TRIGOSO DE CALATAYUD, Pedro (1533-1593)
Capuchino, teólogo. Nació en Calatayud (Zaragoza) el año 1533. Cursó sus estudios en Salamanca y Alcalá. A los 23 años ingresó en la Compañía de Jesús, y completó sus estudios bajo la dirección del padre Laínez. Se ocupó primero en la enseñanza y luego en la predicación y el confesonario. En 1570, san Francisco de Borja lo envió a Amberes a fundar una casa de la Compañía; permaneció al frente de la nueva fundación hasta 1577, en que regresó a España. En 1580 hizo un viaje a Italia y, hallándose en el santuario de Loreto, sintió un fuerte impulso sobrenatural a abrazar una vida de retiro y austeridad. Con el beneplácito apostólico tomó el hábito de los capuchinos en la Provincia de Las Marcas. Muy pronto llamó la atención por su profunda vida espiritual, su amor a la pobreza, sencillez y obediencia, no menos que por su sólida formación teológica y sus dotes para el apostolado. Recorrió predicando las ciudades más importantes de la región picena: Jesi, Ascoli, Ancona. En esta última fundó un orfanato que luego adquirió gran importancia. Con el cambio de vida experimentó al mismo tiempo una transformación en sus formas mentales. Estudió apasionadamente a san Buenaventura y quedó prendado de sus concepciones filosóficas y teológicas. En 1584 fue designado por los superiores lector del Estudio General que la Orden había abierto en Bolonia. Su fama como teólogo bonaventuriano se extendió rápidamente, hasta el punto de que Sixto V le encargó el informe para la declaración de san Buenaventura como Doctor de la Iglesia. En 1589 pasó a Nápoles, donde continuó su labor científica y sus iniciativas de apostolado; entre éstas, el Real Reclusorio, especie de orfanato o preventorio para hijas de españoles. En junio de 1593 intervino como vocal en el Capítulo general de la Orden celebrado en Roma. Murió en Nápoles el 20 de julio de 1593. El P. Pedro Trigoso de Calatayud fue el primero que se lanzó a la difícil empresa de sistematizar la teología de san Buenaventura, persuadido de que, si no tenía más seguidores, se debía a la falta de una Summa. De hecho, la Reforma capuchina, al organizar sus estudios, había mostrado marcada predilección por el método bonaventuriano. Concibió una grandiosa síntesis que, sobre el esquema del comentario al Libro de las Sentencias, ofreciese una teología de inspiración bonaventuriana. El plan general de la obra constaba de cuatro partes en ocho tomos. Pero le sobrevino la muerte cuando había dado a la imprenta el tomo primero: Commentaria in IV libros Sententiarum D. Bonaventurae, Roma 1593. [L. Iriarte, en DHEE].
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