Portugal Vil. Filosofia.
La filosofía ha seguido en P. caminos paralelos a los de España. Después de la Edad Media, en que P. da al mundo un filósofo tan notable como Pedro Hispano (v.), más tarde papa Juan XXI, la filosofía portuguesa conoce un periodo de esplendor en el Renacimiento, una depresión en el s. XVIII, y un tímido resurgimiento en el s. XIX, que culmina en el s. XX con el regreso a los cauces de la filosofía perenne. Además, conviene tener en cuenta que este país fue también la cuna probable de Paulo Orosio (v.) en el s. V, de Francisco Sánchez (v.) y de Juan de Santo Tomás (v.).
Aparte la actividad de las escuelas monásticas medievales -Pedro Hispano comenzó probablemente sus estudios en la escuela de Lisboa-, se puede decir que la filosofía en P. comienza en 1290, año de la fundación de la Univ. de Lisboa. En este centro de enseñanza estudió Álvaro País (o Pelagios), del que se sabe que fue obispo de Silves a mediados del s. XIV y que cursó también estudios de Derecho en la Univ. de Bolonia. Sus obras principales Speculum regum y De planctu Ecclesiae revelan su preocupación por los temas de la filosofía política, por el problema de las relaciones entre la Iglesia y el Estado, y por el combate. contra las herejías de su tiempo, principalmente contra el averroísmo (v. AVERROES; AVERROÍSTAS).
En 1537, el rey Juan III traslada la sede de la Universidad a Coimbra, en donde funda el Colégio das Artes, que entrega a la Compañía de Jesús. En 1559, se erige en Évora una nueva Universidad dirigida por los jesuitas. De este modo empieza en P. la edad de oro de la filosofía. El primer escritor de esa época es Pedro de Fonseca (152899), que en 1564 publica, con el título de Institutiones Dialecticarum, un resumen del Organon de Aristóteles enriquecido con los progresos de la lógica escolástica. Esta obra obtiene justificada difusión: en menos de 65 años aparecen más de 30 ediciones; de ello se sirve António de Gouveia, otro portugués, en las famosas controversias de la Sorbona contra Petrus Ramus, impugnador de la lógica aristotélica. Más importantes todavía son los Comentaria in libros Metaphysicorum, quizá los mejores comentarios renacentistas de la metafísica aristotélica, en los que Fonseca se revela perfectamente integrado en el espíritu de su tiempo y, a la vez, rectamente emparentado con la tradición escolástica.
Poco más tarde, otro profesor de Coimbra, Manuel de Gois, con la colaboración de Baltazar Alvares y Sebastiáo Couto, redacta el Cursus Conimbricensis para facilitar latarea de los alumnos del Colégio das Artes; esta obra aparece en los primeros años del s. XVII y tiene rápida difusión y notable fama en toda Europa (V. CONIMBRICENSES). Aún durante el s. XVII aparecen otras síntesis filosóficas, como las de Baltazar Teles y la del lusitano Soares; y, ya en el s. XVIII, Gregorio Barreto, Bento de Macedo y otros, también jesuitas, publican nuevos tratados de lógica.
En el s. XVIIl, P. empieza a recibir la influencia de las nuevas ideologías e ideas empíricas científicas. Así, debe mencionarse la obra del ingeniero cartesiano Manuel de Azevedo Fortes, que publica en 1744 Lógica racional, geométrica y analítica, y los trabajos de los últimos profesores de la Univ. de Évora que dedican en el curso de filosofía no poca atención a las ciencias empíricas.
Mayor importancia histórica tiene la obra Verdadeiro método de estudar del ilustrado Luis António Vernei (1713-92), y que aparece en Nápoles en 1746. En este libro, su autor arremete violenta e injustamente contra la enseñanza de la filosofía en P., dando con ello ocasión a una larga polémica. Con motivo de esta polémica sale a la luz en 1752. la obra Adverténcias críticas e apologéticas del franciscano Manuel do Cenáculo, con la que su autor pretende introducir, o reintroducir, en P. la filosofía de Raimundo Lulio (v.). Cenáculo, moderadamente ilustracionista, es una de las personalidades portuguesas más ricas de su tiempo, y puede ser considerado, en cuanto reformador de los estudios de su Orden, el precursor de la reforma de la Univ. de Coimbra.
