 1950. El censo de 1974 arroja la cifra de 6.521.710, el de 1982 la de 8.060.712 y en 1993 se estimaba en 11 millones hab. La población creció lentamente mientras las tasas de mortalidad fueron altas, y rápidamente cuando (sin descender en igual medida la natalidad) disminuyeron de forma notoria las defunciones, gracias a los progresos de la medicina y de la higiene. La malaria (a la que todavía en 1942 se achacaba la cuarta parte de las defunciones), la tuberculosis, la sífilis y las disenterías elevaban la tasa bruta de mortalidad en los primeros años del s. XX a valores medios del 25-30%0 (28,2%o en 1925). Especialmente era grande, la mortalidad infantil: en 1933 ascendía a 162,56%0. En pocos años, tanto la tasa bruta de mortalidad general como la de mortalidad infantil descenderían espectacularmente, hasta alcanzar aquélla valores del orden de 19%o en 1950-55, 16%o en 1960-65, 10%o en 1975-80 y 5%o en 1988-93; y ésta, valores del orden de 168%o en 1950-55, 86%o en 1975-80 y 43%o en 1988-93.Aún hay que esperar un mayor descenso de la mortalidad infantil cuando se venzan enfermedades evitables y curables, como la tos ferina, el sarampión, las bronquitis y las gastroenteritis. A tenor de la disminución de la mortalidad, ha ido elevándose la duración de la vida, desde, p. ej., los 32 años, hacia 1940, hasta 46,9 en 1950-55 y 64 en 1988-93. La natalidad apenas sufrió fluctuaciones, en el s. XX manteniéndose la tasa bruta a niveles altos, salvo en las dos últimas décadas de ese siglo del 44%o en 1965, se pasó al 20%o en 1993. De ahí que la tasa de crecimiento fuera pequeña antes de los años treinta (18,996o en 1921), moderada entre 1930 y 1945, grande con posterioridad a ese año (33%o en 1950-70) y en leve retroceso a partir de 1980 (27%o en 1993).Distribución. La Sierra está más poblada, en términos absolutos (47% de la población total de E.) y relativos (68 hab/Km²), que el Oriente (3,3%, 3 hab/Km²) y menos que la Costa (50%, 77 hab/Km²). Poco a poco disminuyeron las diferencias entre la Sierra y la Costa, por el movimiento migratorio de la población, desde las altas tierras andinas (y, sobre todo, desde las provincias centrales de Cotopaxi, Chimborazo y Azuay) hacia las bajas llanuras litorales (provincias de Guayas y Los Ríos), a lo largo de la segunda mitad del s. XX, primero bajo la forma de migraciones temporales de trabajadores (recolección de la caña de azúcar, del algodón, etc.), y luego bajo la forma de migración definitiva: así, en 1780 la región litoral ecuatoriana detentaba el 20% de la población total del país, mientras que la Sierra acaparaba casi el 80% restante; en 1961 los porcentajes se establecían de este modo: 55,40% para la Sierra, 43,20% para la Costa y 1,35 para Oriente.Sólo la provincia de Guayas recibió de 1950 a 1960 un total de 83.517 hombres con edad comprendida entre 20 y 40 años, siendo en ella las zonas de Guayaquil y Milagro las de mayor atracción; en la provincia de Los Ríos lo son las de Quevedo y Babahoyo. La intensa inmigración de gente joven a la Costa explica que esta región tenga un crecimiento natural muy superior al de la Sierra y Oriente: para el periodo 1950-61 estimóse el de aquélla en un 40%, mientras que el de la Sierra fue de un 28% y el de Oriente un 23%. Por el contrario, la migración desde la Sierra hacia el este ha sido más reducida; las provincias andinas con mayor tendencia a colonizar y poblar Oriente son las de Azuay y Cañar. Las provincias de la Sierra más densamente pobladas son las de Tungurahua (120 hab/Km²), Chimborazo (68) y Azuay (69); en la primera, algunas parroquias, como la de Pilahuin, superan los 500 hab/Km². En la Costa, las provincias con densidades más elevadas son las de Guayas (125 hab/Km²) y Los Ríos (95).Estructura. La población ecuatoriana, como la de todos los países andinos, se caracteriza por su gran juventud: en 1990 el 44% de los habitantes del país tenía menos