Bet-San
Esta importante ciudad en la depresión del Jordán, al este de la montaña de Gelboé, perteneció durante mucho tiempo a Egipto. El nombre hebreo de Bet-San es tal vez una contracción de bet-sahan (casa de la diosa serpiente, de la diosa de la vida; cf. el texto sobre Gen 3:1-6). En los textos egipcios se designa Btsir y en las cartas de Amarna Bitsani. El territorio excavado de la antigua Bet-San queda a unos 500 m al norte de la actual aldea israelita Bet-sáan (árabe: Besán). El recinto del asentamiento antiguo comprende dos colinas y el valle circundante.
Ya en la época del calcolítico el lugar estuvo habitado (3500 a.C.). Hacia el 2500 pertenecía a los enclaves de culturas elevadas. Después del 2500 Egipto se enseñoreó del territorio, que por entonces se denominaba Siria; en Bet-San puede comprobarse la influencia cultural egipcia. Cuando los hicsos llegaron a Siria, Bet-San se convirtió en una ciudad Estado; pero en 1480 a.C., Tutmosis III de Egipto reconquistó también este lugar importante en su lucha contra la federación de pequeños príncipes sirios (batalla de Meguiddó); lugar importante, decimos, porque se encontraba en el camino de Egipto a Damasco, que por allí cruzaba la falla norte-sur que discurre desde el Hermón hasta el golfo de Akaba. Y durante trescientos años Bet-San fue una ciudad con guarnición egipcia. Templos, estelas con inscripciones, estatuas de faraones, imágenes de dioses, instrumentos de culto y ofrendas sagradas, que las excavaciones han sacado a luz, son otros tantos testimonios de ese período.
Durante esos trescientos años ocurrió también la conquista de Canaán por parte de los hebreos israelitas. El libro de Josué asigna la zona de Bet-San a la tribu de Isacar, mientras que la ciudad de Bet-San en Isacar a la tribu de Manases, cosa que no pasó de ser un ideal, porque en la realidad esa depresión continuó siendo territorio de las ciudades Estado cananeas, como lo admite Jue 1:27 :“Tampoco Manases logró conquistar Bet-San y sus aldeas...” Cierto que Jue 1:28 continúa diciendo que Israel hizo tributarias a esas ciudades, “cuando Israel se hizo fuerte”; pero dada la situación, eso no debió de pasar del pago de un tributo de las ciudades, que preferían pagar algo antes de que los merodeadores israelitas devastasen sus campos.
Bajo el egipcio Ramsés III tal vez pasó la ciudad a manos de los invasores filisteos; eso pudo ocurrir hacia el 1180 a.C. Comoquiera que sea, el relato de la muerte de Saúl indica que hacia el 1012 a.C. Bet-San les pertenecía, o que al menos era su aliada (véase el texto sobre 1Sa 31:7). Es probable que Bet-San pasase a ser israelita bajo David; pero no lo fue por mucho tiempo. Ya al poco de la división de los reinos (932 a.C.) el faraón Sosaq acometió contra ellos y conquistó Bet-San (927 a.C.), como certifica la lista de sus victorias. Nada preciso sabemos sobre la historia de la ciudad entre el 927 y el 218 a.C.
En la guerra de conquista de Antíoco III Bet-San cayó en manos de los Seléucidas (218 a.C.). En la guerra judeo-siria en tiempo de Judas Macabeo la ciudad mantuvo relaciones amistosas con los vecinos judíos. El macabeo Juan Hircano I compró la ciudad y en el curso de su política judaizante intentó imponer el judaísmo a los bet-sanitas en el 107 a.C. Pero la cultura de Bet-San continuó siendo helenística; tal vez después de la conquista por Antíoco III se llamó Escitópolis.
Cuando Pompeyo reordenó en Judea la situación política según los intereses de Roma (después del 63 a.C.), Bet-San entró a formar parte del territorio de las diez ciudades (Decápolis), siendo la única ciudad de ese grupo que quedaba al oeste del Jordán.
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