Cáceres II HIST.
Categoria:
Historia
HISTORIA. Provincia. Su actual territorio formó parte de la división romana de Lusitania (v.). Sus habitantes, los vetones (v.), junto con los lusitanos, opusieron enorme resistencia a la penetración romana y es seguro que en su quebrado territorio tuvieron lugar muchos episodios de las guerras de Viriato (v.), y sobre todo, de las de Sertorio (v.), de 79 a 75 a. C. Importantes poblaciones de esta época fueron Norba Caesarina (la actual C.), Cáparra (cerca de Plasencia), Caurium (Coria), Turgalium (Trujillo), etc. La gran calzada de Mérida a Astorga, más tarde llamada Vía de la Plata, atravesaba la provincia de S a N, y un ramal de ella pasaba por el famoso puente de Alcántara.Las primeras invasiones germánicas destruyeron la mayoría de estas ciudades. La región perteneció al reino suevo, incorporándose al de Leovigildo (v.) ca. 585. La más antigua basílica cristiana que se conoce en la provincia estuvo en Ibahernando, según una lápida fechada en el 635. Los árabes, una vez tomada Mérida (v.), capital de Lusitania, se preocuparon poco de esta tierra, que estuvo habitada por tribus berberiscas. Al desmembrarse el califato (Y. CÓRDOBA, EMIRATO Y CALIFATO DE), formó parte del vasto reino taifa de Badajoz (v. BADAJOZ II). Los reyes Alfonso VI y VII la recorrieron en sus expediciones, con algunas conquistas efímeras, que sólo fueron definitivas al tomar Alfonso VII Coria (1142) y Alfonso IX, Alcántara (1213). En 1180, había avanzado Alfonso VIII por el valle del Jerte, fundando Plasencia, donde en 1189 se estableció una sede episcopal frente a la más antigua de Coria (v. III). La reconquista fue completada ?por Alfonso IX, al tomar Cáceres (1227). Trujillo se incorporó al reino de Castilla en 1232 (v. RECONQUISTA).En el Medievo esta tierra fue teatro de continuas luchas civiles (Pedro 1 y los Trastámara, los infantes de Aragón, el clavero Alonso de Monroy). Alfonso XI engrandeció el monasterio de Guadalupe (v.), que pronto cobró fama universal. En la guerra de la Beltraneja, Pla~ sencia se pone del lado de ésta y C. y Trujillo por los Reyes Católicos, que, vencedores, pacifican el territorio. Conocida es la muerte de Fernando el Católico en Madrigalejo y del emperador Carlos V en el retiro de Yuste (v.) en 1558.La provincia da innumerables nombres a la conquista de América, destacando el fabuloso de Francisco Pizarro (v.), trujillano como sus hermanos Hernando y GonZalo (v. PIZARRO, FAMILIA), así como el explorador del Amazonas Francisco de Orellana (v.). Antes había nacido también en Trujillo Diego García de Paredes, héroe de las guerras de Italia. Nicolás de Ovando (v.), primer gobernador de Indias, era natural de Brozas y su familia procedía de C.En la Edad Moderna, las guerras fronterizas con Portugal y la de la Independencia (v.) devastaron la provincia, que comenzó su decadencia. En 1936 casi toda ella quedó en poder del ejército nacional, sirviendo de enlace a las zonas norte y sur. El resurgimiento económico de la Alta Extremadura estriba en los nuevos cultivos favorecidos por las grandes obras hidráulicas (embalses de Gabriel y Galán, Borbollón, Torrejón el Rubio y Valdecañas). En 1969 se pone en servicio el de Alcántara, uno de los mayores de Europa (3.300 Hm3).Ciudad. La más probable solución de la difícil etimología de la palabra C. (así llamada o de forma muy parecida ya en las más antiguas fuentes cristianas) se apoya en las formas árabes QasrS o Qcisris, de alIdrisi y otros autores árabes, versiones probables del latín Castris (por radicar junto a C. la antigua Castra Caecilia, fijada en ablativo Castris Caecilii por los itinerarios romanos). Sobre un poblado indígena y no lejos de aquélla, se edificó la Colonia Norbensis Caesarina, una de las cinco que existían en la provincia de Lusitania. La identificación de ésta con C. se ha confirmado en 1930 al encontrarse en la muralla una lápida votiva que dicha colonia dedica a su patrono L. Cornelio Balbo. Mas, con toda probabilidad, la ciudad existía antes, desde el 35 a. de C., en que fue gobernador de Hispania Cayo Norbano Flacco, procónsul que le dio su nombre.Los bárbaros destruyeron Norba ca. el 414, perdiéndose su memoria, pero subsistiendo la aldea de Castris, que terminó dando nombre a la ciudad cuando los almohades (v.), tras una poco duradera conquista de los Caballeros de la Espada, la reedificaron ca. 1172 sobre las ruinas de las murallas de la colonia. Esta fortaleza, difícilmente expugnable por sus torres y bastiones y con un gran aljibe, fue un obstáculo para la Reconquista, consiguiendo debelarla Alfonso IX sólo tras la decadencia del Imperio almohade. En el Fuero, dado en 1229, se especifica que la villa será siempre posesión directa del rey. En el recinto se establecieron en seguida poderosas familias leonesas, gallegas y asturianas (los Blázquez, Ulloa, Saavedra, Paredes, etc.), edificando las casasfortalezas que hoy dan fisonomía especial al barrio antiguo. El gran alcázar árabe fue destruido en las luchas de banderías que terminaron con la pacificación de los Reyes Católicos, imponiendo éstos el cercén de todas las torres de homenaje de dichas casas, con la única excepción de la de Diego de Cáceres Ovando, fiel servidor suyo, la cual aún subsiste almenada y en toda su altura.La villa sigue las vicisitudes ya dichas de la provincia durante la Edad Moderna, siendo cabecera de una gran zona agrícola y ganadera, y sede de seculares linajes que pueden leerse hoy en los escudos que campean en las puertas de sus casas fuertes. En 1882, Alfonso XII le concede el título de ciudad como consecuencia de su visita en la inauguración del ferrocarril de Madrid a Portugal. En 1936 fue por un tiempo residencia del general Franco, que precisamente en ella recibió el nombramiento de Jefe de Estado.En la posguerra se ha engrandecido considerablemente, triplicando su recinto y llenándose de amplias construcciones modernas y paseos. Por iniciativa del obispo Dr. Llopis Ivorra, se construyó en 1954 el gran edificio del Seminario Mayor y, tres años más tarde, se le concede la cabecera de la diócesis, compartida con Coria (v. III, 2), antigua capital de la misma. En 1967 se inaugura la Univ. Laboral Hispanoamericana. V. t.: EXTREMADURA IV.C. CALLEJO SERRANO.
BIBL.: A. FLORIANO CUMBREÑO, Estudios de Historia de Cáceres, Oviedo 195759; P. HURTADO, Ayuntamientos y familias cacerenses, Cáceres 1915; C. CALLEJA SERRANO, El origen y el nombre de Cáceres, Cáceres 1962; G. SELLERS, Cáceres visto por un periodista, Cáceres 1964; I. TENA, Trujillo histórico y monumental, Cáceres 1968; G. RUBIO, Historia de Nuestra Señora de Guadalupe, Barcelona 1928; C. CALLEJO SERRANO, Guadalupe y la Hispanidad, Madrid 1965; CONDE DE CANILLEROS, COria y el Mantel de la Sagrada Cena, Madrid 1962; A. FERNÁNDEZ, Historia y Anales de la ciudad de Plasencia, 2 ed. Cáceres 1952.
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