Aztecas I. Historia. HIST.
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Historia
Los a. o mexicas constituyen la última de las oleadas de pueblos chichimecas llegadas al valle de México, donde, durante el s. XV y el primer cuarto del s. XVI, dominaron cultural y políticamente.l. Geografía. El valle de México, que va a ser el principal escenario de la historia a. hasta el momento de la constitución de su imperio territorial, es una hoya rodeada de elevaciones de origen volcánico, de hasta 5.000 m. de altura sobre el nivel del mar, de una extensión aproximada de 8.000 Km’ y limitada por los valles de Puebla, Toluca, Mezquital y del río Balsas, en cuyo centro se halla el lado de Texcoco.2. Historia. Orígenes. La tradición sitúa el lugar de origen del pueblo a. en Chicomoztoc, las siete cuevas, Aztlan o Aztatlan, situada probablemente hacia el NO de México. De aquel lugar parten en 1168 siete clanes o calpullis, dirigidos por tres caudillos o sumos supremos y cuatro sacerdotes o teomamaque, los cuales, como portadores de la imagen del dios tribal, Huitzilopochtli, son los intérpretes del mismo y por tanto los que dirigen la emigración del pueblo azteca. Uno de los primeros caudillos de la tribu es Mexi Chalchiuhtlatonac, de donde, al parecer deriva el nombre de mexicas y mexicanos. En 1215 los a. llegan al valle de México, poniéndose en contacto con los chichimecas (v.), ácolhuas, culhúas, chalcas, tepanecas, tlatepotzcas y tlahuicas, grupos tribales, emparentados con los a., que habían llegado al valle en el s. XII. Desde los primeros momentos, los a. cobran fama de crueles, pendencieros, ladrones y falsos a su palabra. Huitzilihuithl el Viejo (1256), como jefe único de la tribu instala a los a. en Chapultepec, pero muy pronto se ven arrojados de aquel lugar por los culhúas, los cuales confinan a los a. en Tizapán, el lugar de las serpientes, donde esperan que este belicoso pueblo quede indefenso a su merced. Desde fines del s. XIII (1299) hasta la fundación de Tenochtitlan, la tribu a. sufrirá un intenso proceso de aculturación o "toltequización", como consecuencia del contacto con los culhúas. En 1323, tras haber desollado viva a Achitometl, hija del * señor de Culhuacán, son expulsados de Tizapán y huyen por el lago de Texcoco, hasta que, según la tradición, encuentran en un islote rocoso a un águila comiéndose una serpiente, sobre un nopal. En aquel lugar, fundan en 1325 la ciudad de Tenochtitlan.Periodo tepaneca. El llamado periodo tepaneca (1376-1427) está caracterizado por la sumisión de la tribu a. a los soberanos tepanecas de Azcapotzalco, de los que son tributarios. El secreto y persistente deseo de todos los pueblos del valle de México de emparentar y relacionarse con los descendientes de la dinastía tolteca de Tula, los culhúas, hace que los a. pidan al señor de Culhuacán, en 1376, que les conceda el privilegio de tener como señor o tlatoani de su ciudad al príncipe Acamapichtli (137696), hijo del mexica Opochtli y de la princesa culhúa Atotoztli. La inteligente actitud de Acamapichtli, amistosa hacia Culhuacán y sumisa hacia Azcapotzalco, permitió el engrandecimiento de la ciudad de Tenochtitlan. Su sucesor, Huitzilihuitl (1396-1417), al casarse con una hija de Tezozomoc de Azcapotzalco, consigue que los tributos que pagaba la ciudad a los tepanecas se reduzcan a un puro símbolo. A Huitzilihuitl sucedería Chimalpopoca (141727), niño de 11 ó 12 años que apenas llegaría a reinar, ya que sería asesinado por el usurpador Maxtla a la muerte de Tezozomoc.Al morir Chimalpopoca, ocupa el poder Itzcoatl (142740), mientras el cargo de Cihuacoatl va a ser ocupado por Tlacaelel, un gran reformador religioso cuya obra se dejará sentir hasta la llegada de los españoles. Bajo el gobierno de ambos se fundan las bases del imperio a. Por inspiración de Tlacaelel se constituye una cuádruple alianza, formada por Tenochtitlan, Texcoco, Cuauhtitian y Huexotzinco, cuya finalidad es la de luchar contra Maxtla, el usurpador de su hermano en el gobierno de Azcapotzalco, a la muerte de Tezozomoc. Con la muerte de Maxtla. se termina también el imperio tepaneca, y, por consiguiente, la dependencia que hacia éste tuvo Tenochtitlan durante medio siglo. En 1433, siguiendo