Damasquinado ARTE
Categoria:
Arte
Procedimiento de decoración aplicado a los objetos de cobre, hierro y acero, que consiste en incrustar en ranuras, previamente incisas, hilos de cobre, oro o plata, constituyendo un tema decorativo o un encadenamiento de motivos. El hilo de metal, una vez introducido levemente en la ranura, es incrustado a fondo a martillo y después pulido; se consigue de este modo un enriquecimiento del metal base y se le proporciona, al mismo tiempo, una decoración policroma. Los objetos así decorados han sido de índole muy varia, pero principalmente fuentes, bandejas, aguamaniles, candeleros y espadas.Esta técnica fue conocida en la Antigüedad, al menos por los egipcios, griegos y romanos. También fue empleada en la Edad Media en las Galias y en las islas Británicas. Sin embargo, su denominación tradicional de d. hace referencia a la cultura y arte que le dieron forma definitiva y perfección: la musulmana, especialmente en Iraq, Siria y Egipto.Según el concepto actual, los musulmanes partieron de los cincelados y repujados sasánidas persas, pero poco o nada aparece de d. en objetos de Persia anteriores a la invasión árabe. Los más antiguos d. islámicos, cuyo lugar de procedencia se puede tener por seguro, fueron hechos en Herat, actualmente en Afganistán, y están datados en la segunda mitad del s. XII. Pero aún existe la duda de si ese arte empezó en Herat, en esa época, o si ya se había producido anteriormente en el Asia central y allí sólo se perfeccionó. Es posible la hipótesis de que fuese introducido por caldereros turanios. Lo que es indudable, en todo caso, es que en las obras de Herat nos encontramos con trabajos perfectos y refinados y no parecen ejemplos de arte primerizo: el caldero Bobrinsky (Ermitage, Leningrado) es un alarde de policromía metálica y variada fantasía decorativa, en la que incluso abundan las escenas figuradas, y que fue decorado por Mas’úd b. Ahmad, en el 559 de la Hégira (1163).A principios del s. x111 es un arte llegado a su esplendor en Mosul y prolífico durante los s. xiv y xv; los artistas que firman las obras, en ocasiones se precian con frecuencia de ser de Mosul; nada sabemos de ellos ni de sus talleres, pero parece que al lado de obras firmadas y destinadas a coleccionistas y determinados compradores, existían también trabajos en serie. Esos talleres de Mosul se mantuvieron activos hasta fecha reciente, pero otros centros le hicieron competencia: Persia tuvo actividad muy destacada y se hicieron obras muy bellas en las que la aparición de la figura humana es imprescindible, siendo ésta una de sus características fundamentales para diferenciar este arte de lo producido en otras tierras. Egipto fue considerado taller de menor importancia y sus obras más destacadas van firmadas por artistas de Bagdad. En Damasco -vemos, pues, la impropiedad de la denominación- se hicieron obras más bien en serie, industrializadas. Indudablemente era un tipo de trabajo propio de la vida popular, y que, sin duda, fue el más difundido en Occidente, pues se contaba con la clientela de los cruzados, hecho de que puede ser ejemplo de excepción la Cantimplora del Cruzado (Freer Gallery, Washington), en la cual la técnica musulmana interpreta y aplica la iconografía cristiana.Estos exóticos objetos agradaron en Occidente, y Venecia estableció su importación y comercio, llegándose a pensar, en importar hasta los mismos artesanos. Finalmente, terminaron fabricándolos los propios venecianos, destacando entre estos artífices, N. Rugina y los Azziministas. El momento de apogeo de esta producción es el s. xv; desaparece definitivamente la figura y en la incrustación se emplea un -solo metal, de modo que se pierde la rica policromía. Por aquellas mismas fechas se había hecho frecuente en Italia una técnica ya empleada anteriormente: el nielado (v.), consistente en sustituir el hilo de metal incrustado por una pasta introducida en horno, casi como un esmalte. La mecánica musulmana se introdujo también en España, ligándose a la obra mudéjar y centrándose real y simbólicamente en Toledo, produciendo un arte degenerado y tardío de entronque popular, aun cuando en ocasiones también se hiciesen obras de excepción, especialmente en armas y piezas de armadura. Dicha actividad continúa en la actualidad. Granada, otro importante centro, produjo y sigue produciendo interesantes piezas, de una técnica muy fina. Otros centros españoles son Eibar y Palencia.F. TORRALBA SORIANO.
BIBL.: U. SCERRATO, Metalli islamici, Milán; A. U. POTE, Survey ol Persian Art, Oxford 1939; COHN-WIENER, Las artes industriales en Oriente, Barcelona 1929.
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