SARDIS
Sardis, (Sardeis) la antigua capital de Lidia en el Asia Menor occidental, se menciona en la Biblia sólo en Apocalipsis 1:11; 3:1, 4. Esta es una de las siete ciudades de Asia Menor a las cuales se les dirigieron cartas específicas.
I. Localidad. La ciudad está ubicada 56 kms. al sur de Tiatira. Estaba construida al pie del monte Tmolus estando la acrópolis sobre dicho monte a ca. 244 mts. sobre la ciudad propiamente dicha. La acrópolis estaba rodeada por una triple pared, que permanece hasta el día de hoy. La ciudad está ubicada a ca. 4 kms. al sur del río Hermus. El río Pactolo, que fluye en dirección de norte a sur a través de la ciudad, es tributario del Hermus. La moderna carretera pavimentada, la autopista Salihli, pasa en dirección noroeste a sureste a través de las ruinas de la ciudad.
Sardis es tal vez major conocida como la residencia y capital del rico rey Creso. Es aquí donde se ha encontrado la más antigua evidencia del uso de monedas. Algunos han sugerido que fue encontrado oro en las arenas del río Pactolo, pero esto es de dudar, ya que no hay rastros de éste encontrados en el día de hoy. Sin embargo, no hay razón para dudar de las fabulosas riquezas de Creso.
II. Historia de Sardis. W. M. Ramsay (The Letters to the Seven Churches of Asia, pág. 356) indica que el antiguo nombre de Sardis era Hyde, la primitiva capital del valle del Hermus, como fue identificada por Homero. Si esto es correcto, los comienzos de Sardis se remontarían al comienzo del reino lidio, ca. 1200 a. de J.C. El nombre Sardis (una forma plural en el griego) se encuentra en la literatura griega del tiempo de Esquilo y Tucídides en adelante.
La indicación más antigua de la importancia de Sardis en la historia del mundo es como capital y residencia del rey lidio, Creso. En el 546 a. de J.C. , su fortaleza sobre la acrópolis, la cual Creso consideraba inexpugnable, cayó en las manos de las fuerzas persas movilizadas bajo el liderazgo de Ciro el Grande. Herodoto describe su captura (posiblemente un poco exagerada) en su libro I. A través de los dos siglos siguientes, Sardis estuvo más o menos en los límites entre el oriente y el occidente. Por aquí pasaron las fuerzas de Darío y Jerjes en sus varios intentos por conquistar a los griegos a principios del siglo V.
Alejandro el Grande concedió la independencia a Sardis cuando se rindió en el 334 a. de J.C. ; pero ésta duró muy poco, terminando en el 322 a. de J.C. , cuando Antígono capturó la ciudad. El juicio que hace Sardis de su papel durante este período se refleja en la presumida inscripción de sus monedas: “Sardis, la primera metrópoli de Asia y de Lidia y del helenismo”.
El control seléucida empezó en el 301 a. de J.C. y continuó hasta el siglo III. En el 190 a. de J.C. , Sardis llegó a ser parte del imperio de Pérgamo. Cuando los romanos tomaron esta área, Sardis llegó a ser parte de la provincia de Asia. Mucho de su esplendor fue destruido por un violento terremoto en el 17 d. de J.C. Para ayudar en este desastre el emperador Tiberio canceló los impuestos por cinco años y le concedió una donación de diez millones de sestercios.
Sardis reconquistó una posición de poder después del 295 d. de J.C. , como la capital de la provincia de Lidia. En la iglesia bizantina, Sardis ocupó una posición de liderazgo, ya que su obispo era el arzobispo Metropolitano de Lidia, el sexto en orden de dignidad de todos los obispos asiáticos y europeos sujetos al patriarca de Constantinopla (Ramsay, Letters, pág. 368). Un líder influyente del segundo siglo en la iglesia fue el obispo Melito quien residió en Sardis.
La mayoría de los grandes edificios del período bizantino fueron destruidos por la invasión sansánida ca. 615 d. de J.C. (Hanfmann, BASOR 170, abril 1963, pág. 48). La destrucción final de Sardis ocurrió en el 1402 d. de J.C. , cuando Tamerlán, el gran conquistador asiático, invadió el Asia Menor (E. G. Krealing, Bible Atlas; Rand McNally and Co. New York, 1956, pág. 470).
III. Excavaciones en Sardis. En la primera parte del siglo XX la ahora extinta Sociedad Americana para la Excavación de Sardis fue organizada bajo H. C. Butler de la Universidad de Princeton. Bajo su dirección, esta sociedad realizó excavaciones en Sardis desde 1910 hasta 1914 cuando la Primera Guerra Mundial les obligó a discontinuar este proyecto. Una de las operaciones mayores de esta expedición fue la de despejar el inmenso templo de Artemisa. Sólo dos columnas grandes de este templo eran visibles, pero el trabajo de la expedición reveló un inmenso complejo de edificaciones que cubría un área de 100 por 50 mts. Los restos que quedaron indican que éste fue un templo impresionante del período romano. La diosa nativa de Sardis era Cibeles, quien fue más tarde identificada como Artemisa. Durante el período cristiano, fue construido un templo en la esquina sudoriental del templo de Artemisa.
Otra operación importante de estas primeras excavaciones fue la apertura de más de mil tumbas. Aunque estas excavaciones nunca se reiniciaron por esta sociedad (un intento en 1922 tuvo que ser abandonado a causa de la guerra entre Turquía y Grecia), sus publicaciones incluyen unos siete tomos completos que aparecieron bajo el título general de Sardis (Leiden, 1922 y sigtes.).
