Sensualismo (2)
Del latín sensus, sentido; etimológicamente s. significa toda aquella concepción que, de alguna manera, hipervalora la actividad de los sentidos, la dinámica sensorial. Esta hipervaloración puede tener lugar en el orden del conocimiento o en el de la moralidad, por lo que se distingue entre un s. gnoseológico y un s. ético. No raras veces uno conduce al otro.
a) El sensualismo gnoseológico reduce los fenómenos psíquicos a la sensación (v.), sin admitir una diferencia cualitativa entre psiquismo inferior y superior, defendiendo el papel esencialmente pasivo del sujeto cognoscente en el fenómeno psíquico. Este s. gnoseológico también es designado corrientemente con el término sensismo (v.).
Las características esenciales del s., que lo distinguen de otras teorías gnoseológicas, son: a) la reducción de todo acto cognoscitivo a la sensación, de forma que todo conocimiento o es sensación pura o combinación de sensaciones (v. CONOCIMIENTO I, 6); b) como consecuencia, los .fenómenos psíquicos de conocimiento superior, es decir, el conocimiento intelectual, queda reducido a mera modificación accidental de sensaciones originarias, sin que haya entre éstas y aquél más que una diferencia de grado, pero no de cualidad (v. CONOCIMIENTO I, 7); c) el sujeto de conocimiento desempeña una misión estrictamente pasiva en el acto de conocer, característica que distingue al s. de otras doctrinas gnoseológicas con él emparentadas, tales como el empirismo (v.). Efectivamente, el empirismo suscribe las dos primeras características señaladas, pero no ésta, ya que para él hay en el sujeto una espontaneidad, limitada pero real, que concede al sujeto una cierta actividad en el fenómeno cognoscitivo; tal es el caso de la reflexión admitida por los empiristas.
Históricamente, el s. ha sido defendido en la filosofía griega por Protágoras, el epicureísmo y el estoicismo. No obstante, los más destacados mantenedores corresponden a las Edades Moderna -Hobbes, Gassendi y Condillacy Contemporánea -Feuerbach, Avenarius, Mach y Willy-. Dentro de todos ellos pueden considerarse como los representantes más típicos de un s. puro a Hobbes y a Condillac. (Para una exposición histórica detallada, v. SENSISMO I).
b) El sensualismo ético mantiene que el fin último del hombre radica en el placer de los sentidos. Su expresión más sintética sería el carpe diem horaciano. Aunque esta teoría filosófica puede ser designada con la expresión de s. ético, y así lo hace, p. ej., Berkeley en su Alcipllron (11,16), hoy en día es más corriente usar el término hedonismo (v.), que procede del griego hedoné, placer. El defensor más caracterizado de este s. fue el griego Aristipo de Cirene, para quien la felicidad consiste en la suma de todos los placeres, entendiendo por, tales los placeres sensibles y presentes, ya que el hombre no debe preocuparse por el futuro, dado su carácter incierto e imprevisible. Una forma más mitigada de s. ético se encuentra en el epicureísmo (v. EPICÚREOS). En general, puede decirse que del error gnoseológico del sensismo, o s. gnoseológico, no es difícil pasar a la desviación o vicio moral que es el s. ético.
SENTIDO COMÚN - SENTIDOSV. t.: SENSISMO; SENSUALIDAD.
J. BARRIO GUTIÉRREZ.
BIBL.: E. CASSIRER, El problema del conocimiento, México 1948-57; M. DAL PRA, Condillac, Milán 1947; F. TONNIES, Tomás Hobbes, Madrid 1932.
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