la tradición de las coaliciones, va a formarse una nueva alianza, esta vez triple. Intervendrán en ella Itzoatl de Tenochtitlan, Netzahualcoyotl de Texcoco y Totoquihuatzin de Tlacopan. Esta Triple alianza, que es la consecuencia inmediata del derrumbamiento del imperio de Tezozomoc, perdurará como confederación hasta la llegada de los españoles, cumpliendo fines militares de carácter ofensivo y defensivo, al mismo tiempo que sirviendo de ayuda mutua en casos de calamidad pública. Dos quintas partes de los tributos y del botín de guerra iban a manos de Tenochtitlan y Texcoco, mientras la quinta parte restante era para Tlacopan.Consolidación del ingenio azteca. Moctezuma I. Motecuhzoma Ilhuicamina (1440-69) (v. MOCTEZUMA I) representa el momento de consolidación y ampliación del recién nacido imperio azteca. Por el valle de Morelos se llega a Cuernavaca; por el río Balsas y la Mixteca, hasta Coixtlahuaca, alcanzándose también los reinos de los tarascos (v.) y totonacas (v.). Tlaxcala va a quedar aislada, pero sin conquistar, sirviendo de campo de batalla perpetuo para las guerras floridas, en las que los a. sacrificaban a los prisioneros en los templos. Durante el gobierno de Motecuhzoma, los arquitectos de Chalco transforman la ciudad construyendo grandes monumentos de piedra. A la muerte de Motecuhzoma, ocupa el cargo de tlatoani Axayacatl (1469-81), bajo cuyo gobierno se conquista la ciudad hermana de Tlatelolco, y prosigue la expansión imperial, llegándose a la Huasteca, conquistándose Malinalco (1477) y fracasando por primera vez frente a los tarascos (1480), posiblemente por las armas de cobre que estos últimos utilizaban. Su sucesor, Tizoc (1481-86), es depuesto y asesinado por el propio Consejo elector. Le sucede Ahuizotl (1486-1502), quien lleva las fronteras del Imperio hasta los más lejanos lugares. Tamaulipas, en la Huasteca; Acapulco en la costa del Pacífico, llegando por Chiapa de Corzo y Soconusco hasta la actual Guatemala. Los macehualtin cobran bajo su gobierno una importancia que antes nunca tuvieron.
Moctezuma II y fin del imperio. Motecuhzoma Xocoyotzin (150220; v. MOCTEZUMA II) "hombre severo, estricto, grave, digno, celoso al extremo del cumplimiento de las leyes y el deber, amante dei trabajo y la limpieza de su ciudad, atento siempre al buen funcionamiento del gobierno y el culto, magnífico, cruel y déspota cuando se trataba de mantener su opulencia y autoridad, pero siempre respetando las leyes que 61 había impuesto" así era el último de los soberanos o tlatoanis de los a. Durante el señorío de Ahuizotl se había podido observar cómo la clase de los macehualtin, que se habían distinguido en el campo de batalla, ocupaban en progresión creciente puestos de gobierno de gran responsabilidad, mientras la importancia de los pipiltin iba decreciendo. La llegada de Motecuhzoma al poder iba a cambiar radicalmente esta situación, en provecho del propio tlatoani, el cual llevaba una idea de gobierno marcadamente monárquica y autoritaria. Es así que, rápidamente, Motecuhzoma ordena la destitución de la mayor parte de los cortesanos a los que sustituye con gente preparada por él mismo en el Calmecac: jóvenes jefes que iban a ser arcilla fácilmente moldeable en manos de un hombre de tanta personalidad y capacidad como era el nuevo soberano. Por otra parte, y pese a que las relaciones entre Tenochtitlan y Texcoco fueron cada vez más tirantes, parece evidente que las ideas filosóficas y religiosas de carácter monoteísta que van cobrando importancia en la corte de Texcoco, durante el reinado de Netzahualcoyotl, han debido influir, acaso imperceptiblemente, en él y provocando quizá que el meditador Motechuhzoma vaya dudando progresivamente de las antiguas creencias, lo que será fatal en el momento de la llegada de los españoles de Cortés. Cuando le dan noticia de que unos hombres blancos y barbados han descendido de unas "montañas" que navegaban por el mar oriental, no dudará un momento en sospechar que aquellas gentes son los enviados del dios tolteca Quetzalcoatl que regresa a su patria, según la profecía. Ésta es la causa, sin duda, de que un puñado insignificante de hombres pudiese dominar un imperio territorial de las dimensiones y de