Abeja I. Biología. BIOL.
Categoria:
Biología
Generalidades. Llámanse así a los himenópteros de la familia Apidae y, por extensión, a toda la superfamilia Apoidea. En sentido restringido se entienden sólo las especies del género Apis. Se conocen cinco actualmente: mellifera, de Europa y norte de África, hoy ampliamente distribuida; indica, dorsata y florea, del sur de Asia, y cerana, del Japón. Mellifera e indica, muy próximas, son susceptibles de cultivo en colmenas; dorsata y florea, constructoras de panales muy simples al aire libre, no son cultivables en colmena; dorsata es muy salvaje y ataca fácilmente al hombre y animales.Castas. Una colmena es una sociedad familiar formada por los descendientes de una misma hembra o reina. En de ser reinas u obreras se determina en los tres primeros días de larva.Funciones de las castas. La reina es el elemento indispensable de la colonia, no sólo por la puesta de huevos, sino también porque ella actúa como cohesivo de la organización social. Esto se realiza por la sustancia real. Esta parecen obtenerla las obreras del cuerpo de la reina al tocarla, y parece ser volátil. También parece que se la pueden pasar unas obreras a otras, pero siempre procedente de la reina. Cuando una reina, por ser vieja, deja de producirla o la produce en poca cantidad, las obreras comienzan inmediatamente la construcción de celdas reales. La misión de la reina es también la de poner huevos, lo cual hace en número aproximado a unos 1.500 diarios. La reina es atendida y alimentada por las obreras. La falta de reina se transmite rápidamente, toda la colonia muestra señales de agitación y se comienza inmediatamente la construcción de celdas reales de emergencia. Si estas medidas no dan una nueva reina, la colonia corre el riesgo de perecer. En estos casos algunas obreras pueden poner, pero estos huevos, al no ser fecundados, dan siempre zánganos, si bien parece que en algunas razas pueden originar hembras con su número diploide como si los huevos hubieran sido fecundados. Todo esto requiere un estudio más profundo. Si se produce más de una reina en la colmena y se encuentran, hay lucha entre ambas; también una reina virgen en presencia de una celda real cerrada procura su destrucción ayudada por obreras. Los zánganos son criados en celdas especiales, no realizan labor alguna en la colonia. Su única misión es fecundar a las reinas vírgenes; esto lo realizan fuera de la colonia. Una masa de zánganos puede perseguir a una sola reina. Mientras los zánganos están en la colonia son atendidos por las obreras, pero en épocas de carestía dejan de ser alimentados, y no se les permite acercarse a las despensas. Así, pues, mueren y sus cuerpos son arrojados fuera. Las obreras desempeñan las funciones serviles de la colonia: se dedican a limpiar las celdas, atender a las crías, construir y reparar el panal, repartir y almacenar el polen y miel, guardar la colonia y forrajear fuera de ella. Sin embargo, la mayor parte del tiempo lo pasan descansando o patrullando en la colmena. En general, cambian sus funciones con la edad: la limpieza de las celdas la suelen ejercer cuando jóvenes, las de edad media se dedican más bien a atender larvas, repartir el polen y construir panales; las más viejas, a forrajearlas colmenas hay tres tipos de individuos: hembras fecundas o reinas, machos o zánganos y obreras. Estas últimas son hembras sin tareas reproductoras, si bien bajo algunas condiciones también pueden poner huevos. Las castas se originan en celdas diversas de mellifera, indica y florea. Las diferencias entre hembras reinas reproductoras y obreras, no reproductoras, no son sólo fisiológicas, sino también anatómicas. Las reinas no poseen la larga trompa recolectora de néctar, ni modificaciones en las patas para el polen, ni glándulas productoras de cera o miel, ni pueden sobrevivir largo tiempo por sí mismas. El origen de las castas ha sido objeto de mucha controversia. Se debe a un sacerdote de Silesia, Juan Dzierzon, en 1845, la teoría que lleva su nombre y ha sido confirmada por estudios citológicos experimentales. La reina es fecundada una sola vez en su vida y el esperma recibido se almacena en un reservorio, espermateca, que se abre en el oviducto por el que pasan los huevos en la puesta. Si el huevo es destinado a dar un macho, el óvulo no es fecundado; los machos son, pues, partenogenéticos (v. PARTENOGÉNEsis); en cambio, son fecundados los huevos que producirán reinas u obreras. El mecanismo de esta fecundación voluntaria es desconocido; las diversas hipótesis emitidas no han sido confirmadas satisfactoriamente. Para la subsiguiente diferenciación en reinas y obreras se han propuesto varias teorías, quizá complementarias. La larva destinada a reina parece recibir a lo largo de toda su vida el mismo alimento de sus tres primeros días, la llamada jalea real, mientras que las destinadas a obreras reciben una comida más basta a partir del tercer día. Otros autores se inclinan a pensar que las reinas reciben mayor cantidad de alimento; desde luego las larvas obreras se desarrollan más lentamente que las reinas. Hasta ahora nadie ha obtenido experimentalmente reinas y la potencialidad fuera de la colonia. Sin embargo, la especialización no es excesiva y hay gran flexibilidad de funciones. El número de obreras en una colonia es variable y depende de sus circunstancias. Ahora bien, una colonia bien atendida, p. ej., de mellifera, tiene entre 20.000 y 80.000 individuos. Las obreras ayudan a conservar la cohesión y mantenimiento de la colonia al alimentarse unas a otras, repartir la sustancia real, mantener la temperatura de la colonia y defenderla de enemigos.
