Babilonia II. Arqueología. ANTROP.
Categoria:
Antropología
Abandonada y destruida la ciudad en los s. VII-VIII, se pierde la memoria de su ubicación, hasta el punto de que el comerciante inglés J. Eldred la sitúa en Bagdad. Ya el rabino Benjamín de Tudela (s. XII), la había situado correctamente en las colinas artificiales, o tttlúl, (sing. Tell) que rodean a la actual población de Hilla, pero su obra escrita en hebreo y su traducción española de Arias Montano eran de difícil consulta.El noble italiano Pietro della Valle, a principios del s. xvii, visitó B. junto a la ya existente Hila, recorrió las distintas colinas tanto al E como al O del Éufrates, en Arabia como él dice, para distinguir la zona de Mesopotamia. Los ladrillos inscritos que se llevó consigo son una prueba de la correcta ubicación. Con intervalos que la lejanía explica, los europeos se lanzaron a reconocer B. Entre ellos destacó a fines del s. xviii el abate P. J. Beauchamp, vicario apostólico de B. en 1780, que reconoce las trincheras abiertas por los albañiles de Hila para sacar ladrillos con que construir las casas de la ciudad en crecimiento, ante el rumor difundido entre los nativos de que se habían hallado ídolos esculpidos e inscripciones.La gran prospección arqueológica de B. es debida a Claudio J. Rich, que desde su puesto de residente en Bagdad de la Compañía de Indias unía sus actividades políticocomerciales con el estudio de Oriente y el interés del coleccionador. Rich dedicó unos 10 días en 1811 al estudio y reconocimiento de B.: visitó, inspeccionó y dibujó casi la totalidad de colinas y restos visibles de la ciudad en la margen izquierda del Éufrates: `Umrttn `Ar; alQasr y Babil, de los que ahora sabemos son los restos de los palacios y templos de la ciudad interior. Como dichos lugares seguían siendo canteras de ladrillos, Rich inspeccionó el trabajo de los albañiles y con su confianza y ayuda consiguió magníficos ejemplares de ladrillos inscritos. En Bcibil realizó por su cuenta unos sondeos en las cavidades existentes. También hizo descubrir el célebre león, que estaba totalmente cubierto de arena. Finalmente, hizo una breve visita a Borsippa (Birs Nimrñd) en los restos de cuyo zigurat le maravillaron los ladrillos con decoración vitrificada. En 1812 publicó la memoria de su prospección en la rev. "Mines de l’Orient", que suscitó gran interés en los medios cultos de Europa y fue de gran utilidad para quienes habían de seguir las huellas de Rich en el estudio de B.Otros hombres, como G. Rawlison, J. S. Buckingam, Sir Robert Kem Porter y H. A. Layard visitaron e inspeccionaron B. Sus notas, especialmente las de Layard, completan el trabajo ingente de Rich. La misión francesa formada por F. Fresnel, Opert y el dibujante J. B. Thomas es la primera que excava B. en 185153. En aquel tiempo excavar en Mesopotamia era extraer piezas de museo prescindiendo de las circunstancias que rodeaban las piezas. El resultado de esta primera excavación no fue lo fructuoso que se esperaba, ya que los edificios eran de ladrillo y adobe, no de sillares como en Asiria, y aun estos pobres hallazgos no llegaron a Francia.R. Koldewey con su misión alemana excavó en B. desde 1899 a 1917. Su ingente trabajo es calificado como las únicas verdaderas excavaciones. Sus metas eran claras: "el cuidadoso examen de los ambientes arquitecturales y sociales de los que venían las antigüedades mesopotámicas", y contrastaban con lo que se había hecho hasta el momento: la caza de tesoros arqueológicos y piezas de museo cede ante el estudio y técnica, dando origen a la verdadera ciencia arqueológica. Los alemanes desarrollaron con gran ingenio en B., como en otros yacimientos, una técnica que hoy conserva su validez: descubrimiento y respeto de los muros de ladrillos e incluso de adobes, para poder reconstruir planos de edificios, ciudades, etc. Su segunda meta era reconstruir la historia con la excavación: establecer la estratigrafía y compararla con las conocidas en otros lugares de Mesopotamia.Fundamentalmente, la ciudad excavada por KoIdewey corresponde al Imperio neobabilónico (s. VII-VI a. C.), aunque también se hallaron restos posteriores, como el teatro griego. Aunque su trabajo no profundizó más, fue tan minucioso e ingente que permitió aclarar no pocos problemas de B.: disposición urbanística de la ciudad, localización de sus más importantes edificios (templos y palacios), puertas, muros, etc. La meticulosidad de sus planos sigue siendo totalmente válida hoy, aunque puedan ponerse algunos reparos y corregir no pocos detalles, comparándolos con los de excavaciones posteriores, hechas con medios técnicos muy superiores. Incluso dentro del estrato correspondiente a los s. VII-VI descubrieron distintas etapas de construcción con sus respectivos pavimentos, como es el caso de la puerta de Istar y la via sacra. Gracias a estas excavaciones se aprecia la energía y los criterios de los reyes constructores de B., desde Nabopolasar hasta el enfermizo Nabonid, aunque los másimportantes fueran los dos primeros. Por sus obras se ve la fidelidad a la tradición y la tendencia al esplendor de la capital, como exponente de su política de grandeza.
