Abreviatura LIT.
Categoria:
Literatura
Es toda representación gráfica de palabras mediante una o varias de sus letras. A veces sólo se emplean mayúsculas y siempre ha de ponerse punto después de la parte escrita correspondiente a cada vocablo. Cuando una abreviatura se difunde suele escribirse ya sin puntos intermedios: ONU, FAO, etc. Para que sea verdadera a. ha de estar constituida por signos alfabéticos. Por tanto, no serán a. ni los símbolos que nos representan conceptos mediante semejanzas o correspondencias entre éstos y aquéllos y que son fácilmente percibidos por el entendimiento, ni el monograma, por ser reunión de muchas letras en un mismo carácter. El uso de monogramas se puede fechar como anterior a la propia escritura, aunque su empleo haya estado restringido a las firmas.La a. ha respondido siempre a un deseo de ahorro de material que se nota ya en los ladrillos sumerios, en los papiros egipcios o en las tablillas enceradas de los romanos. A lo largo de la historia de la escritura ha ido aumentando su número, convirtiéndose en algo muy importante dentro de la estructura lingüística de cualquier idioma.En la actualidad, las que podemos llamar a. tradicionales, usadas en fórmulas de cortesía, sufren cierta regresión, se presentan en casos muy determinados, exigidos por la burocracia, cartas comerciales, etc. Son formas fijas desde hace mucho tiempo y cuyo campo no se amplía corrientemente. Igual sucede con las a. que toda persona de nivel medio entiende: pág. (página), Kg. (kilogramo), vol. (volumen), y cuya relación se encuentra en cualquier gramática normativa. Su uso es muy corriente y su formación se ajusta, casi siempre, a las reglas siguientes: a) se utiliza sólo la inicial: D. (don), W. (West); b) inicial de los componentes: Km. (kilómetro); c) varias iniciales: etc. (etcétera); d) iniciales más finales: pral. (principal); e) iniciales más mediales y más finales: izqda. (izquierda). Acaban, como vemos, casi siempre en consonante, y si dicha consonante está agrupada se termina con el grupo: act. (acto). Para indicar plural se añade siempre una s en el caso de minúsculas y se duplican las letras si son mayúsculas; sin embargo, se observa una tendencia a suprimir la s, dejando al contexto la interpretación de plural: 4 Km.Existen y aumentan cada día más unas a. llamadas siglas y que plantean varios problemas. Se diferencian de las anteriores en que en ellas cada vocablo está representado, en la mayoría de los casos, por una sola letra: ONU, URSS, USA. Antiguamente se llamaba sigla a cada una de las letras que formaban la a., mas ahora el vocablo queda restringido a este tipo especial de a. Las siglas presentan casos de desajuste con nuestro sistema fonológico. Surgen por la manera arbitraria de formarse; así cuando una sigla termina en vocal no deberían admitirse como finales las que en esta posición no son usuales en castellano: la i y la u; sin embargo, tenemos PROVIMI, SOCOMI, FAU, CEU, etc. En cuanto a las consonantes, deben evitarse las finales b, p, f, m, t, k, extrañas al sistema castellano, y que encontramos en muchos casos: COB, SONAP, CIEF, UNICEF, SOCOVEM, BAM, ELECTROMAT, JEC, JOC. La segmentación de los vocablos se hace también, en muchos casos, de manera arbitraria; no existen fórmulas fijas, y así una misma palabra es segmentada de diversas formas, p. ej., industria se segmenta en: i/IMEF; in/IN CHALAM; ind/INDACH. A veces se recurre a la geminación para que aparezcan todos los vocablos componentes: FIBBA, y en otros casos, sin embargo, se eliminan palabras de la expresión. Por todo esto vemos que no hay unas reglas de formación y que, además, no existe en el momento de constituir una sigla un interés por adaptarla a la estructura fonética y fonológica del castellano. Pero tal vez el problema mayor se plantea, sobre todo, con el aumento constante de las siglas. El hombre de la calle y aun el interesado por estos problemas se ve desbordado por ellas y ya no ocurre sólo que con la repetición se haya olvidado lo significado por algunas, como p. ej., CALPE (Compañía Anónima de Librería, Publicaciones y Ediciones), sino que es imposible aprender las que cada día nacen.No deberá usarse cualquier a. si constituye una dificultad importante para la comprensión del texto. Tal vez sea una regla en exceso sencilla, pero es la más útil. Por esto debería reglamentarse la formación de las siglas ajustándolas a nuestra estructura lingüística, ya que frenar su creación es prácticamente imposible, pues responde a una necesidad de consumo que tiene que ser satisfecha ineludiblemente, aunque muchas veces sintamos como Dámaso Alonso, ante ese "gris ejército esquelético", un temor inconcreto.M. V. ROMERO GUALDA.
BIBL.: E. MARTSNEZ AMADOR, Gramática española, Barcelona 1954; A. RABANALEs, Las siglas: un problema de fonología española, "Bol. de Filología de la Universidad de Chile" (1963).
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