SELA
El antiguo fuerte de Sela se ha identificado con Umm el-Bayyara, la eminencia rocosa que domina la ciudad de *Petra. En realidad, fue la fortaleza par excellence tanto de los edomitas como de los *nabateos. En el Antiguo Testamento fue la ciudad fortificada la que el salmista deseaba conquistar (Sal. 108:1), el hogar rocoso y el nido elevado de los arrogantes edomitas para quienes tanto Abdías como Jeremías profetizaron juicio (Ab. 3, 4; Jer. 49:16, 17). Amasías, rey de Judá, en una ocasión asedió y tomó este fuerte y cambió su nombre a Jocteel (2 R. 14:7; véase 2 Cr. 25:12). Isaías, refiriéndose a la venida del juicio sobre Moab, habló de los moabitas fugitivos que enviaban tributo a Judá desde la distante Sela (Is. 16:1).
La investigación arqueológica del sitio empezó en 1929 con un reconocimiento de la superficie por la Expedición Melchett ( QDAP VII, pág. 4, n. 1). Pero Nelson Glueck condujo sondeos allí en 1933 y posteriormente fue capaz de examinar la evidencia cerámica en comparación con la cerámica encontrada en su reconocimiento de Edom de marzo a julio de 1934 ( AASOR XIV). Más adelante, en 1955, W. H. Morton retornó al sitio y realizó otros sondeos. Pudo suplementar la investigación anterior con evidencias de la cerámica, las cisternas, los grabados en en la roca y un plano de los fundamentos de los edificios. La cerámica mostró que el sitio fue ocupado durante los períodos del hierro I y II (1200–600 a. de J.C. ), esto es, durante la época de los edomitas, durante el período nabateo y tal vez, intermitentemente, durante los posteriores períodos bizantino y árabe. Los restos de edificios parecen ser todos nabateos. Las cisternas que tenían una capacidad estimada en cien mil litros sugieren que el sitio estaba equipado para resistir un sitio; pero ni éstos ni los grabados rocosos pueden ser fechados con exactitud. Es posible indicar, sin duda, un período de ocupación que va desde, tal vez 1200 a. de J.C. , hasta los primeros siglos cristianos con períodos de interrupción. Después de eso, por muchos siglos, Sela quedó olvidada.
BIBLIOGRAFIA: N. Glueck, AASOR XIV 1933–4, págs. 77 y sigtes. W. H. Morton, “Umm el Biyara”, BA , XIX, 1956, págs. 26 y sigtes. F. M. Abel, Géographie de la Palestine, II, Paris, 1933, pág. 407.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.