Las fabulosas descripciones de los autores antiguos, Herodoto, Diodoro Sículo, Plinio, etc., no coinciden en las dimensiones de los muros. Hoy sabemos su exacto tamaño. Existieron las dos líneas de murallas. La exterior tenía unos 18 Km. de perímetro y abrazaba unos espacios vagos para albergar a los habitantes de ciudades abiertas en caso de peligro. La interna rodeaba la ciudad propiamente dicha y medía unos 9 Km. El espesor de la muralla interna es de unos 6 m., mientras el de la externa alcanza los 7 m. Ante la muralla había un foso asentado sobre un talud. Cada uno de los muros tenía su nombre propio. Desconocemos su origen, pues ya el rey de Asiria Sargón II se gloría, en uná inscripción hallada en 1912, de haberla reparado (entre 721-705 a. C.). También Nabucodonosor (605-652 a. C.) la reparó. En su parte occidental, al otro lado del Éufrates, la muralla fue rehecha por Nabonid y alcanzaba los 8 m. de espesor. En la muralla exterior destacaba la fortaleza de Nabucodonosor que con el tiempo formó tell Babil. Nueve puertas atravesaban la muralla, como han mostrado los investigadores alemanes. También sabemos sus nombres, pues estaban dedicadas a los dioses patronos de la ciudad y situadas de dos en dos en cada muro, excepto en el O que eran tres.La puerta de Istar, que se abría en el muro N, era impresionante por su tamaño y decoración. Hoy ha sido reconstruida en el Museo de Antigüedades de Bagdad, y una copia de tamaño natural se halla expuesta en el Museo de Berlín. Se conserva en 12 m. de altura, y estaba precedida por una avenida flanqueada por muros, ornamentados con ladrillos vidriados y en relieve, que representan los animales sagrados de los dioses Márduk y Adad sobre un fondo uniforme azul, obtenido con polvo de lapislázuli. Sobre un zócalo moteado de rosetones blancos se alzaban en cinco hiladas los animales, formando registros en vertical al ser del mismo tamaño. La puerta propiamente dicha no permitía más que tres animales a cada lado y es de arco de medio punto. El arco está festoneado con los mismos rosetones del zócalo. La puerta es doble, correspondiendo cada arco a los dos muros que forman la muralla, y ambas tienen las mismas características. El conjunto alcanza las dimensiones de 52 por 31 m. Se calcula que las figuras fueron 575 y miden aprox. 2 m. de largo por 1,50 m. de alto, representando dragones, leones o toros. Esta puerta era más bien un arco triunfal, en el que se iniciaban las procesiones para el culto de Marduk.La via sacra se dirigía en línea recta desde la puerta de Istar al zigurat o torre de Babel (v.). Esta avenida estaba pavimentada y flanqueada por unos muros con decoración más severa, pero semejante a la de la puerta. Su longitud era de ca. 300 m. y tenía 22 m. de anchura. Solamente una hilada de leones, el animal de la diosa, descansaba sobre el zócalo igual al de la puerta. Pavimentos posteriores elevaron el nivel de la calzada, cubriendo parte del zócalo. El nivel primitivo quedaba a 15 m. por debajo. El zigurat o torre de Babel era el orgullo de la ciudad y, dada su altura, constituía un punto de referencia en el paisaje circunvecino. Recibió el nombre de Etemenanki: "la casa del fundamento del cielo y la tierra". Se elevaba en el ángulo de una amplia explanada o recinto sacro, limitada por la propia via sacra al E, por la ciudadela al N, por el Éufrates al O y por el templo de Marduk al S. Larga ha sido su historia. Probablemente fue construido en tiempos de la primera dinastía de B. (s. xvzxi a. C.), reparado por las dinastías casita, destruido por Senaquerib de tal manera que su sucesor Asaradón no pudo reconstruirlo. Nabucodonosor lo reconstruyó un siglo más tarde, aunque las obras fueron iniciadas por Nabopolasar. También Nabonid lo reparó, como lo prueban las