ESCUELA FRANCISCANA DE OXFORD (s. XIII)
La fundación de la escuela de Frailes Menores de Oxford parece haber precedido en dos años a la de París. Los Frailes entraron en la gran ciudad universitaria de Inglaterra en 1224. En seguida, lo mismo que en Bolonia y en París, se ganaron las simpatías de maestros y estudiantes, que les proporcionaron al momento una falange de aspirantes igualmente entusiastas por la práctica de la pobreza y el cultivo de la ciencia. Día tras día, con los pies desnudos, aun en tiempo de nieve y de barro, acudían alegres y animosos a las escuelas de teología, aunque muy distantes de su morada, hasta que el Canciller de la Universidad, el célebre Roberto Grosseteste, de celo y piedad iguales a su saber, impresionado de su entusiasmo por el estudio, abrió cursos públicos en el convento que hacia 1229 hizo construir Fray ángel de Pisa, Provincial de Inglaterra. Automáticamente, la escuela de los Menores vino a ser el centro de la Facultad de Teología de Oxford. Cuando Grosseteste fue nombrado obispo de Lincoln (1235), tres maestros seculares, formados por él, continuaron sus enseñanzas durante diez años. Después la dirección de este Studium general pasó a manos de doctores de la Orden, siendo los dos más célebres Adán de Marsch (1245) y Tomás de York (1235)
[Gratien de París]. La llegada de los franciscanos o fratres minores a Oxford en el tercer decenio del siglo XIII impulsó un movimiento filosófico-teológico que tuvo un cierto carácter unitario, no sólo en el contenido de las enseñanzas, sino también, y muy particularmente, en su estilo. El uso abundante de nuevos materiales filosóficos, tales como tratados árabes, traducciones recientes de Aristóteles y obras neo-platónicas poco o nada usadas en los siglos anteriores, fue, aunque no la única, una de las principales características de tal enseñanza. Y ello hasta tal punto que, según algunos autores, como D. E. Sharp (cf. Franciscan Philosophy at Oxford in the XIII Century, 1930, pág. 3), la introducción de Aristóteles en Occidente y de sus comentaristas árabes y judíos se debe principalmente, contra la opinión de Mandonnet y otros, no a san Alberto Magno y a la «obra exclusiva de los predicadores», sino a los franciscanos de Oxford. A ellos pertenecen sobre todo, además de Roger Bacon y Duns Escoto, Tomás de York, Juan Peckham y Ricardo de Middleton o de Mediavilla. La influencia ejercida sobre ellos, especialmente sobre Adán de Marsh y Roger Bacon, por Roberto Grosseteste -quien influyó asimismo sobre la Orden dominicana e indirectamente sobre san Alberto Magno y santo Tomás-, hace que R. Grosseteste pueda ser incluido dentro de un general «movimiento de Oxford» en dicho siglo. [J. Ferrater Mora].
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