de 15 años, el 51,8 % entre 15 y 64, y el 4 % restante más de 65; no muy distinta es la estructura demográfica por edades en el umbral del s. XXI. Por lo que concierne a la población activa, la del sector primario pierde importancia en beneficio de la de los sectores secundarios y terciario; así, p. ej., mientras en 1950 la mitad de la población activa total trabajaba en la agricultura, en 1993 solamente lo hacía el 30%.Lo mismo sucede en lo que respecta a la población rural y urbana; los porcentajes correspondientes a aquélla son, de año en año, menores (71,50% en 1950, 64% en 1967, 43% en 1993), mientras, a la inversa, las ciudades crecen más y más. Las dos mayores ciudades son Quito (v.), la capital política, y Guayaquil (v.), la capital económica; tenían en 1950, 212.000 y 226.000 hab., en 1965, 401.811 y 651.542 hab. y en 1993, 1.700.000 y 1.300.000, respectivamente; en esta última fecha ambas ciudades albergaban al 40% de la población total del país. En general, las ciudades de la región costera crecen más que las de la Sierra; así lo manifiestan las cifras de Guayaquil arriba citadas y (por poner otros ejemplos) las de Esmeraldas (13.619 hab. en 1950, 130.000 en 1993) y Machala (8.603 y 150.000 hab. en ambas fechas). La razón se encuentra en el desarrollo de la agricultura comercializada de la costa.Bastantes ciudades ecuatorianas nacieron, por obra de los españoles, entre 1535 y 1606: Quito, Guayaquil, Cuenca, Portoviejo, Loja e Ibarra; algunas se fundaron sobre el emplazamiento de antiguas ciudades o pueblos indígenas prehispánicos: así Quito, Cuenca, etc. Todavía conservan estas viejas ciudades ecuatorianas el trazado cuadrangular, con centro en la Plaza Mayor, que le dieran sus fundadores. Las ciudades andinas se hallan situadas a alturas superiores a 2.000 m.: Quito a 2.850, Cuenca a 2.543, Riobamba a 2.754, Ibarra a 2.221, Loja a 2.243, Ambato a 2.557 m. Son ciudades que han desempeñado una función agrícola, político-admistrativa y comercial de importancia; en algún caso, esta última función ha estado favorecida por su situación-encrucijada: p. ej., Riobamba, que es un nudo estratégico donde se cruzan la vía andina N-S con la que desde la Sierra lleva a la Costa. Las ciudades de esta última región, salvo Guayaquil, son más modernas y, más pujantes.3. Economía. a) Caracteres generales. Hasta las últimas décadas del s. XX, E. era un país primordialmente agrícola. Lo fue de grado más eminente antes de la conquista y colonización hispánicas y durante todo el periodo colonial; poca importancia, en efecto, tuvieron en E. las explotaciones mineras, la pesca, la artesanía, etc. Los intercambios comerciales eran mínimos, y la economía de autoabastecimiento local o comarcal, preponderante. A la lista de los productos explotados por la población prehispánica, los españoles añadieron, como en todos los países americanos por ellos descubiertos y colonizados, otros nuevos, traídos de ultramar: así el trigo, cultivado por primera vez por el franciscano fray Jodoco Ricke; la oveja, que pronto adquirió una gran difusión y dio lugar al desarrollo de la artesanía lanera con vistas al abastecimiento del país, e incluso a la exportación, etc. Y también crearon en la región litoral las primeras plantaciones tropicales, sobre la base del trabajo de los esclavos negros. La economía del país sólo empezó a transformarse gracias al desarrollo de la región costera, y en primer lugar al de las plantaciones tropicales modernas. Primero comenzaron las de cacao, casi desde la independencia política del E.; éste sería, hasta comienzos del s. XX, el primer país exportador de cacao del mundo; las plantaciones cacaoteras alcanzaron su periodo álgido en 1915-19, para decaer luego y no recuperarse, en parte, sino después de 1950. Para salvar la crisis provocada por la decadencia del cacao y diversificar las producciones agrícolas comerciales, se incrementaron, sobre