D'ors, Eugenio
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Biografía GER
Datos biográficos. Escritos. Escritor de dilatado horizonte, crítico de arte, filósofo, su vida estuvo presidida por un afanoso empeño de servicio a la "obra bien hecha". N. el 28 sept. 1881, en Barcelona.La primera etapa de su vida transcurre en su inquieta ciudad natal de fines del ochocientos. Hace, sin embargo, diversos viajes universitarios a París, Bruselas, Heidelberg y Munich. Barcelona hervía entonces con el apogeo cultural modernista. Eugenio D’Ors se ve influenciado en sus primeros artículos de periódico por esta general atmósfera, pero a partir de 1906, ya doctor en Derecho por la Univ. de Madrid, comienza su batalla contra el modernismo. Así nos formula más adelante sus propósitos con un auténtico "programa novecentista":"El Novecientos se levantó con estos signos: el esfuerzo por la unidad, contra el gusto de la dispersión. Roma contra Babel. El Imperio, irguiéndose sobre la crisis de las naciones. La política de misión, contra la política de irresponsabilidad. El arte de la belleza contra el arte de la expresión. El dibujo contra la música. Las figuras contra las corrientes. La ley de la constancia contra las leyes de la evolución. La autoridad contra la anarquía. El signo del Padre contra el del Proletario. El del Labrador contra el del Rústico". (Gnómica, 131 y Nuevo Glosario, 111,436-437).El año 1911 es capital en la biografía orsiana. Publica La ben plantada, interpretada desde su aparición como un símbolo de la catalanidad, e inicia su actividad fundadora en pro de la cultura: Institut d’Estudis Catalans, la gran Biblioteca de Cataluña, los seminarios de Filosofía, Psicología y Fisiología, la Escuela de Bellos Oficios, etcétera.Unos años más tarde (1914) tienen lugar sus fallidas oposiciones a la cátedra de Psicología Superior de la Univ. de Barcelona. Su posterior destitución de todos los cargos de la Mancomunidad Catalana le indujeron a trasladarse a Madrid. A este momento pertenecen sus contactos con la "Residencia de Estudiantes" (De la amistad y del diálogo, 1914; Aprendizaje y heroísmo, 1915; Grandeza y servidumbre de la inteligencia, 1918), y sus Lletres a Tina, con motivo de la primera conflagración mundial. Por entonces dicta también Conferencias en Portugal y en diversos países hispanoamericanos sobre su "doctrina de la inteligencia". Mientras tanto su Glosario adquiría una plena sazón, fiel a los propósitos de "recoger las palpitaciones de los tiempos" y "transformar la Anécdota en Categoría".En los años siguientes continúa sin pausa su Heliomaquia (lucha por la luz, por el triunfo de la cultura) con las sucesivas publicaciones (1922: Tres horas en el Museo del Prado; 1924: Mi salón de otoño; 1928: Las ideas y las formas y L’art de Goya; 1929: La vie de Goya; 1930: Tesis recientes sobre las etapas de la Historia Moderna; 1932: Estudio de arte portugués; 1936; Du Baroque) y con su actuación personal, tanto dentro de España, como en el extranjero. La difícil situación española le hace plantearse la explicación de lo que ocurre, y encuentra la clave del enigma en la ruptura habida entre tradición y modernidad en nuestro s. XVIII. Sus objetivos, desde entonces, se vuelcan a la conjugación de ambos elementos. Así hay que entender su adhesión a la España surgida en 1939 y su labor en la Dirección General de Bellas Artes, tanto como en el Instituto de España.Durante los años cuarenta no decae el ritmo de sus publicaciones. Buen ejemplo son, entre otros, los volúmenes: Introducción a la vida angélica (1943), Estilos del pensar (1945), El secreto de la filosofía (1947), su obra más importante, etc. En 1953 es nombrado catedrático de la Univ. de Madrid.Así, hasta su último artículo, Anatomía de la elegancia, publicado el día de su muerte (m. en Villanueva y Geltrú el 26 sept. 1954), discurrió, según sus propias palabras, este "mundano servidor de la causa de las luces; soldado impertérrito bajo las banderas de la unidad, de