inscripciones de estos reyes. Su núcleo era de adobes, y su revestimiento de ladrillos cocidos. Destruido por Jerjes, y no restaurado después, pese a los propósitos de Alejandro, nada queda hoy de él. Koldewey pudo hallar los cimientos y comprobar la exactitud de la descripción de una tableta del s. iii a. C. Era de planta cuadrada y de 91 m. de lado. El revestimiento de ladrillo en su base tenía 15 m. de espesor alrededor del núcleo de adobes. Se subía hasta el primer piso por tres escaleras, de las que han quedado huellas. Dos flanqueaban la fachada S y la tercera era perpendicular a ella en el centro, donde confluían, al parecer, las tres. Los peldaños medían 30 cm. de altura. Por la dirección y tamaño de estas escaleras se cree que las laterales llegaban hasta los 30 m. del suelo y la perpendicular hasta los 40 m. Pero son cálculos que pueden fallar. El recinto sacro o temenos en el que se alzaba el zigurat medía 456 por 412 m.El templo de ESagil comportaba dos edificios. El principal, situado al O, es de planta rectangular y medía 79 por 86 m. Su muro occidental limitaba con el Éufrates. Su planta seguía la tradición en todo: un patio central de 31 por 37 m., con entrada por el E y la colla del dios Marduk al O, y separada del patio por una antecámara. Junto a esta ceda se hallaba la de Zarpanit, su diosa paredra. El otro edificio, situado hacia el E, no fue excavado totalmente. Era de mayores proporciones: 89 por 116 m. y en su interior se identificaron dos patios. Tenía cinco puertas. El templo de Istar se hallaba entre la puerta de la diosa y el templo de Marduk. Era uno de los más antiguos de la ciudad y fue restaurado por Nabucodonosor y más tarde por Nabonid. Su planta era casi cuadrada, y de proporciones menos colosales que las de ESagil: 35 por 41 m. Sigue también la distribución tradicional: patio central con dependencias alrededor y la colla al O, precedida de la antecámara o pronaos. Se conservaba el pedestal, en ladrillo, de la estatua de la diosa.El palacio de Nabucodonosor se hallaba entre la puerta de ls"tar y el templo de la diosa. Es de extraordinarias dimensiones: 322 por 190 m. y en su interior se hallaron cinco patios. Al S del patio principal se encontraba la sala del trono con sus 52 por 17 m., y construida con muros de 6 m. de espesor. Tres puertas la unían al patio y los lienzos de pared que las separaban estaban recubiertos de una singular decoración en ladrillo vitrificado. Sobre el zócalo de rosetones, una hilada de leones semejantes a los hallados en la puerta de Istar, pero sobre ellos la decoración varía. Cuatro altas columnas rematadas por tres capiteles, el más alto de los cuales está coronado por una flor blanda. Las columnas son amarillas y los capiteles azules, de un tono más claro que el del fondo. Una cenefa geométrica sigue encima y el conjunto está enmarcado por una orla parcialmente geométrica, pero de inspiración floreal. Si los leones pueden tener una inspiración asiria, no se puede decir lo mismo de las columnas, que en última instancia provienen de Chipre, aunque aquí pudieron ser copiadas de monumentos palestinos, como las encontradas en Samaria, Megiddo o Hasor. Una serie de pequeñas habitaciones techadas en bóveda han dado pie a ubicar en el ángulo NE del palacio los célebres jardines colgantes, construidos por Nabucodonosor para su esposa la persa Amytis, con intención de suavizarle la estancia en la llanura mesopotámica, recreando artificialmente el accidentado paisaje persa.Al N del palacio fue descubierto un fragmento de la muralla de Sargón II, como lo acreditan los ladrillos inscritos. El resto de edificios excavados eran viviendas más o menos modestas. Todas responden a una misma distribución: patio central o varios patios en las más suntuosas, y habitaciones