todo a partir de 1928, los cultivos del arroz y del café. Hacia 1948 comienza la era del plátano, que hoy sigue siendo el principal producto de exportación. Pero el gran revulsivo de la economía ecuatoriana ha sido el petróleo.En la historia del desarrollo económico del E. no puede silenciarse, entre otros hechos, la construcción del ferrocarril Guayaquil-Quito, inaugurado en 1908, y lo que ha venido llamándose el "periodo del Banco Comercial y Agrícola" (1916-25); éste se creó en Guayaquil en 1894, y a su impulso y prepotencia económica y política se debe la creación de nuevas industrias, el desarrollo del petróleo en la j osta, la renovación en las ciudades, el planeamiento de diversas obras públicas, etc.E. sigue siendo un país en vías de desarrollo. El producto nacional bruto per capita era en 1990-93 de 1.200-1.400 dólares, similar al de los demás países andinos, y, como en toda la zona, la riqueza aún está desigualmente repartida. El porcentaje de la población activa dedicada a la agricultura es aún alto (se acerca al 30%); también lo es, a pesar de las campañas llevadas a cabo con éxito desde 1945, el de analfabetismo (13% en 1993); aunque hayan mejorado notoriamente las condiciones sanitarias y alimenticias todavía la mortalidad infantil se mantiene alta, así como la tasa de crecimiento anual, del orden del 29%o; la estructura social continúa siendo demasiado rígida; los diversos intentos de reforma agraria no han eliminado todavía los excesos en la estructura de la propiedad y de la explotación; el consumo de energía eléctrica por habitante y año es bajo (500 Kw).b) Agricultura. La historia y la geografía explican la variedad agraria que ofrece E. En primer lugar, las condiciones ecológicas y particularmente las climáticas son muy diferentes en las diversas regiones ecuatorianas. Las bajas y cálidas tierras de la Costa proporcionan cultivos tropicales, como plátano, cacao, café, arroz, caña de azúcar y alfodón; algunos de éstos (plátano, café, caña de azúcar) se dan igualmente en los primeros pisos de la Sierra, juntamente con lo agrios y el maíz; a partir de 1.800-2.300 m. de altitud (según la exposición) el calor es ya insuficiente para los cultivos tropicales, y predomina los típicos de la zona templada importados de Europa, como el trigo, la cebada y diversas variedades defrutas, hortalizas y legumbres, además de los cultivos indígenas tradicionales (maíz, patata). Por encima de los 3.500 m., las heladas, demasiado frecuentes, dificultan la agricultura; el terreno sólo es apto para la explotación ganadera, en especial para la ganadería ovina.Pero tan importantes como los condicionantes ecológicos son los referentes a la estructura social agraria. La de E. sigue estando aún fuertemente desequilibrada. He aquí algunos datos, procedentes de diversas fuentes y no siempre concordantes, que lo manifiestan: aprox. la mitad de las tierras cultivadas pertenece al 0,6-1% de los propietarios; las 1.369 explotaciones rurales con más de 500 Ha. suponen el 0,4% del total de explotaciones existentes y el 45,1% de la superficie total del país. El latifundismo sigue siendo en E. un grave problema social agrario. Lo es igualmente el minifundismo: hay alrededor de 92.000 propietarios con menos de 1 Ha. Naturalmente, éstos se ven en la obligación de trabajar para los grandes, sea como medieros, sea como jornaleros. Las desigualdades sociales son mayores en la Sierra que en la Costa; en aquélla existen, al lado de gigantescas haciendas imperfectamente explotadas, multitud de pequeñas propiedades y explotaciones indias. Las viejas "comunidades" indias, verdaderas colectividades patriarcales de origen preincaico, cuyos miembros poseen las tierras en comunidad y en parte las explotan también comunalmente, van disgregándose en minifundios.El problema social agrario más importante de E., como el de casi todos los países andinos, es el de la existencia