MATRIMONIO
Las costumbres matrimoniales israelitas compartían muchas de las costumbres comunes de otros pueblos del Cercano Oriente. El padre, como cabeza de la familia, normalmente seleccionaba una novia para su hijo y hacía los arreglos para el matrimonio (véase Gn. 24:4). El papel de la muchacha era pasivo, ya que ella era dada como esposa al hombre que su padre escogía. El amor romántico no estaba ausente necesariamente, y un padre bondadoso tendría en cuenta los deseos de su hija. Se dice, por ejemplo, que Mical amaba a David (1 S. 18:20).
El concepto del *Matrimonio de levirato puede verse reflejado en la costumbre antigua en la que una novia era comprada por el padre del hijo para éste. En el caso de la muerte del hijo, la viuda era dada al siguiente hijo. La palabra bíblica mohar se usaba para el regalo dado al padre (¿o hermanos
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