Sidón
En la genealogía de los hijos de Noé se dice: “Canaán engendró a Sidón, su primogénito” (Gen 10:15), frase que expresa el poder de los sidonios, que, aunque en época antigua tuvieron que reconocer la soberanía de Egipto, pudieron ejercer a la vez su propia autonomía. Hasta el año 1000 a.C. Sidón fue la ciudad fenicia más importante (“la pequeña Sidón”) con un extenso territorio de soberanía (“la gran Sidón”); de aquí que a menudo Sidón fuera sinónimo de Fenicia. Hacia el año 1000 a.C. perdió su posición de primacía a manos de una ciudad fundada por los propios sidonios hacia el 1300 a.C.: la ciudad de Tiro. Pero Asiría apoyó momentáneamente la causa de Sidón para contrapesar la prepotencia de Tiro. Durante el imperio persa Sidón recuperó por algún tiempo su poderío, llegando su influencia hasta Joppe/Yaffá; pero hacia el 350 a.C., y tras varias tentativas de deserción del imperio persa, fue destruida por Artajerjes II.
El nombre de “Sidón” se deriva de sid (pescar), lo que responde perfectamente a su posición en una lengua de tierra que penetra en el mar. Fue una ciudad marinera y pescadora.
En el período romano (tiempo de Jesús) Sidón es un centro de la producción de vidrio (véase lo dicho sobre Sareftá).
Las excavaciones sobre el territorio tierra adentro de Sidón han sacado a luz ricos sarcófagos, que certifican de la suntuosidad de la vida sidonia, además del testimonio que representan sobre la historia de dependencias de la ciudad.
Hacia el año 60 hubo en Sidón una comunidad cristiana.
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