alrededor del "museo". Aunque el nombre sea anacrónico, los reyes neobabilónicos reunieron en un edificio las obras de arte procedentes de otros lugares que, como botín de guerra o por distintos procedimientos, pudieron adquirir. Es posible que a este "museo" haya que atribuir el majestuoso y colosal león que pisotea a un hombre. Hasta época reciente se consideraba como obra del arte hitita, pero después de descubrir los célebres marfiles de Nimrud, y vistos los puntos de contacto con la colosal escultura, cabe preguntarse si el león es de origen asirio o incluso babilónico. También se podían admirar en el "museo" estatuas y relieves de Mari, entre los que destacan las dos estatuas de basalto de Puzur Istar y Turubagan o dedicadas por ellos a unos dioses, que el estado fragmentario de las inscripciones no permite restablecer. Igualmente guardaba el "museo" relieves y estelas hititas, asirias, etc.Llama la atención la ausencia de esculturas de los grandes reyes constructores de B. O no las hubo, o fueron destruidas. Entre los demás hallazgos figuran los restos del puente sobre el Éufrates. Los siete pilares que se conservan miden 9 m. de ancho por 21 de largo y estaban separados 9 m., que totalizan una longitud de 123 m., aunque originalmente pudo prolongarse hacia el O. Hoy están en tierra firme, por haberse desplazado el río. De época parta y griega son las necrópolis halladas al S de B. Fuera de B. se han encontrado algunos objetos procedentes de la gran urbe, alguno de ellos de mayor antigüedad que los hallados en las excavaciones. En Susa se encontró el célebre Código de Hammurabi (v.), que representa al gran rey ante el dios !amas. Este aparece sentado y ostentando las insignias de la divinidad en ambas manos. Debajo de la representación en alto relieve está inscrito el Código en signos cuneiformes antiguobabilónicos.Otros dos retratos de Hammurabi se conservan en el Museo del Louvre y en el British Museum. El de éste, de procedencia no definida, representa al rey en un relieve sobre piedra no muy noble y, por tanto, no muy conservado. El del Louvre es una cabeza de bulto redondo, en esteativa azul verdosa que representa al gran rey en los últimos años de su vida, viejo, fatigado, con sus ojos hundidos, pómulos salientes y descarnados, y sus labios cerrados por una especie de rictus. No hay idealización en la representación, sino el crudo realismo de un retrato que prescinde de la dignidad del gran rey, excepto en la solemnidad de su regio tocado. Los cilindrossellos de época casita, hallados en diversos lugares, siguen las tradiciones de B. y atestiguan el dominio sobre la ciudad de sus nuevos señores. Nabucodonosor I, de la segunda dinastía de Isin, s. XII a. C., dejó algunos kudurrus, mojones de piedra negra ornamentados con relieves, cubiertos de inscripciones y colocados en los santuarios, donde aseguraban la inviolabilidad de las propiedades de época casita, uno de los cuales fue hallado en Habas y hoy está en el British Museum. Otros kudurrus son de época casita y sirvieron de inspiración a los artistas de la dinastía de Isin.V. VILAR HUESO.
BIBL.: E. UNGER, Babylon, en Reallexíkon der Assyriologie, ed. E. EBELING y B. MEISSNER, Berlín 1928 ss.; H. FRANKFORT, The Art and Architecture of the Ancient Orient en The Pelican History of Art, Londres 1954; A. 15ARROT, La Tour de Babel, NeuchátelParís 1954; fD, Sumer, Madrid 1960; íD, Assur, Madrid 1961; S. LLOYD, Foundations in the Dust, 2 ed. Londres 1955; C. J. RIcH, Narratiae of a Journey to, the Site of Babylon, Londres 1939; G. Roux, Ancient Irak, 2 ed. Londres 1969; R. KOLDEWEY, Das Wiederstehende Babylon, Leipzig 1913; íD, Die Tempel aon Babylon, Leipzig 1911; íD, Das IschtarTor in Babylon, Leipzig 1918.
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