Enjambres y multiplicación de colonias. Los enjambres constituyen un modo de formar nuevas colonias. Hay varios tipos de ellos. Cuando una reina virgen abandona una colonia puede ocurrir que lleve consigo un cierto número de obreras y zánganos: son los enjambres nupciales. Otros se forman cuando en la colonia falta comida. Esto es usual incluido el traslado total en la indica, pero el traslado de toda la colonia es raro en la mellifera. Si hay condiciones de hambre la colonia se escinde. Los estímulos de enjambre no son bien conocidos. Se han propuesto dos teorías: una los basa en necesidades alimentarias, otra en la necesidad de espacio, por congestión de la colonia. La proporción de obreras que enjambran es variable y depende de la población total de la colmena; sin embargo, para que un enjambre sea viable requiere estar formado, al menos, por unas 250 a. Éstas son de todas las edades; sólo si la colonia estaba superpoblada la componen preferentemente obreras jóvenes y de edad media. Llevan miel en su aparato digestivo. Parece ser que el nuevo lugar se elige antes de salir el enjambre. Cuando el impulso a enjambrar comienza, las obreras construyen, antes de salir, un cierto número de celdas reales. Un número de ellas se hace todos los veranos, pero su número aumenta antes del enjambrado. Gracias a ellas la colonia asegura su supervivencia.Orientación y comunicación. Las a., en sus salidas para recoger comida, saben volver a la colmena. Los mecanismos de orientación, según se ha demostrado experimentalmente, se deben a varios factores. Uno de ellos es la orientación visual. Las a., al abandonar la colmena y acercarse a las flores, aprenden a orientarse mediante una serie de indicadores cuya situación relativa les proporciona los datos de su posición. Estos indicadores son características del paisaje que las rodea. También son capaces de determinar el tiempo del camino recorrido. La distancia parece ser medida por la cantidad de energía consumida en el vuelo; así, una a. que ha volado contra el viento indica una distancia mayor que la real, y si el viento es a favor indica una menor. Ahora bien, la vuelta a la colmena no es debida sólo a este mecanismo, sino también a otros de navegación a rumbo. Una a. no se desorienta si se cambian los indicadores observados de lugar, pero sigue caminos paralelos al primitivo. Esto sugiere que hay indicadores no terrestres. En efecto, las a. son capaces de detectar la distribución de la luz polarizada, y por ello son capaces de relacionar su dirección con la posición solar, aunque el día esté ligeramente nublado. Un último mecanismo son las marcas olorosas que depositan con sus glándulas de olor. Pero las abejas no sólo se orientan individualmente, sino que transmiten estos datos a sus compañeras mediante un lenguaje. Esto es importante en una colonia dependiente del trabajo colectivo. La traducción de este lenguaje se debe a von Frisch y colaboradores. La transmisión de la información se realiza mediante una especie de danza en la cual la danzarina comunica a sus camaradas la dirección, distancia y cantidad de comida hallada. La distancia la expresa la figura de la danza y su ritmo, no en distancias absolutas, sino en energía consumida; distancias mayores de 100 m. (en días normales) se expresan por danza en círculo, las mayores por una en 8 y un mayor ritmo de contorsiones. A la vez que gira la danzarina menea el abdomen y sus inflexiones guardan, respecto a la gravedad, el mismo ángulo que la dirección del lugar respecto al Sol. Un abdomen vertical indica una dirección hacia el Sol; si se orienta a 50° a la derecha significa una desviación de 50° a la derecha del Sol. Este lenguaje tiene también sus dialectos: así, la a. italiana es más expresiva que la austriaca e indica distancias hasta de 35 m.; la austriaca no danza por menos de 85 m. Las italianas tienen un folklore más rico y poseen una danza especial no presente en ninguna otra subespecie. Estas danzas excitan a las obreras, que transmiten el mensaje danzando a su vez. El mayor vigor de la danza expresa mayor cantidad y calidad de la comida.Importancia económica. El interés de las a. es doble: proporcionan miel y cera, productos que para la economía española representan unos 200 millones de pts, anuales. Pero el interés de las a. como polinizadoras es aún mayor. Una gran parte de los frutales y hortalizas dependen de ellas para su polinización y a este respecto su importancia económica es incalculable. Ha habido planes agronómicos fallidos por no tener en cuenta este importante aspecto. La apicultura (v. II) actualmente ha alcanzado grandes progresos, como la fecundación artificial de reinas.V. t.: INSECTOS; ANIMAL 1, 2.SALVADOR V. PERIS.
BIBL.: Aspectos generales: C. G. BUTLER, The World o/ the Honeybee, Londres 1954~Lenguaje: K. VON FRISCX, The Dancing Bees, Londres 1954.Aspectos prácticos de la apicultura: A. J. ROOT, ABC y XYZ de la Apicultura, Buenos Aires 1967; M. RoBLEs, La abeja productiva, Barcelona 1966.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.