Hebrón
En el centro de la montaña de Judá, en una hondonada feraz que produce vino, melocotones, almendras e higos, se encuentra Hebrón, a 927 m sobre el nivel del mar; en la antigüedad se llamó Kiryat-Arbá (“Ciudad cuádruple”) y fue una ciudad Estado de los anaquitas. Pero la tradición oscila, ya que también se menciona a los hittitas y a los amorreos como los primeros pobladores de la ciudad.
En el reparto del país por Josué se le asignó a Judá, o a los calebitas, que habitaban “entre los hijos de Judá” (Jos 15:13). Los calebitas conquistaron la ciudad (Jos 15:14); pero probablemente eran una tribu que en su origen nada tenía que ver con la de Judá, aunque en las historias tardías sobre la marcha por el desierto aparezca también en la tribu de Judá (Num 13:6). Sin duda, los calebitas no se consideraron de la tribu de Judá, a no ser después que David hubo reunido la liga meridional de seis tribus, a la que pertenecían Judá y Caleb, bajo su gobierno como “casa de Judá.”
Tras la caída de Jerusalén (año 586 a.C.), Hebrón pasó a ser de Edom hasta que los Macabeos la recuperaron.
Para israelitas y judíos la posesión de Hebrón era importante, porque en la tradición la ciudad iba ligada al nombre de Abraham. En el santuario de Mamré, junto a Hebrón, había montado el patriarca su primer campamento durante varios años, y, según refieren las historias tradicionales, en la cueva (¿doble?) de Makpelá fueron enterrados Sara y Abraham, Isaac y Rebeca, Lía y Jacob. La cueva se muestra hoy bajo la mezquita de el-Haram, que se alzó sobre una iglesia de los cruzados, la cual a su vez se había construido sobre un monumento que Heredes el Grande hizo erigir; en los sillares de los cimientos se puede reconocer la misma disposición típica de las piedras que aparece en el muro herodiano de Jerusalén. Al morir Sara, Abraham compró la cueva y el campo circundante a un hittita llamado Efrón, para lugar de enterramiento (Gen 23:1ss). Incluso los arqueólogos, que ven en el relato de Gen 23 un hecho histórico real, dudan de la fiabilidad de la tradición local, y consideran más verosímil que la cueva de Makpelá estuviera en las proximidades de Mamré. A pesar de todo, los musulmanes enseñan en la mezquita, a través de una celosía, la “verdadera” cueva de Makpelá, y en el atrio, la nave y un edificio del patio aparecen varios cenotafios como ataúdes de piedra de los patriarcas y sus esposas.
Cuando en los libros de Samuel y de Reyes se habla de Hebrón como el lugar en que fueron ungidos David y Absalón, ha de entenderse que se refieren al santuario de Mamré, en Hebrón. Por el contrario, Hebrón como lugar de residencia de David ha de entenderse seguramente la ciudad, que debería de encontrarse o en la ciudad actual de el-Halil o en la colina de er-Rumedi al oeste, en la cual el nombre de una aldea llamada der el-Arba’in recuerda el nombre preisraelita de Kiryat-Arbá. El nombre árabe de Hebrón el-Halil (er-Rajman) = “el amigo (del Misericordioso)” alude a Abraham.
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