Gramática Especulativa Medieval
La G. E. consiste en un estudio de la G., de especial relieve en los s. XIII y XIV, en que se exponen los principios lógicos y universales del lenguaje, comunes a todo idioma.
Durante toda la Edad Media se considera a la G. y a la Lógica (v.) estrechamente unidas: la primera había sido el vehículo esencial para dar a conocer la cultura y filosofía de la antigüedad y la segunda, conocida a través de la obra de Aristóteles, tenía un marcado carácter gramatical (v. MEDIA, EDAD III). Los árabes, por otra parte, habían cuidado extraordinariamente los estudios gramaticales, como pieza dentro del sistema filosófico e incluso de la creación (problema del origen del lenguaje) y como instrumento indispensable para el recto entendimiento del Libro Sagrado y de sus ideas teológicas y filosóficas (v. ÁRABES III). Esta conexión entre ambas disciplinas era consciente en muchos, como p. ej. en Juan de Salisbury, que afirmaba que "la G. es la cuna de toda la filosofía" (Metalógico, 1,13). Con motivo del descubrimiento de los Analíticos posteriores de Aristóteles y de los comentarios árabes, surgió el deseo en el s. XIII de constituir una ciencia base de todo saber fundamentado en la Lógica; la G. debía ocupar un puesto clave, por las relaciones tan estrechas con aquélla. Pero la G. que hasta entonces se exponía, la de Prisciano y Donato, no pasaba del estudio de las construcciones correctas del lenguaje, tomando como punto de partida el argumento de autoridad y el hecho de que había tantas G. cuantos idiomas. Y en este momento, surge una auténtica revolución en los estudios gramaticales: se busca un cuerpo de leyes y principios lógicos comunes a todo lenguaje (v.) que fundamenten la estructura interna de todo idioma, distinguiendo lo que es propio y accidental de cada uno y lo que es común y sustantivo a todos. Se indaga en las causas últimas de la G., suministradas por la lógica, para resolver los problemas gramaticales, en lugar de recurrir a la autoridad, textos y tradición de cada idioma.
Así, surge una serie de tratados o Gramáticas razonadas, como la de Alejandro de Villedieu, Doctrinale (1199), y la de Everardo de Béthune, Graecismus (1212). Un paso más explícito lo dio Roberto de Kilwardby (m. 1279) al afirmar que la ciencia debía ser común para todos los hombres, puesto que el objeto de ella era el mismo; por ello, la ciencia de la G. en general también debía ser única; los lenguajes concretos no podían entrar dentro de esta ciencia por ser diversos; por tanto, había que quedarse con una "ciencia del lenguaje" que dejase de lado los idiomas individuales: "scientia sermicinalis". Por ello pudo decir Rogerio Bacon que la G. era una y la misma en todos los lenguajes, aunque varíe luego accidentalmente; y éste fue el punto de partida de la G. E. Esta concepción había de beneficiar notoriamente a la Filosofía, a la logica modernorum, a la posterior evolución formalista de la Lógica, pero a la vez se vería fuertemente atacada por el Humanismo (v.), pues destruía la base lingüística, estética, estilística, y de autoridad clásica de la obra literaria, al relegar tales detalles a la categoría de "modificaciones accidentales". Por otro lado, la importancia de la G. había variado sustancialmente: hasta aquel momento la G. unida a la dialéctica habían sido para el sabio un instrumento introductorio de la cultura y literatura clásicas; a partir del s. XIII, la G., asimilada a la Lógica, era el pródromo, la introducción, de la Filosofía.
No solamente se conexiona la G. a la Lógica, sino también a la Ontología aristotélica; se distinguen tres modos: A) los modos del ser, modi essendi (sustancia, accidentes, etc.), objeto de la Metafísica; B) los modos del conocimiento, modi intelligendi, estudiados por la Lógica; C) los modos de significar, modi significandi, estudiados por la G. La conexión con la Ontología o Metafísica (v.) viene dada por dos capítulos principales: 1) al modo de ser corresponde el modo de entender o concepto, el cual da a la palabra o voz gramatical el modo de designar o significar una cosa, en sí misma considerada tal palabra o en la estructura gramatical de la oración; 2) el papel de la voz o palabra, dotada ya de significación y enlazada a lo ontológico a través de lo lógico, desempeña en la oración determinadas funciones que son copiadas de la estructura ontológica de los seres (sustancia, accidente, etc.; el verbo está en la cúspide gramatical resumiendo en sí todo lo demás como el hombre está en la cabeza del cosmos...).
Dos son los principales representantes de la G. E.: Siger de Courtrai (1288-1341) y Tomás de Erfurt (primera mitad del s. xiv). El primero enseñó en París, fue procurador de la Sorbona y comentó las Categorías y el Peri Hermeneias de Aristóteles; compuso además dos tratados de Lógica formal: Ars Priorum y Fallaciae y una obra de capital importancia para la G. E.: Summa modorum significandi. Tomás de Erfurt enseñó Lógica y G. en Erfurt, donde fue rector de una escuela; comentó también las Categorías y la Isagoge y compuso una obra de gran interés: Grammatica Speculativa o De modis significandi, atribuida en un tiempo a Alberto de Sajonia y a Duns Scoto, pero reatribuida a Tomás de Erfurt a partir de los estudios de Grabmann.
También se pueden citar dentro de esta corriente de la G. E. y como autores de diversos tratados sobre los modi significandi a Miguel de Marbais, Martin de Dacia, Juan de Dacia, Boecio de Dacia, Tomás Ockham, etc.
La G. E. fue duramente atacada por el Humanismo, como queda dicho, y, por otro lado, fue superada por la logica modernorum, nominalismo y terminismo del s. xiv. Sin embargo, sus huellas e influjo en la formalización de la Lógica fueron considerables.
J. LOMBA FUENTES.
BIBL.: M. GRABMANN, Die Entwicklung der Mittelalterlischen Sprachlogik, en "Mittelalterlisches Geistleben" I, Munich 1926, 104-146; C. THUROT, Notices et extraits de divers manuscrits latins pour servir à L´histoire des doctrines grammaticales du Moyen Age, París 1868; G. WALLERAND, Les oeuvres de Siger de Courtrai, Lovaina 1913; S. BUCHANAM, An introduction to the "Modis significandi" of Thomas of Erfurt, en "Philosophical Essays for A. N. Whitehead", Londres 1936, 67-89; L. FARRE, Tomás de Erfurt, Gramática especulativa, Buenos Aires 1947 (ed. y trad., con intr. histórica).
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