GEZER
Un día Charles Clermont Ganneau, un orientalista francés, estudiando la Crónica de Mujir ed-Din, un historiador árabe medieval, llegó al pasaje que describía la acción tomada por un gobernador de Jerusalén contra un beduino que había incursionado la llanura costera. El historiador decía que el gobernador, que seguía a su teniente, después de algunas horas llegó desde Ramleh hasta el promontorio de Jezar y allí oyó el griterío de los combatientes en la cercana Khuldeh. Clermont Ganneau reconoció en Jezar la “j” suave arábiga que tomaba el lugar de la “g” hebrea y conjeturó que él podría encontrar Gezer. Siendo que Khuldeh y Ramleh habían sido identificados, él creyó que Gezer debía estar a corta distancia de esos lugares. En 1871 visitó Ramleh y Khuldeh y le indicaron un promontorio cercano llamado por los árabes del lugar Tell el Jazar. Su anuncio subsecuente a una sociedad francesa de eruditos bíblicos fue recibido con la sugerencia del presidente de la sociedad, de que si alguna inscripción con el nombre del lugar pudiera encontrarse en el lugar, la identificación de Clermont-Ganneau demandaría más respeto.
En 1874 el profesor Clermont-Ganneau fue llevado a un lugar en el promontorio a 1 km. al oriente de la base de la montaña donde vio una inscripción escrita en dos idiomas: en griego, “alkios”; en hebreo, “¡límite de Gezer!”
Gezer era una ciudad fronteriza en la Sefela, en el extremo oriental del territorio de los filisteos. Dominaba la llanura al norte y al oeste, contemplando desde arriba tanto el camino costero hacia Lyda y Afec como el camino que descendía de Jerusalén. Una torre de vigía varios kilómetros al sureste también permitía a los gezeritas observar el camino que iba hacia Egipto.
Las excavaciones arqueológicas han dado evidencias de que el sitio fue destruido y reconstruido cuatro veces antes del reinado de Salomón. Fue ocupado tanto en su tiempo como en siglos posteriores en el período de la revuelta de los Macabeos. Fue también el sitio del monte Gisart, escena de una brillante victoria de los cruzados sobre Saladino. El, sin embargo, poco tiempo después dio un golpe mortal al reino latino en Palestina con una rotunda victoria sobre los cristianos en Hattin, cerca de Tiberias.
Thutmose III, faraón de la décimoctava dinastía, registró sobre las paredes del templo de Amun, en Karnak, su captura de Gezer. Escarabajos y otros informes egipcios encontrados en Gezer verifican su informe. Nueve de las Tabletas de Tell el *Amarna se refieren a Gezer. Cinco de estas cartas son de Milki-ili, el rey de Gezer, y tres son de su heredero Yapahu. Están dirigidas a Amenhotep III y Amenhotep IV, rogando por ayuda contra el Sagaz y el Sutu. También había una carta de Abdi-Hiba de Jerusalén al faraón quejándose en cuanto a Gezer, que era antifaraónica. Se quejaba también de que los hombres de Laquis y Gezer habían invadido su territorio e invocado ayuda egipcia. Concerniente a la participación de Gezer en la rebelión cananea en contra del dominio egipcio y su reconquista por Merneptah ( ca. 1230 a. de J.C. ), se conserva la información en la Estela de *Merneptah. “… Canaán es despojada, Askalón es tomada, Gezer es capturada … Israel es reducido a escombros, su semilla no será más…”
En la lista de Sisac de las ciudades conquistadas sobre la muralla sur del templo de Amon Re, en Karnak, Gezer está mencionada. Esta acción se verificó en los días de Roboam, rey de Judá (véase 1 R. 14:25 y sigtes.; 2 Cr. 12:2 y sigtes.).
Gezer es mencionado frecuentemente en las fuentes bíblicas que tienen que ver con la conquista. Aunque Horam, rey de Gezer, vino en ayuda de la cercana Laquis, él y su gente fueron derrotados por Josué en la campaña del sur (Jos. 10:33). Esta derrota se encuentra en los registros de guerra de Josué (12:12). Aparentemente la derrota de Horam no fue final ya que los cananeos continuaron habitando en Gezer, aunque en esclavitud (Jos. 16:10; Jue. 1:29) a la tribu de José (Jos. 16:3). Josué eventualmente designó a Gezer como una ciudad levítica (Jos. 21:21). Durante la expansión del imperio filisteo, Gezer fue una importante ciudad limítrofe de los filisteos. David rodeó el ejército filisteo desde Geba hasta Gezer (2 S. 5:25; 1 Cr. 14:16) y en un encuentro posterior entre los israelitas y los filisteos en Gezer, un héroe israelita, Sibbecai, mató a Sippai, un descendiente filisteo de los gigantes. Durante el reinado de Salomón, el faraón, rey de Egipto, capturó la ciudad, matando a su población cananea y preservándola como dote para su hija, la esposa de Salomón (1 R. 9:16). Salomón, reconociendo su ubicación estratégica en el sistema vial, reconstruyó las áreas destruidas (1 R. 9:15, 17), la fortificó y la asignó al primer distrito, es decir, las montañas de Efraín (véase 1 R. 4:8).
