El valle de Gehinnom
Al sudoeste de la antigua ciudad yebusea, lleva probablemente el nombre de la antigua familia cananea a la que perteneció. La tradición del topónimo presenta diferencias: “valle de Hinnom,” “valle del hijo de Hinnom,” “valle de los hijos de Hinnom.”
En el siglo VIII a.C., siendo Ajaz rey de Judá y cuarenta años más tarde durante el reinado de Manases, se celebraban en el valle de Gehinnom sacrificios al dios asirio Molok, y en aquellos sacrificios entraban también los sacrificios humanos; de ahí que el rey Yosías en su reforma del culto (632-621 a.C.) hiciese profanar el valle quemando huesos. Con ello se convirtió en un estercolero en el que un fuego que no se apagaba nunca quemaba las inmundicias de Jerusalén. Ello hizo, a su vez, que Gehinnom, bajo el nombre de “Gehenna,” pasase a ser el símbolo del lugar de castigo de los condenados, convirtiéndose en la palabra para designar el infierno.
El cementerio de extranjeros (campo del alfarero, hacéldama, “campo de sangre”), que se compró con el dinero de la traición de Judas, estaba en el Gehinnom, según una tradición cristiana. Si esa tradición es correcta, podría indicar el desprecio que el gran consejo sentía hacia los extranjeros.
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