la importancia del a. Con la muerte, accidental o no, de Motecuhzoma, iba a acabar realmente la triple alianza, pero las últimas esperanzas no morirían hasta que el 28 feb. 1525 fuera ajusticiado Cuauhtémoc (v.), hijo de Ahuizotl y yerno de Motecuhzoma, último tlatoani de Tenochtitlan.3. Organización sociopolítica. Estructura políticoadministrativa. Sobre la base de uniones generalmente monogámicas, aunque la poliginia estaba admitida, y una estructura patrilineal, la tribu a. estaba organizada en 20 calpullis o clanes y cuatro campan o barrios. El calpulli es una unidad compleja en la que intervienen factores de parentesco, alianza y amistad, así como de organización política, territorial, militar y religiosa. En sus orígenes el calpulli tenía el carácter de "una organización política, tal vez basada en la separación territorial en su lugar de origen, que conservó algunas de sus características bajo la estructuración estatal". En efecto, a la hora de iniciar la emigración desde Chicomoztoc, la tribu estaba dividida en siete calpullis. La incorporación de nuevas gentes a lo largo de esa emigración, o la subdivisión de algunos de esos primitivos calpullis, hizo que, en el momento de su instalación en Tenochtitlan, se ampliasen hasta alcanzar el número de 20. Los campan o barrios eran una división territorial dentro de la ciudad, basada en la división cuatripartita del mundo. Finalmente, los tlaxilacalli, venían a ser agrupaciones territoriales con un cierto carácter gremial.Clase dirigente y nobleza. La situación y el grado de avance cultural del pueblo mexica en el s. XVI implicaban la existencia de una sociedad estratificada del mismo modo que una organización especializada. En sentido amplio, podemos considerar dividida la sociedad en dos grandes sectores: el grupo dirigente y el grupo dirigido. A la cabeza del grupo dirigente se hallaban los tlatoques o señores de una provincia o ciudad. En el caso dé algunas ciudades subordinadas a otras, su tlatoani se denominaba teucilato, si bien este término se traduce otras veces por juez. Los poderes del tlatoani eran múltiples, comprendiendo los de carácter civil, militar, religioso y fiscal principalmente. Aunque originariamente era un cargo electivo, se transformó muy pronto en hereditario, si bien el Consejo elector debía confirmar a la persona designada por su antecesor, la cual se elegía en primer lugar entre los hermanos y en . segundo término entre los hijos de la mujer legítima. Una segunda categoría, dentro de la clase dirigente, era la de los teteuctin. El tecuhtli recibía los títulos y oficios vitalicios por designación del tlatoani y aunque no podía ser heredado por nadie, el tlatoani consideraba en primer lugar al hijo del tecuhtli fallecido. Este cargo no era solamente de carácter militar, sino también de tipo administrativo y judicial. La figura del cihuacoatl venía a estar equiparada a la del tlatoani, en ausencia de éste, por lo que en cierto modo la constitución política azteca podemos calificarla de biarquía antes que de auténtica monarquía. La nobleza por nacimiento estaba constituida por la clase de los pipiltin. Éstos eran los hijos de los tlatoque y de los teteuctin, y sus descendientes. Los pipiltin no eran, en principio, tributados, pero por la vía de los méritos personales podían alcanzar ese privilegio, estando adscritos al servicio del tlatoani en la llamada Casa de los nobles y ocupando puestos de responsabilidad como embajadores, ministros de justicia y recaudadores de tributos. Poseían, finalmente, tierras por herencia, para cuyo mantenimiento se les adscribían mayeques. Aún dentro de la clase dirigente hay que mencionar a los calpuleque o jefes de barrio y a los quauhpipiltin, o nobles por méritos, los cuales procedían de la clase de los macehualtin, pero ascendían a la nobleza por haberse distinguido en la guerra.El pueblo. Los macehualtin representaban la masa de la población, el común de las gentes, los gobernados o dirigidos. Estaban encuadrados en la organización que hemos llamado calpulli, dentro de la cual tenían una clara situación en la organización militar, religiosa y civil. Su principal obligación era la de tributar y trabajar en las labores inferiores. Por debajo