Damasco (dimasq). Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Mencionada ya en los documentos egipcios del s. xvi a. C., así como en el Génesis, su historia no está plenamente documentada hasta el reinado de David, que se apoderó de D. La riqueza agrícola de sus oasis y las rutas caravaneras que en ella convergían, la convirtieron pronto en un mercado de primerísima importancia. En el s. x a. C. era capital del reino arameo fundado por Razás, el más importante de Siria, que incluiría más tarde Hamat, Beqaa y los confines del Éufrates, y mantuvo encarnizadas guerras con Israel.Como poder hegemónico en el Cercano Oriente, D. encabezó la resistencia contra Asiria: padeció cinco incursiones de Salmanasar 111 (858-824 a. C.), pagó tributo a Adad-Nirari en el 803 a. C. y fue conquistada por Tiglatpileser 111 en el 732 a. C. y Sargón 11, que deportaron su población a Asiria. Tras la caída de Nínive (612 a. C.), la ocuparon los babilonios y, más tarde, los persas (539 a. C.), quienes la hicieron capital de una satrapía (v. SÁTRAPA). A raíz de la victoria de Alejandro Magno (v.) en Isos (333 a. C.), D. fue entregada a Parmenio, con lo que se inicia su etapa griega, en la que se convirtió en la ciudad más importante de Siria, pasando continuamente de una a otra mano: la conquistó Ptolomeo 1 de Egipto en el 320 a. C. (v. PTOLOMEOS, DINASTíA DE LOS); asignada después a Antíoco IX, fue capital de su reino y, más tarde, del de Demetrio Eukairos. También la ocuparon Aretas 111, rey de los nabateos de Petra, Tigranes I de Armenia y el general romano Metelo, lugarteniente de Pompeyo (66 a. C.).En el 63 a. C. fue incorporada al Imperio romano y Marco Antonio la cedió a Cleopatra (38 a. C.). Su territorio aumentó mucho en el transcurso del tiempo, hasta limitar en época de Tiberio con la fenicia Sidón. Bajo Nerón fue regida directamente por un gobernador romano; con Trajano formó parte de la provincia de Siria; Adriano le otorgó el título honorífico de metrópoli y M. J. Filipo la convirtió en colonia romana. Con Diocleciano se transformó en un importante enclave militar, construyéndose arsenales y fortificaciones. D. era entonces una próspera ciudad comercial (todavía se conservan algunas puertas y arcos, así como la Vía Recta, que cruza la urbe), con una floreciente colonia judía; allí tuvieron lugar el bautismo (capilla de S. Ananías), las primeras predicaciones y la huida nocturna de S. Pablo. Más tarde fue metrópoli de la Phoenicia Secunda o Libanensis, sede arzobispal, la segunda en importancia, del Patriarcado de Antioquía. Integrada en el Imperio bizantino, durante las luchas contra los persas fue ocupada por Cosroes II (613), que asestó un duro golpe a la prosperidad de D. Poco después los árabes penetraron en la ciudad (635) y, aunque se retiraron ante la proximidad del emperador Heraclio, volvieron a ocuparla tras la batalla de Yarmtnk (636) y la convirtieron en sede provincial. Su gobernador Mu’áwiya, fundador de la dinastía Omeya (661), hizo de D. la capital del Islam y sus herederos la transformaron en el centro cultural, comercial y financiero más importante del Cercano Oriente, construyendo suntuosos edificios como la mezquita (s. VIII), erigida sobre el antiguo templo de S. Juan. Con el advenimiento de los Abbasíes (750; v.) se inicia la decadencia de la ciudad, que perdió la capitalidad pese a las frustradas tentativas restauradoras de al-Mutawakkil (847-861). A continuación D. dependió generalmente de las dinastías egipcias. Un aventurero turco, Afteqin, se la arrebató a los Fatimíes (975) y la puso bajo la protección de Juan Tzimiscés (v. BIZANCIO I). POSteriormente, fue ocupada por los turcos selyucíes (1076), que la convirtieron en un gran centro comercial y en un baluarte militar del Islam contra los cruzados, quienes, no interesados al principio (1098) en ocupar D., realizaron después inútiles tentativas por apoderarse de ella, como durante la segunda Cruzada (1148). En 1104 había subido al poder la dinastía de los Buríes, que perduró 50 años; y esta permanencia de D. en manos musulmanas fue una de las causas fundamentales del fracaso de las Cruzadas (v.), pues, al no controlar el camino que bordea el desierto, cuyo principal enclave era D., fue posible el abastecimiento y comunicación normal entre las ciudades musulmanas, así como la coordinación de sus recursos.Nür al-Din, sultán de Alepo, al anexionarse D. en 1154, logra la unificación de la Siria musulmana. Con su sucesor Saladino, que defendió la ciudad del ataque de los cruzados (1177) y cuyo mausoleo se encuentra en ella, se inicia uno de los momentos más brillantes de su historia: los brocados de seda (damascos), armaduras metálicas y trabajos damasquinados son llevados por los cruzados a Europa; de su importancia intelectual dan idea la Acad. de Medicina y el observatorio de Yabal Qásyñn; y de entonces data la construcción de la ciudadela (1219), sobre las ruinas de una fortaleza romana en el centro de la ciudad. Esta prosperidad termina con el ataque del mongol Hülágñ (1260), que inicia un periodo crítico: conquistada por los mamelucos (v.) de Egipto, bajo los cuales pasa a ser una simple capital provincial, es saqueada de nuevo e incendiada parcialmente por los mongoles (1300-99).Bajo el dominio de los otomanos (1516-1918), D. fue sede del gobierno de Siria y conoció otra etapa de prosperidad, gracias a la hábil administración de algunos gobernadores, como Asad Bajá (Pasa) al-°Azim (fines del s. XVIII); pero también conoció situaciones difíciles, como su ocupación por Ibráhim Bajá de Egipto (1832) o las matanzas de judíos y cristianos a raíz del levantamiento del Líbano (1860). En el gobierno de Midhat Bajá (1878) se realizaron muchas reformas urbanísticas. Por su activa intelectualidad, se convirtió en foco del nacionalismo sirio.Conquistada por los aliados en la I Guerra mundial (1918), fue por breve tiempo capital del reino de Frysal; pero, al reconocer la Soc. de Naciones el mandato francés sobre Siria (1920), a la vez que se modernizaba (su universidad se erige en 1924), D. se convertía en un centro de revueltas contra los ocupantes. Capital de Siria desde la proclamación de su independencia en 1941 (aunque ésta no ejerció su soberanía hasta 1946), al constituirse la República Árabe Unida (1958), quedó reducida a sede del Consejo Ejecutivo sirio, para volver a su anterior condición al restaurarse Siria como Estado independiente de la República Árabe Unida.V. t.: SIRIA IV.M. J. ALVAREZ PANTOJA.
BIBL.: P. K. HiTTI, History of Siria, Nueva York 1951; C. WATZINGER y K. WULZINGER, Damaskus: die Antike Stadt und die lslamische Stadt, Berlín 1921.
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