de trabajadores agrícolas en condiciones semifeudales: así ocurre con el sistema del huasipongo que convierte al obrero agrícola en un verdadero siervo del patrón. El huasipongo o huasipunguero es, en efecto, un obrero agrícola que, a cambio del disfrute de una pequeña parcela (apox. 3 Ha.) que le cede el patrón y de un mínimo jornal, trabaja cuatro días a la semana para este último. Todavía es peor la condición de los yanaperos o jornaleros eventuales, sin tierra, sin trabajo fijo. La reforma agraria iniciada en 1964 pretende solucionar estos desequilibrios sociales, pero hasta hoy es preciso reconocer que los resultados alcanzados son modestos, sobre todo en lo referente al reparto de los grandes dominios mal explotados.Costa y Sierra se diferencian netamente en lo que concierne a los cultivos. En aquélla., domina el cultivo permanente de árboles y arbustos; en ésta, por el contrario, el cultivo de plantas anuales. La agricultura de la Sierra ha permanecido más estática, más orientada hacia los productos naturales y hacia el autoabastecimiento o la venta en los mercados locales o comarcales, mientras que la de la Costa es dinámica, capitalista y orientada decididamente hacia la exportación; a la agricultura de subsistencia, en ocasiones practicada en modo itinerante, se opone la agricultura comercializada de las plantaciones costeras.Sólo el 9,4% del territorio nacional (excluidas las Galápagos) es cultivado; el resto lo ocupan los prados y pastizales permanentes (17,8%), los bosques (40,5%) y las tierras incultas e improductivas. Entre los cultivos alimenticios tradicionales merecen destacarse los cereales: trigo (18.000 Ha y 190.000 q en 1990), maíz (200.000 Ha y 2.500.000 q), arroz (120.000 Ha y 3.000.000 q) y cebada (33.000 Ha y 360.000 q) predominan en la Sierra, juntamente con la patata (35.000 Ha y 3.850.000 q), batata, mandioca, yuca, ñame y otros tubérculos, y con diversas leguminosas. Entre los cultivos de exportación, localizados primordialmente en la Costa, ocupan un lugar destacado el cacao (267.000 Ha y 1.280.000 q), café (335.000 Ha y 960.000 q), caña de azúcar, plátano, tagua, tabaco, algodón, palma de toquilla (de cuyas hojas se hacen los famosos sombreros de panamá), agrios y otras frutas tropicales (ananá, piña de América, mango, etcétera.).c) Otras actividades del sector primario. Tienen una trascendencia económica muy inferior a la de la agricultura. La ganadería sólo alcanza una relativa importancia en la Sierra: se trata de una explotación en general deficiente, que en los últimos decenios del s. xx ha mejorado gracias a nuevas especies pecuarias obtenidas mediante cruce de las razas indígenas con otras importadas de América del Norte y de Europa central y gracias también al establecimiento de praderas artificiales. En 1990 había en E. una cabaña ganadera integrada por 3.378.000 bovinos, 2.040.000 ovinos, 4.230.000 porcinos, etc. La explotación forestal apenas cuenta en la economía del país, mientras que la pesca ha experimentado un importante crecimiento (850.000 t. de captura en 1990). Por lo que concierne a la minería, E. ocupa, con mucho, el último lugar de los países andinos. La producción de oro (la veterana mina de Portovelo, en el sur de la provincia de El Oro, ya no se explota) obtenida de los aluviones de algunos ríos se eleva a unos 50 Kg en 1993 y la de plata a unos 500 Kg; añádanse 40.000 toneladas de sal producidas ese año. Más o menos importantes nacimientos de cobre, azufre, carbón, hierro, titanio, cinc, manganeso, etc., existen aquí y allí en la Sierra andina; su explotación es difícil y costosa, por lo que, iniciada en periodos favorables (caso del cobre y azufre) pronto tuvo que abandonarse; los yacimientos de mineral de hierro en la zona de Pascuales, de cobre cerca de Macuchi y Sigsig, de manganeso cerca de Pasaje y de molibdeno cerca de Talagua, son los más prometedores.El producto más importante