de los macehualtin se hallaban los mayeques o arrendatarios de tierras pertenecientes a los pipiltin. Finalmente, hay que mencionar como estrato inferior dentro de la clase popular a los esclavos o tlacotin, pese a que la esclavitud en la sociedad mexica tuviese pocos puntos en común con la conocida en otras partes del mundo o en otras épocas.Los gobernantes. El góbferno estaba encomendado en primer lugar al tlatoani y al cihuacoatl, los cuales se rodeaban de un complicado ceremonial. Un consejo de altos dignatarios funcionaba en el mismo palacio del tlatoani y era consultado por éste en múltiples ocasiones. El Consejo elector estaba formado por esos mismos jefes, más otros hasta un número de 20 miembros. Otros Consejos de carácter militar, sacerdotal o judicial, auxiliaban a los múltiples jefes encargados de cada una de esas actividades. Los calpixque eran los administradores y estaban encargados de la recaudación de los tributos, La confederación estaba organizada de tal manera que cada uno de los Estados eran independientes en todo, salvo en lo relativo a su proyección exterior. La relación entre pueblos conquistadores y conquistados era muy variable, dependiendo de la forma en que se había producido la anexión. Puede decirse que los a. vivieron en un estado de guerra continuo. Razones religiosas, económicas e históricas hicieron de la guerra entre los a. un elemento esencial de su cultura.4. Derecho y justicia. Uno de los aspectos más interesantes de la cultura mexica es el relativo al derecho, la justicia y su aplicación. El cargo de juez era extraordinariamente importante, despertando un gran respeto en todo el mundo. Los tribunales de justicia se escalonaban desde la unidad social más elemental, el calpulli, hasta el grado más elevado. El tecalli o tribunal de calpulli entendía en asuntos tales como matrimonios, divorcios, etc., entre macehualtin. Los casos de mayor importancia pasaban al tlacxitlan, en cuyo tribunal se juzgaba también a los pipiltin. Todas las causas, procedentes tanto del tecalli como del t1acxitIan, incoadas por delitos castigados con pena de muerte, eran remitidas a un tribunal supremo, compuesto por trece jueces y presidido por el cihuacoatl o el tlatoani, únicos que podían sentenciar a muerte. Además de estos tribunales, existían otros de carácter restringido, para juzgar a los militares, religiosos, estudiantes o comerciantes, etc. Un complicado código penal, basado en una moral extraordinariamente puritana, servía de pauta para la aplicación de la justicia en asuntos de carácter público o privado.5. Economía y comercio. El calpulli poseía comunalmente su territorio, si bien los productos de la parte que era cultivada por todos sus componentes, servían para atenciones generales, el resto se repartía proporcionalmente entre las familias del calpulli. Si una parcela dejaba de ser cultivada durante algún tiempo, pasaba automáticamente al calpulli de nuevo para ser entregada a otro matrimonio. Los nobles poseían sus tierras por herencia o por concesión del Estado, en pago a sus servicios. Estas tierras eran cultivadas por los mayeques. Finalmente, las tierras de propiedad del Estado eran muchas y muy diferentes y sus productos servían para el mantenimiento del palacio del tlatoani, de sus servidores y funcionarios o para el ejército o los sacerdotes. El mantenimiento económico del Estado y del imperio, sin embargo, dependía de la enorme masa de tributos procedentes de todos los rincones del territorio y del comercio derivado de la acumulación de bienes por este sistema.El comercio entre los a. constituyó una de las instituciones mejor desarrolladas durante el periodo imperial. Los pochtecas o comerciantes formaban parte de una clase social totalmente aparte de las demás: procedente de la clase social popular, había conseguido acercarse a la clase de los nobles, en ciertos aspectos. Formaban una casta cerrada, favorecida con numerosos privilegios. Los pochtecas poseían un código mercantil exclusivo, tenían ritos y? ceremonias religiosas propias, eran juzgados por sus propios tribunales y paralelamente a su función comercial cumplían misiones de carácter diplomático y militar. Los mercados locales, instalados generalmente junto