NADAL, Pascual (1884-1935)
Hermano profeso franciscano, misionero y mártir en China. Fray Pascual Nadal Oltra nació en Pego, provincia de Alicante (España), en 1884. Pronto quedó huérfano de padre, y la madre cuidó su educación. En Valencia estudió Bellas Artes y trabajó la escultura en el taller de Amador Sanchis. A los 20 años vistió el hábito franciscano en Santo Espíritu del Monte (Gilet-Valencia), donde hizo la profesión el 20 de agosto de 1905 y donde pasó los años siguientes junto a fray Ezequiel Mampel, maestro suyo en la vida religiosa y en el arte de modelar y tallar. Su madre enfermó de lepra, y los superiores lo trasladaron al convento de Pego para que la cuidara, primero en su casa y luego en el sanatorio de Fontilles, donde atendía también a otros enfermos. En 1916 falleció la madre, y fray Pascual se reintegró a la vida conventual y a su tarea de escultor, hasta que, en 1927, los superiores lo enviaron a cuidar en Valencia a un religioso aquejado de grave enfermedad. Al año siguiente falleció el enfermo, y fray Pascual solicitó al General de la Orden que lo enviara a la leprosería china de Mosimién, en proyecto de fundación. En noviembre de 1928 fray Pascual salía de Roma hacia el Extremo Oriente, y en enero de 1930 llegaba a la leprosería, situada en las estribaciones del Tibet, que aún tenía mucho de proyecto. Fray Pascual y otros tres religiosos, que formaron la primera comunidad de Mosimién, tuvieron que completar, con sus propias manos y con escasos medios, la construcción del leprosario y del resto de la misión. Y hasta buscar por campos y caseríos a los enfermos, al principio desconfiados. En 1935 ya se contaba un centenar de internos. Fray Pascual curaba a los enfermos e intentaba influir en sus almas a través de su ejemplar caridad y de las imágenes del Señor, de la Virgen y de los santos que salían de su taller. La misión y la leprosería vivieron en paz hasta el 29 de mayo de 1935 en que las tropas comunistas comandadas por Mao Tse Tung las asaltaron. Los misioneros fueron conducidos ante Mao y, tras breves entrevistas, la mayoría pudo seguir atendiendo a los leprosos, mientras quedaban cautivos (rehenes?) el P. Pegoraro y Fr. Pascual, que marcharon con la tropa más de quinientos Km. Los misioneros, incansables y caritativos enfermeros, eran muy queridos de los soldados. Pero el capitán, joven exaltado y violento, no compartía esos sentimientos, y el 4 de diciembre de 1935, en los alrededores de Leang Ho Kow (Fupien), decapitó con su espada primero a fray Pascual y después al padre Pegoraro. Cuando los militares abandonaron el lugar, un anciano, que había visto lo ocurrido, recogió los cuerpos de los mártires y les dio sepultura. Las noticias del martirio llegaron a la leprosería en diciembre de 1936. La falta de pruebas ciertas y precisas del martirio ha impedido el proceso de su beatificación.
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