del subsuelo ecuatoriano es el petróleo. Inicióse su explotación en 1923 en la península de Santa Elena, al SO del Guayas. La prospección y la explotación del petróleo ecuatoriano corre a cargo de diversas compañías nacionales y extranjeras. Si en 1967 se producían algo menos de 300.000 t., en 1993 la producción pasaba de los 15.000.000 t. El principal centro de extracción de la península de Santa Elena es Ancón; un oleoducto une esta localidad con La Libertad, donde los crudos son en parte refinados para el consumo nacional y en parte se exportan. En Cautivo y Esmeraldas existen otras refinerías petrolíferas. También se extrae petróleo de Lago Agrio, Shushufindi y Sacha (Oriente), y hay oleoducto entre Sacha y Esmeraldas.d) Industria. El desarrollo industrial ecuatoriano es incipiente y principalmente sólo atañe al sector de las industrias manufactureras que, en general, tienen tamaño pequeño y están muy localizadas. En los últimos decenios del s. XX y gracias a la labor de estudio y planeamiento hechos por la Junta de Planificación, se han logrado considerables avances en la modernización de las industrias existentes y en la creación de sólidas bases (electricidad, siderurgia, papel, etc.), para un ulterior y más diversificado desarrollo fabril. Por el número de trabajadores empleados, el capital invertido y el volumen de producción, ocupa el primer puesto la industria textil. Prescindiendo de la que debe ser calificada de artesanía, la industria textil radica en unas 30 factorías medias y grandes y en otros tantos establecimientos dedicados a la manufactura de géneros de punto; Quito es el principal núcleo textil, seguido de Ambato, Cuenca, Riobamha, etc. Dentro de las textiles, corresponde la primacía a la industria del algodón, seguida de la de lana y rayón.La industria del cemento radica principalmente en Guayaquil donde fue creada en 1934 una notable factoría, que no ha cesado de crecer; más reciente es la establecida en la Sierra, cerca de Riobamba. En relación con el cultivo de la cebada, en la Sierra está la industria cervecera, con centros en Quito y Guayaquil. Estos sor, igualmente los núcleos-sede de la industria farmacéutica. Hay numerosas industrias alimenticias (pastas, mantequilla, aceites vegetales, chocolate), las de tabaco, fertilizantes (La Libertad), pasta de papel y cartón (Latacunga), etc. Aunque en decadencia, merece reseñarse la industria artesana de los sombreros de paja de toquilla, llamados de jipijapa o (injustamente) de panamá; originaria de la provincia costera de Manabí, a la que pertenecen dos de los centros más famosos, Montecristi y Jipijapa, dicha artesanía se difundió más tarde a las provincias de Azuay y Cañar, hoy las más afectadas por la crisis.Alrededor del 80% de la producción industrial ecuatoriana procede de Quito y Guayaquil.e) Comunicaciones r comercio. Un handicap considerable para el desarrollo del E. (al igual que de todos los países andinos) lo constituye la insuficiente red de vías de comunicación, debido a la accidentada topografía del territorio que hace difíciles y costosas la construcción y el mantenimiento de ferrocarriles y carreteras. En 1993 había unos 1.100 Km de vías férreas (de ellos 965 en uso) y 37.000 Km. de carreteras. El primero y principal ferrocarril del E. es el que une Guayaquil y Quito, las dos grandes metrópolis del país. Más reciente y muy prometedor para el desarrollo económico del país es el que, desde Quito y pasando por Otavalo e Ibarra, alcanza el litoral pacífico en el puerto de San Lorenzo, cerca de la frontera colombiana; aunque rnenos, también lo son los que enlazan la vía férrea Guayaquil-Quito con la ciudad de Cuenca, Guayaquil con Salinas, etc. La más importante carretera es la Panamericana que cruza al E. de N a S, y, aprovechando las cuencas y los valles interandinos, pasa por Tulcán, Ibarra, Quito, Latacunga, Riobamba, Cuenca y Loja para dirigirse hacia