al templo mayor, se celebraban periódicamente. Había algunos mercados regionales especializados en determinadas mercancías: así, en el mercado de Cholula se podían adquirir piedras preciosas; en Texcoco, tejidos; en Azcapotzalco, esclavos; en Acolman, perros, etc. Los mercados de Xoconusco y Xicalanco servían de mercados internacionales, donde acudían comerciantes mayas, a., zapotecas, totonacas, etc., a intercambiar sus productos.6. Educación. Vivienda. Vestido. La educación se verificaba en dos centros diferentes: el calmecac para los pipiltin y el telpochcalli para los macehualtin. En ambos, la disciplina era muy rígida, los castigos muy duros y las materias de estudio muy amplias y variadas. Estudiaban historia y tradiciones y recibían una instrucción religiosa y una formación moral muy severa.Los tipos más característicos de las viviendas de los a. en Tenochtitlan eran jacales o chozas en los arrabales de la ciudad, casas de adobes en la zona central y palacios para los nobles. En la mayor parte de esas casas no faltaba el temazcalli o baño de vapor que utilizaban a diario. El mobiliario era muy simple: el petlatl o estera servía de asiento y de cama y solamente la gente principal utilizaba el icpalli o asiento con respaldo. El vestido principal de los hombres era el maxtlatl o taparrabos, y el tilinatli o manta rectangular que anudaban sobre el pecho o el hombro derecho. La mujer utilizaba como pieza esencial de su vestido la falda o cuetl, pieza enrollada a la cintura que caía hasta la pantorrilla. En la ciudad, la mujer utilizaba además el huipilli o corpiño que caía suelto por encima de la falda. La sandalia de magüey, de yecotl o de cuero era el tipo de calzado más generalizado.7. El calendario. Los a., al igual que otros pueblos mesoamericanos, tenían un complicado sistema de contar el tiempo, como resultado de la combinación de varios calendarios. El tonalpohualli o año ritual de 260 días, consistía en la combinación de 20 nombres y 13 números. El año solar estaba formado por 18 periodos de 20 días, más cinco días aciagos, llamados nemonteni, para completar la cuenta de 365 días. Cada 52 años representaban una atadura o siglo, ya que entonces coincidían los dos calendarios, ritual y solar. También usaban la cuenta del ciclo venusino, que venía a coincidir con los anteriores cada 104 años. La existencia de esos calendarios implicaba el uso de un sistema matemático, de carácter vigesimal.8. Artes plásticas. Arquitectura. Los a., como pueblo esencialmente belicoso y activo, tuvieron una cultura predominantemente receptiva y en menor grado creadora. No por ello dejaron de hacer obras grandiosas o bellas en muchos aspectos, que llevan su propio sello y personalidad. Los monumentos de Tenochtitlan quedaron arruinados y soterrados bajo la ciudad colonial, por lo que hay que acudir a ciudades provinciales para hallar restos arquitectónicos de estilo azteca. El templo mayor de Tenochtitlan, siguiendo el modelo de Tenayuca, tenía dos templetes dedicados a Tlaloc y Huitzilopochtli. Dentro del mismo recinto ceremonial se hallaban los templos de Ehcatl, de Tezcatlipoca y el tzompantli o altar de las calaveras. Los palacios de Motecuhzoma y Axayacatl eran los dos edificios civiles más importantes de la capital del Imperio. Fuera de ésta hay que mencionar Malinalco, cuyos templos se hallan en su mayor parte excavados en la roca de una montaña, el monumento del Tepozteco y Calixtlahuaca, con los templos de Tlaloc y Quetzalcoatl y el altar de los cráneos de extraña planta cruciforme.Escultura. En cuanto a la escultura, se advierten dos tendencias bien diferenciadas: una de carácter naturalista, la otra de tipo simbolista y abstracto. Entre los ejemplos más representativos de este último tipo se halla la Coatlicue del Museo de Antropología de México, impresionante mole de 2,50 m. de altura, en que se representa a la diosa madre con la cabeza cercenada, de la que salen dos chorros de sangre en forma de serpientes, mientras manos y pies terminan en garras de felino. La famosa piedra del Sol representa un tipo de relieve de carácter jeroglífico. El naturalismo domina, por el contrario, en gran número de representaciones de divinidades y sobre todo de