Varias veces se menciona a Gezer en los Macabeos. Se consideraba una estación limítrofe importante entre Asdod y Judá (1 Mac. 14:34). Varias veces es mencionada en las guerras de loshasmoneos. Báquides fortificó Gezer (1 Mac. 9:52) y Simón instaló judíos allí y construyó para él mismo una casa en el sitio (1 Mac. 13:33-38). Gezer aparentemente permaneció bajo control judío hasta los tiempos romanos, cuando fue más o menos abandonada y poco a poco se convirtió en un promontorio.
Gezer fue excavada por R. A. S. Macalister bajo los auspicios del Fondo de Exploración de Palestina en 1902–1905; 1907–1909; y por espacio de poco más de un mes en 1934 por Alan Rowe, bajo el patrocinio de Charles Marston y Herbert Bentwick. Cuando Macalister llegó al lugar encontró un pequeño cementerio local, el santuario de un santo musulmán local, una granja de un tal Bergheim y un plantío de moras. Con la ayuda de personal local, Macalister empezó la excavación. En 1903, escribió al Athenaeum en Londres, diciendo que una epidemia de cólera había detenido el trabajo temporalmente. También descubrió por experiencia que la excavación progresaría más rápidamente si se llevara a cabo fuera de temporada, porque la gente local prefería los salarios más elevados pagados durante la cosecha que el bajo salario que recibía por excavar el suelo. Los fondos a menudo tardaban en llegar y en 1909 completó su temporada final en el promontorio.
Varias inscripciones limítrofes fueron halladas en Gezer. Después que la original fue encontrada por Clermont-Ganneau en 1874, alguien rompió parte de ésta, haciéndola ilegible.
Los primeros ocupantes del sitio vivieron en cuevas, naturales y artificiales. Las tumbas encontradas en las cuevas dan evidencia de la cremación de los muertos. Tumbas egipcias y filisteas construidas de albañilería fueron también encontradas. Los cuerpos, rodeados con depósitos de valores artísticos, estaban orientados de oriente a occidente, habiendo sido colocados en su largo total en lugar de una posición contraída. La alta calidad del arte filisteo puede observarse en las tumbas. Contrario a los entierros semíticos, éstos se hallaron dentro de las paredes de la ciudad. En una tumba se halló el esqueleto de una muchacha cortado por la mitad. Los eruditos han especulado que fue un asesinato, un sacrificio o un acto de canibalismo, pero el misterio permanece aún. En por lo menos otras dos excavaciones se ha encontrado la mitad de los esqueletos. La otra mitad no se encontró en Gezer o en estos sitios. En jarrones de los cimientos se han encontrado huesos tanto de infantes como de adultos. Con los huesos había lámparas, tazones y arena blanca de un lugar particular. Un esqueleto gigante fue descubierto, que sugiere el relato de los gigantes filisteos con la fama de haber vivido en las cercanías. Varias tumbas hebreas fueron descubiertas. Una estaba inscrita, “Sar, hijo de Eliezer”; otra, “Hanun, hijo de Jechoni”. Una redoma de resina fue encontrada en una de las tumbas hebreas (véase Sal. 56:8). Tumbas cristianas con lámparas sobre las cuales estaban grabadas cruces y textos de la Biblia en caracteres griegos también fueron halladas. En una estaba escrito Juan 1:9; otra tenía el Salmo 27:1 con estas adiciones, “la luz de Cristo brilla para todos. El Señor es mi luz”. Las palabras griegas estaban algunas veces abreviadas y algunas veces estaban mal escritas.
Los antiguos gezeritas prepararon su abastecimiento de agua construyendo un túnel de escaleras de 6 mts. , que conducía a un descanso desde el cual otras escaleras descendían en ángulo recto a una profundidad de 23 mts. Estas escaleras llevaban a una cueva larga que contenía una fuente. Evidentemente, en tiempos más antiguos las aguas de la fuente subían hasta la superficie, indicando el abundante abastecimiento de agua debajo de la superficie. La abundancia de la fuente guio a los antiguos nativos a llamar a Gezer “la ciudad de nuestro senñor Noé”, basados en la leyenda del rompimiento de la superficie por las aguas de la fuente. El túnel subterráneo muestra la inventiva de los ingenieros arquitectos de Gezer comparada con el túnel de los jebuseos en Jerusalén construido mucho tiempo después.
Macalister encontró una hilera de ocho piedras paradas. La más alta de éstas tenía más de 3 mts. de altura y la más pequeña tenía más de 1, 5 mts. Su tamaño y arreglo, junto con el descubrimiento de 10 tumbas de infantes en jarrones de la edad media del bronce hicieron a Macalister afirmar que éste era un centro religioso. Un pedestal alto, cuevas cercanas con cámaras que se conectaban entre sí, y tumbas de seres humanos y animales juntos le confirmaron que había encontrado uno de los lugares altos de los cananeos. W. F. Albright, examinando los mismos materiales, lo llamó un cementerio común. Monolitos similares han sido hallados en Asiria y en *Ugarit con nombres grabados en ellos que indican estelas funerarias. Es interesante que huesos humanos y de animales descansan en las mismas tumbas en Gezer (véase Jer. 22:19 “el entierro de un asno”, esto es, ¡sepultura donde los animales son enterrados!). Un nido de culebras con varias serpientes de bronce (¿cobras
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