En 1958, el Museo de Arte Fogg de la Universidad de Harvard y de la Universidad Cornell, en cooperación con las Escuelas Americanas de Investigación Oriental, lanzaron un nuevo proyecto de excavaciones en Sardis, bajo la dirección de George M. A. Hanfmann de Harvard. Todos los veranos desde 1958 se han llevado a cabo extensas excavaciones. Hanfmann en BASOR ha informado extensamente cada temporada de trabajo (véase BIBLIOGRAFIA).
Las áreas excavadas y bajo excavación se hallan a los dos lados de la autopista Salihli y principalmente al oriente del río Pactolo. Algún trabajo de restauración fue hecho en 1960 en el templo de Artemisa. Este templo helénico había sido reconstruido, posiblemente después del terremoto del 17 d. de J.C. En 1961, se llevaron a cabo investigaciones en la esquina sudoriental del templo de Artemisa. El templo fue parcialmente reparado y restaurado. Esta estructura parece haber estado en uso a mediados del siglo IV después de Cristo en forma continua hasta aproximadamente el 615 d. de J.C. Los excavadores dicen que este pequeño templo “es un documento social, histórico y arquitectónico de considerable valor” (Hanfmann, BASOR ).
Las excavaciones de 1962 al norte de la autopista Salihli y al oriente del río Pactolo descubrieron las ruinas de una sinagoga judía. Inscripciones fragmentarias hebreas, jarrones inscritos, pisos de mosaico y símbolos judíos (que incluyen una menorah) se encontraron en las ruinas. Más excavación en el área en 1963, reveló una estructura extensa e impresionante. Los restos de las lajas y pilares de mármol y las puertas masivas, indican una estructura de mayor importancia. Se sugiere que esta sinagoga fue construida en la primera mitad del tercer siglo de nuestra era. “Los dispersos pisos de mosaico, los acabados dinteles y las evidencias de remodelación en todo el edificio testifican de una historia compleja durante los siglos IV, V y VI d. de J.C. , con una remodelación mayor en el siglo IV, seguida por un creciente abandono” (Hanfmann, BASOR 170, abril 1963, pág. 48.) La sinagoga estaba flanqueada por tiendas bizantinas a lo largo de la muralla del sur. Estas estaban en línea con una hilera de negocios bizantinos junto a la muralla del sur del gimnasio ubicado al occidente de la sinagoga. Estas últimas estructuras fueron parte de un complejo más grande de arquitectura de mármol ornamentado.
Las excavaciones de 1960, 1961 y 1962 en la acrópolis dieron señales de restos bizantinos y lidios, así como un nivel helénico en el lado norte de la elevación. Otras excavaciones extensas al sur de la moderna autopista han descubierto niveles de ocupación lidios, persas, helénicos, romanos y bizantinos. Estos fueron encontrados en varias tumbas, cuevas funerarias y restos de edificios. Esto indicaría prácticamente una ocupación continua de Sardis desde el antiguo período hasta aproximadamente el siglo VII después de Cristo. Las presentaciones informativas preliminares de BASOR aluden al descubrimiento de un número de objetos únicos de importancia a muchas áreas de estudio.
IV. Evaluación. Dado que las excavaciones en Sardis no se han completado todavía, es imposible hacer conclusiones finales concernientes a Sardis y su historia arqueológica. Sin embargo, la evidencia de las excavaciones actuales hace necesario reconsiderar algunas de las conclusiones de Ramsay concernientes a la ciudad. Su calificativo de “una ciudad de muerte” para la Sardis del siglo I es difícilmente apropiado en todos los aspectos. Por la información del Apocalipsis esta frase parecería dar una descripción adecuada de la condición espiritual de la ciudad. Sin embargo, su estrella continuó brillando, algunas veces tenuemente, hasta el siglo VII. El hecho de que ella tuviera un papel de liderazgo en la iglesia primitiva (véase arriba) probablemente indica que había quienes “oyeron lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Ap. 3:6). Algunos aparentemente despertaron, se arrepintieron y fortalecieron lo que quedaba (Ap. 3:2, 3). La amenaza “vendré como un ladrón” (Ap. 3:3) sin duda les recordó de la historia de la ciudad, ya que su ciudad había caído dos veces cuando el pueblo no había estado alerta. El tamaño de la sinagoga que ha sido descubierta indicaría una población judía más o menos grande en la primera parte de la era cristiana. Esto fue probablemente una fuente de conflicto y dificultad para la iglesia primitiva en Sardis.
El relato bíblico nos dice muy poco en cuanto a Sardis. Pero los resultados de la investigación arqueológica aquí han proporcionado un trasfondo casi completo para el mensaje bíblico.
BIBLIOGRAFIA: H. C. Butler, et al., Sardis, Volumes Iff., Leyden, 1922 ff. W. M. Ramsay, The Letters to the Seven Churches of Asia, Hodder and Stoughton, London, 1904. G. M. A. Hanfmann, “Excavations at Sardis, 1958”, BASOR 154 April 1959, págs. 5–35; “Excavations at Sardis, 1959”, BASOR 157, February 1960, págs. 8–43; “The Third Campaign at Sardis, 1960”, BASOR 162, April 1961, págs. 8–49; “The Fourth Campaign at Sardis, (1961)”, BASOR 166, April 1962, págs. 1–57; “The Fifth Campaign at Sardis (1962)”, BASOR 170, April 1963, págs. 1–65.
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