frutos, animales y figuras humanas, siendo el Caballero Águila, sin duda, el tipo más destacado en este estilo. Con la técnica especial del mosaico se hicieron algunas máscaras e instrumentos, como el famoso cuchillo del Museo Británico. El arte lapidario produjo obras bellísimas como las copas y calaveras en cristal de roca, diversos tipos de vasijas de obsidiana y otros adornos tallados en jade y jadeita, turquesa, sílex, etc.Pintura. Cerámica. Pocos son los restos de carácter pictóricomural que han llegado a nosotros. Mencionemos el conjunto de los altares de Tizatlan y el friso de Malinalco, en el que se representa una procesión de guerreros.La variada cerámica a. puede agruparse en dos tipos: Tenochtitlan y Tlatelolco. Platos, copas, botellones, jarras, sahumerios, con apoyo cónico o trípode, etc., son las principales formas de esta cerámica, mientras en su decoración, generalmente pintada, intervienen temas de carácter geométrico, trazados en negro sobre crema. La cerámica de Chalco incorpora a lo a. todo el brillante policromado mixteca, con la cerámica polícromalaca y polícromafina. De igual modo la orfebrería a. viene a ser una réplica muy fiel de la orfebrería mixteca. El trabajo más original, sin embargo, fue el de la plumería, tanto en. la forma de cosido como en la de mosaico, con cuyas técnicas se confeccionaron capas, escudos y otros adornos de los personajes más notables del Imperio.9. Códices. Si bien el pueblo a. no poseyó una escritura de tipo alfabético, utilizó un sistema jeroglífico próximo al fonetismo, mediante el cual representaba nombres de lugar y de persona, fechas, cantidades, etc. Tales glifos eran utilizados para confeccionar sus códices, en piel de venado o en amatl y plegados a la manera de un biombo, de los que se conservan muy pocos de época prehispánica: el Borbónico, el Tonalamatl Aubin, el Magliabecchi, etc., y otros muchos confeccionados en los primeros años de la dominación hispánica, en los que junto a los glifos indígenas hay explicaciones en caracteres latinos, tanto en castellano como en nahuatl. Tales códices, en conjunto, pueden agruparse en: 1) calendáricorituales; 2) de tributos; 3) históricos; y 4) topográficos. Estos códices no tenían por sí mismos un carácter literario, más bien constituían un sistema nemotécnico para aprender y recordar historia, canciones, leyendas, ritos y tradiciones.V. t.: INDIOS (AMÉRICA); México III, 1; Asirica IV, 1.J. ALCINA FRANCH.
BIBL.: G. C. VAILIANT, La civilización azteca, 4 ed. México 1965; J. SOUSTELLE, La vida cotidiana de los aztecas, México 1956; W. KRICKEBERG, Las antiguas culturas mexicanas, México 1961; M. D. CoE, México, Londres s. a.; R. H. BARLOW, The Extent of the Empire of the Culhua Mexica, Berkeley 1949; I. BERNAL, Tenocl:talan en una isla, México 1959; M. LEóNPORTILLA, Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares; íD, Visión de los vencidos. Relaciones indígenas de la conquista, México 1959; A. MONZóN, El calpulli en la organización social de los tenochca, México 1949; C. H. ALBA, Estudio comparado entre el Derecho Azteca y el Derecho Positivo Mexicano, México 1949; P. KIRCxHOFF, Land tenure in Ancient México, en "Revista Mexicana de Estudios Antropológicos", XIV, 1, México 195455, 351361; A. LóPEz AUSTIN, La Constitución Real de MéxicoTenochtitlan, México 1961; M. LEáNPORTILLA, La institución cultural del comercio prehispánico, en "Estudios de Cultura Nahuatl" III, México 1962, 2354; A. CASO, El pueblo del Sol, México 1953; L. SEJOURNÉ, Pensamiento 11 Religión en el México Antiguo, México 1957; A. CASO, El calendario mexicano, en "Memorias de la Academia mexicana de la Historia", XVII, 1, México 1958, 41968; J. ALCINA, Fuentes indígenas de México, en "Rev. de Indias", XV, Madrid 1956, 421521; A. M. GARIBAY, Historia de la Literatura Nahuatl, México 195354; G. P. KURATH y S. MARTI, Dances of Anahuac, Chicago 1964; I. MARQUINA, Arquitectura Prehispánica, México 1951; M. COVARRUBIAS, Indian Art of México and Central America, Nueva York 1957; S. ToSCANO, Arte precolombino de México y de la América Central, 2 ed. México 1952; J. PIJOAN, Arte precolombino mexicano y maya, en Summa Artis, X, Madrid 1946.
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