la inteligencia, de la ciencia, de las ideas claras, de la puntual objetividad, del conocimiento crítico y lúcido, enemigo siempre de las fantasmagorías a que tanto se ha dado el confusionismo so color de intuición, de vida, de impulso dinámico, cuando no de tragedia y angustia" (Introducción a la vida angélica, 23). En Villafranca del Panadés descansan sus restos mortales.Pensamiento. Toda la producción escrita de E. D’Ors, tanto la literaria como la artística, hay que entenderla en función de su pensamiento filosófico, que se encuentra expresado a lo largo de toda ella. De entre sus obras cabe distinguir el Glosario, formado de artículos periodísticos en su principio, que algunos han denominado "summa de los tiempos nuevos", en el que infinidad de ideas aparecen apuntadas e inconexas, y otra serie de escritos, intencionadamente sistemáticos, que culminan en El Secreto de la Filosofía (1947) y La Ciencia de la Cultura (1964), de edición póstuma.En el Glosario los brotes conceptuales aparecen desparramados: "¿Qué has hecho? ¿Qué eres tú, glosador? Has hecho una metafísica para andar por casa. Eres un metafísico para andar por casa" (Glosar¡, 341). Su objetivo consiste en hacer una filosofía inserta en la vida. No alberga, pues, pretensiones sistemáticas. Quiere lograr un pensamiento cotidiano, que abarque toda la realidad hasta "no reputar nada humano ajeno a la filosofía". Por eso la glosa es la expresión adecuada de esta filosofía usual.En una primera aproximación superficial puede parecer, por consiguiente, que Eugenio D’Ors no es más que un "gacetillero de eternidad". Pero no es así, y sus volúmenes El Secreto de la Filosofía y La Ciencia de la Cultura lo confirman para la posteridad. Su pensamiento gira en torno a una intuición capital y matriz (la libertad como sustantivo primario del hombre), aparece desarrollado a base de binomios contrapuestos (potencia-resistencia, Clásico-Barroco...), y fue pensado concluso por su autor. Puede ser calificado, pues, de sistemático.Las partes de este sistema fueron denominadas por D’Ors, Dialéctica o "Doctrina de la inteligencia", Poética, aplicación de los contenidos dialécticos al orden del espíritu, y Patética, desarrollo de los mismos en el ámbito de la naturaleza. La Ciencia de la Cultura es la plasmación más acabada del método dialéctico orsiano.Una valoración crítica de la obra y realizaciones orsianas ha de pasar por alto su carátula y anécdotas. Debe centrarse en sus escritos. Maestro insuperable del comentario periodístico, que cristalizó en sus personalísimas glosas, sus atinadas intuiciones como crítico de arte hacen que sus libros de temas estéticos se difundan ampliamente. Como filósofo su sistema adolece de una cierta imprecisión y barroquismo estilístico, que lo hacen dificultoso en extremo, así como de un fuerte condicionamiento estético. La extraordinaria relevancia que tienen dentro de su obra nociones como las de forma, pensamiento figurativo, y categorías como las de orden, clásico-barroco, etc., dan idea clara de ello. No obstante, a partir de su obra conceptual es posible entresacar un método dialéctico, una teoría de la forma y una noción, la de inteligencia o seny, que explican sobradamente esa presencia de lo estético en su filosofía.V. t.: GUERAU DE LIOST; CIENCIA VII, 3.PEDRO MURO ROMERO.
BIBL.: E. Rolo, La ciencia de la cultura (Teoría historiológica de E. D’Ors), Barcelona 1963; M. GARCÍA MORENTE, La filosofía de E. D’Ors, Buenos Aires 1947; J. FERRATER MORA, Les formes de la vida catalana, Barcelona 1955; J. L. LÓPEZ ARANGUREN, La filosofía de E. D’Ors, Madrid 1945; R. GÓMEZ DE LA SERNA, Retratos contemporáneos, Buenos Aires 1941; G. DÍAZ PLAZA, Veinte glosas en memoria de E. D’Ors, Barcelona 1963; ÍD, Modernismo frente a noventa y ocho, Madrid 1951; E. JARDÍ, Eugenio D’Ors, Barcelona 1967; V. AGUILERA, Ortega y D’Ors en la cultura artística española, Madrid 1967; R. FLÓREZ, D’Ors, Madrid 1970.
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