Perú.El mayor puerto de E. es Guayaquil, situado a orillas del río Guayas; por él se efectúa el 60% de las exportaciones y el 90% de las importaciones del país. Para salvar los inconvenientes del enlodamiento de ese verdadero "río amarillo" que es el Guayas, ha sido preciso construir, a seis millas del centro de Guayaquil, un nuevo e importante puerto marítimo (terminado en 1962). Manta, el segundo puerto ecuatoriano, exporta principalmente café y también nueces de tagua, sombreros de jipijapa, etc. Los puertos de Bolívar y Esmeraldas se desarrollaron al calor de las exportaciones bananeras. Otros puertos menores son La Libertad, Bahía y San Lorenzo. Los servicios aéreos están bien desarrollados en comparación con los de ferrocarriles y carreteras. Quito y Guayaquil disponen de los aeropuertos internacionales.El comercio exterior ecuatoriano se incrementó notoriamente en los últimos decenios del s. XX tanto en volumen como en valor. Las exportaciones conciernen principalmente a los productos agrícolas, la paja de toquilla, algunos minerales y ciertos productos farmacéuticos; entre los productos agrícolas ocupan los primeros puestos el plátano, café y cacao (por este orden), seguidos a gran distancia por el azúcar, la madera de balsa, las nueces de tagua, etc. Efectúanse las exportaciones principales a otros países americanos (EE.UU. ocupa, naturalmente, el primer puesto) y, secundariamente, a Europa occidental, mientras que ,apenas cuentan las destinadas a Asia (salvo Japón) y Africa. Entre las importaciones merecen destacarse las de productos alimenticios, maquinaria y vehículos, minerales, vidrio, productos químicos. papel, caucho, etc. También son los EE.UU. el principal país suministrador, seguido de Japón, Alemania y Brasil. La balanza comercial ecuatoriana suele ser favorable.4. Contrastes regionales. Costa (v.), Sierra (v.) y Oriente (v.) son las tres grandes regiones geográficas de la República. La Costa v Oriente son regiones de llanuras y colinas, frente a la Sierra, integrada por montañas (cordilleras Occidental y Oriental) y cuencas o mesetas intramontañosas. Esta última región forma parte de los Andes, mientras que Oriente queda incluido en la gran cuenca del Amazonas, la Costa está primordialmente formada por aluvionamiento. Más marcados son aún los contrastes bioclimáticos. Oriente tiene un clima de tipo ecuatorial, con temperaturas y lluvias elevadas, a lo largo de todo el año; unos ríos caudalosos y una vegetación espontánea del tipo selva tropical lluviosa, caracterizada por la estratificación arbórea, la abundancia de lianas y epifitas, el aspecto siempre verde que ofrece y la gran variedad de especies vegetales que la integran. En la Costa se pueden diferenciar dos áreas bioclimáticas, una correspondiente al clima tropical seco y otra al clima tropical húmedo; en ambos casos las temperaturas son elevadas, pero mientras la primera (península de Santa Elena, parte de la provincia de El Oro) recibe de promedio menos de 500 mm. anuales de precipitaciones en una estación lluviosa que dura de 1 a 4 meses, la segunda recibe elevadas lluvias, casi ininterrumpidas, aunque con máximo estival, en el caso de la zona de Esmeraldas y del piedemonte andino, y concentradas en verano (el invierno es seco) en la depresión de los ríos Guayas, Babahoyo y Daule. De ahí los cambios que experimenta el paisaje vegetal: desde el sernidesierto correspondiente al sudoeste de la Costa hasta el bosque tropical lluvioso de Esmeraldas y el piedemonte andino, pasando por la sabana más o menos arbórea y el bosque semicaduco. En la Sierra, los cambios bioclimáticos se deben a la topografía y a la orientación de las cordilleras y a la altitud. Por efecto de abrigo, las precipitaciones son moderadas en el rosario de cuencas (Ibarra, Quito, Latacunga, Riobamba, Alausi, Cuenca, etc.), delimitado por las cordilleras Oriental y Occidental; las temperaturas