Cale
Categoria:
Cultura
Se ha de entender por c. la lengua o dialecto que hablan los gitanos (v.) españoles y cuyo origen puede emparentarse con el indoeuropeo. Es muy difícil, sin embargo, delimitar hoy lo que pertenece a esta lengua. En España se ha llamado también c. a la lengua de malhechores y delincuentes, e incluso ha pasado a significar, en algún momento, lengua especial de ciertos grupos sociales, habla del pueblo bajo o de quienes imitan sus hábitos lingüísticos. Esto plantea el problema de las relaciones del c., por una parte, con la germanía o lengua de la delincuencia (v. JERGALES, LENGUAS), y, por otra, con el español de la región en que los gitanos habitan (v. GITANISMOS).En el último tercio del s. xviil se publicaron dos gramáticas indostanas. Estas ayudaron a las investigaciones de lingüistas como Grellman, Marsden, Richardson y Ludolf, que demostraron la afinidad entre el idioma gitano y los dialectos derivados de las lenguas madres de la India. Esta afinidad es tan grande que el c., aun corrompido y desfigurado como existe hoy, conserva raíces o primeras voces de su origen. Ejemplo: canguelar=temer, particular del gitano español, parte de la raíz k(h)and=oler, heder. Para el gitano español son fundamentales las obras de Borrow The Zincali, The Gipsies of Spain y la traducción al dialecto gitano del Evangelio de S. Lucas Embeó e Majará Lucas (Madrid 1837), ya que se basan en una experiencia difícil de repetir: la convivencia con una comunidad gitana que parecía no sufrir influjos extraños. A pesar de esto, Pott, que publicó en 1844 y 1845 Die Zigeuner in Europa und Asien sobre los gitanos y su lengua, consideró el lenguaje de los gitanos españoles de principios del s. xix como uno de los dialectos más degenerados sobre el que el español había ejercido una influencia decisiva. La lengua de cultura se ha impuesto sobre la que no tenía tradición cultural; esto ha sucedido en todos los dialectos gitanos. Las investigaciones realizadas por Carlos Clavería nos muestran que el c. cerrado posee hoy un vocabulario mínimo, ya que formas como ducas, achares, parné y otras divulgadas fuera de los medios estrictamente gitanos son desechadas. Hay aquí, pues, una intención jergal, un deseo de hacer ininteligible su lengua a los extraños. Ya Campuzano, en su Orijen, usos y costumbres de los Jitanos (Madrid 1848), cita entre las leyes que rigen a este pueblo la de no enseñar a los extranjeros su lengua; además, este mismo autor considera perdido el idioma originario de los gitanos y supone que el c. es un invento con intención jergal; también Covarrubias en Tesoro de la Lengua castellana (Madrid 1634) habla de una lengua ficticia en la que se entendían, distinta de la primitiva.En cuanto a la mezcla del c. con la germanía, aquél nada tiene que ver en su origen y formación con la antigua germanía castellana que entró en decadencia a mediados del s. xvii. Los gitanos llegaron a España en el s. xv; por su tipo de vida entraron en contacto con las gentes de las capas más inferiores de la sociedad y con el hampa. La lengua se vería afectada por este contacto. En el s. XVIII la confusión debió ser corriente en España. Los literatos españoles ochocentistas confunden ya gitano con dialecto andaluz (v. ANDALUCÍA IV) o gitano con germanía. J. M. Hill publicó en 1921 una breve lista de palabras procedentes de un manuscrito anterior al s. xix que existía en la Biblioteca Nacional de Madrid y en la cual se mezcla ya el llamado por el manuscrito "guirigay de gitanos" con el vocabulario jergal de las clases delincuentes. También en The Zincali, de Borrow, aparece esta mezcla. En casi todos los diccionarios de c. se mezclan voces de los dos lenguajes; los autores expresan siempre la dificultad de deslindar cuál de ellas pertenecen a uno y a otro. F. M. Pabanó, que ofrece tal vez el más extenso y asequible de los diccionarios gitanos en su Historia y costumbres de los gitanos (Barcelona 1915), opta por mezclarlas. Esta mezcla casi constante y total no impide que sus orígenes y formación sean diferentes. Dos autores tan interesantes como Juan Valera y Estébanez Calderón nos muestran que ha existido en España un auténtico interés por la lengua de los gitanos. El gitano se ha convertido, pues, en una lengua mixta a la que es imposible estudiar deslindándola completamente del español y de la jerga germanesca.Ha sufrido la pérdida de su flexión nominal y verbal, interferencias en su sistema de raíces y sufijos. Se ha operado dentro de ella una sustitución de adverbios y partículas por las correspondientes españolas. Son abundantes los caleos lingüísticos, no sólo con trasposiciones mecánicas, más o menos exactas de una palabra o de un compuesto, sino también de una construcción sintáctica de tipo: pasar ducas (sufrir fatigas); terelo que querar tengo que hacer. Hay, sin embargo, rasgos peculiares en su léxico y morfología que parecen restos de su primitivo idioma indostano. Queremos dar aquí algunos, a manera de noticia, haciendo constar la falta en español de una gramática de la lengua gitana. Pabano distingue en el vocabulario gitano: a) voces del c. primitivo; b. voces tomadas de la germanía primitiva; c) voces inventadas que tomaron carta de naturaleza en la lengua originaria; d) voces nuevas de la jerga iriventada; e) mezcla de c. y germanía; f) términos agitanados y flamencos. Pero como no cita ejemplos, esta división pierde mucho valor. Entre los infijos y sufijos más usuales del c. señalamos: el, infijo intensivo, que origina verbos frecuentativos como chinelar=segar, querelar=ejercer, jinelar=recontar, currelar=trabajar continuadamente, camelar=pedir la atención de alguien. La formación del femenino en i, típica de muchos dialectos gitanos, la encontramos en el c. de España; chaí, contracción de cavi, fem. de cavó=hijo, muchacho, sólo en el dialecto gitano español tiene matiz peyorativo y significa también prostituta. La mayoría del vocabulario gitano habría que considerarlo en relación con sus significaciones en el lenguaje popular. V. t.: JERGALES, LENGUAS; GITANismos.M. V. ROMERO GUALDA.
BIBL.: R. CAMPUZANO, Orijen, usos y costumbre de los Jitanos y diccionario de su dialecto, Madrid 1848; l. CAsAREs, Introducción a la lexicografía moderna, Madrid 1950; C. CLAVERÍA, Estudios sobre gitanismos del español, Madrid 1951; F. I4 I. PABAN6, Historia y costumbres de los gitanos, Barcelona 1915.
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