Con la reforma de la Universidad en 1772, el marqués de Pombal (v.) da un golpe mortal a la filosofía en P. En la nueva Facultad de este nombre, sólo el primero de los cuatro cursos se destina a la enseñanza de la filosofía propiamente dicha. Además, Pombal impone libros de texto obligatorios, teniendo previamente el cuidado de expurgarlos de todo lo que él considera nocivo a la instrucción. Así, en carta al reformador de la Universidad, Fernando de Lemos, y a propósito del texto de lógica, dice refiriéndose a Aristóteles que "el nombre de un filósofo tan abominable se debe procurar que sea olvidado en las lecciones de Coimbra". De esta manera, P. interrumpe su gloriosa tradición aristotélica e incluso toda actividad filosófica original durante más de 40 años. Entretanto, los profesores universitarios se limitan a exponer los textos oficiales de lógica, metafísica, y ética.
Finalmente, en 1813, aparecen las Prelecóes filosóficas de Silvestre Pinheiro Ferreira (1769-1848), conocedor de los principales filósofos europeos de principio de siglo, pero seguidor de Aristóteles, Condillac y Leibniz. En 1830 publica sus Nocóes elementares de Filosofía Geral, que pretende sustituir a los manuales de António Genovesi vigentes desde Pombal. Por lo demás, la importancia de Silvestre Pinheiro Ferreira se reduce al hecho de haber preparado el terreno para la introducción del positivismo en P. A finales del s. XIX, Teófilo Braga (1843-1924) consiguió imponer en P. la filosofía positivista con extraordinaria eficacia. Sin embargo, sus obras -como, p. ej., Os tratos gerais da filosofia positiva (1887) y Exposicáo popular do positivismo (1892)- no son más que trabajos de divulgación. También tiene importancia la obra del poeta Antero de Quental (v.; 1843-92), autor de Tendéncias gerais da Filosofia na segunda metade do século XIX, y discípulo de Hegel y Prudhon. Para Antero, la filosofía tiene su finalidad en una ética pseudomística de carácter budista; su suicidio, sin embargo, desmiente la supuesta impasibilidad beatífica que afirmaba haber alcanzado.
El primer autor que en P. reacciona contra el positivismo es Sampaio Bruno (1857-1915), que por sus obras -p. ej., A ideia de Deus (1902) y A questáo religiosa (1907)-, en las que falta el rigor y domina un estilo arrebatado y dogmático, se puede considerar un filósofo espiritualista y panteísta. La misma calificación merece el poeta Teixeira de Pascoais (v.; 1877-1952), que con sus publicaciones en prosa, como O espírito lusitano e o saudosismo (1912) y A arte de ser portugués (1935), ha sido además el creador de una nueva corriente de pensamiento, una filosofía de carácter nacional, que cuenta con no pocos defensores.
Más eficaz que la de Sampaio Bruno es la reacción contra el positivismo de Leonardo Coimbra (1883-¡936), cuyo pensamiento ha dejado escuela en P. En O creacionismo (1912) se revela ya como un positivista, que acaba por reconocer la necesidad de la metafísica. Desde ese momento, su pensamiento evoluciona hacia las directrices de la filosofía perenne, culminando con la publicación de A Rússia ele boje e o hoinern de sempre en 1935, y con su conversión al catolicismo poco tiempo antes de su muerte.
Finalmente, en los últimos años, la filosofía ha experimentado en P. un notable auge. Esto se debe: a los trabajos sobre historia de la filosofía portuguesa de foaquim de Carvalho (1892-1958), que además funda en 1951 la Rev. Filosófica; a la acción de los profesores jesuitas de la Facultad Pontificia de Filosofía de Braga, fundada en 1947, que publican la Rev. Portuguesa de Filosofia; y al Centro de Estudos Escolásticos ele Lisboa, que editó desde 1954 a 1961 la rev. Filosofia. Todo esto ha contribuido, además, al renacimiento en P. de la filosofía tomista y perenne, dentro de cuyos cauces conoció este país el mayor florecimiento de los estudios filosóficos.
E. DÍAZ ESTEVEZ.
BIBL.: LOPES PRACA, História de Filosolia en Portugal, Coimbra 1868; J. A. SARAIVA, História da cultura en Portugal, 3 vol. Lisboa 1950, 1955, 1962; J. A. DE CARVALHO, Estudos sobre a cultura portuguesa do s. XV, Coimbra 1949; ID, Estudos sobre a cultura portuguesa do s. XVI, 2 vol. Coimbra 1947J. S. SILVA DIAS, Portugal e a cultura europeia, Coimbra 1953; íD, Correntes ¿lo sentimerao religioso en Portugal, 2 vol. Coimbra 1960; Actas do l Congresso Nacional de Filosolia, "Rev. Portuguesa de Filosofian, Braga 1955, 375-665; Filosolia portuguesa actual, "Rev. Portuguesa de Filosofian XVI, fase. 2, Braga 1960.
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