varían con la altitud, pudiéndose distinguir la tierra caliente (menos de 1.500 m.), la tierra templada (1.500-2.750 m.) y la tierra fría (más de 2.750 m.), dentro de la cual y para alturas superiores a 4.650-4.700 m. se puede hablar de tierra nevada; el escalonamiento vegetal de la Sierra no es menos claro: desde el bosque seco o monte del fondo de las cuencas hasta los páramos y nieves eternas pasando por el tolar, formación vegetal esteparia.La Costa es la región más dinámica: si en 1780 sólo vivía en ella el 20% de la población total del país (casi el 80% restante en la Sierra) en 1961 lo hacía el 43,20% (55,40% en la Sierra) y en 1993 el 50% (47% en la Sierra). Por otro lado, en la Sierra se concentra la mayor parte de los indios puros, mientras que en la Costa predomina el mestizaje. Finalmente, mientras la Costa tiene una agricultura de tipo comercial, ligada al exterior (plátano, cacao, café, caña de azúcar, etc.), en la Sierra domina el cultivo de plantas anuales orientado hacia el autoabastecimiento o la venta en mercados locales o comarcales (cebada, trigo, maíz, patata, diversas legumbres, etc.); la Sierra tiene, además, una estructura social agraria más desequilibrada que la Costa. Guayaquil es la ciudad más importante de esta última región, que está conociendo un fuerte desarrollo urbano (Esmeraldas, Machala, etc.), mientras Quito lo es de la Sierra, cuyas principales ciudades suelen ser capitales comarcales de las diversas cuencas: Riobamba, Ambato, Ibarra, Cuenca, etc.5. División político-administrativa. E. se divide en 19 provincias y el archipiélago de Colón o Galápagos (su ubicación, extensión y habitantes pueden verse en el mapa de la pág. 246).La gran región de la Sierra comprende 10 provincias (entre paréntesis las capitales y el número de hab. en 1993): Azuay (Cuenca, 250.000 hab.); Bolívar (Guaranda, 15.000); Cañar (Azogues, 15.000); Chimborazo (Riobamba, 160.000); Cotopaxi (Latacunga, 60.000); Imbabura (Ibarra, 65.000); Loja (Loja, 95.000); Pichincha (Quito, 1.3000.000); y Tungurahua (Ambato, 135.000). La Costa tiene cinco provincias: El Oro (Machala, 150.000); Esmeraldas (Esmeraldas, 125.000); Guayas (Guayaquil, 1.700.000); Los Ríos (Babahoyo, 45.000); y Manabí (Portoviejo, 150.000). La región de Oriente se divide en cuatro provincias: Morona Santiago (Macas, 2.500); Napo (Tena, 5.000); Pastaza (El Puyo, 5.000); y Zamora Chinchipe (Zamora, 7.000). La capital del archipiélago Colón o Galápagos es Baquerizo Moreno (1.5000 hab.).V. t.: COSTA; GUAYAQUIL; ORIENTE; QUITO; SIERRA.A. FLORISTÁN SAMANES.
BIBL.: T. CREspo. El problema de la tierra en el Ecuador, Quito 1961; J. V. D. SAUNDERS, The people of Ecuador, A demogra ftc Aanalysis, Gainesville (Florida) 1961; F. TERÁN. , Geografa del Ecuador, Quito 1963; R. BARAONA, Cambios en la tendencia de la tierra y la demanda externa. Algunas observaciones sobre la costa ecuatoriana, en Les problémes agraires des Amériques latines, París 1967, 421-429; W. D. SICK, Structure et fonction des regions économiques tropicales représentées en Equateur, ib., 479-487; W. D. HARRIS, The growth of Latín American cities, Athens (Ohio) 1971; A. COLLIN DEi,AVAUD, Plaines et collines de la région occidentale de l´Equateur: utilisation du sol et organisation de l´espace, París 1979; V. GONCHAROV, Ecuador: tierra y hombres, Guayaquil 1979; E. A. HAINE, Railways across the Andes, Boulder 1981; J. P. DELER, Genése de l´espace équatorien, Essai sur le territoire et la formation de l Etat national, París 1981; A. GILBERT, J. E. HARDO y R. RAMÍREZ (eds.), Urbanization in contemporary Latín America: Critical approaches to the analysis of urban issues, Chichester 1982; A. CUEVA, The Process of Political Domination in Ecuador, Londres 1982; J. HICRMAN, The enchanted /stands: The Galapagos discovered, Oswestry 1985; South American Handbook 1993, Londres.
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