EN-GADI
En-gadi, el más grande oasis en la costa occidental del mar Muerto, está irrigado por una fuente que produce un cinturón estrecho verde de vegetación que surge en un territorio desierto. La fama del oasis de En-gadi hizo que el autor del Cantar de los Cantares de Salomón exclamara, “Racimo de flores de alheña en las viñas de En-gadi es para mí mi amado” (Cnt. 1:14). Sin embargo, la región alrededor de En-gadi no era fructífera. A sus desiertos estériles huyó David cuando Saúl buscaba su vida, y en una de sus numerosas cuevasel anterior pastorcillo encontró un lugar de refugio (1 S. 24:1-6).
Aunque la huida de David a En-gadi fue temporalmente conveniente y él abandonó el desierto tan pronto como pudo hacerlo, algunos en Israel miraban al desierto de Judea como una habitación ideal, apartado de las influencias corruptoras de la sociedad. Los recabitas fueron tales personas que decidieron vivir una vida de ascetismo en un ambiente alejado de las tentaciones de la vida civilizada. Los recabitas habitaron en tiendas y se abstuvieron de los frutos de la vid y de las cosechas que eran segadas por el hombre (véanse 2 R. 10:15-18; Jer. 35:5-10).
Los recabitas fueron los precursores de los esenios quienes establecieron una colonia en el Qumrán, al norte de En-gadi, cerca del mar Muerto. Para la gente del Qumrán, el desierto era el lugar ideal para vivir una vida piadosa en preparación para el advenimiento del Mesías. En su Manual de Disciplina ellos citan Is. 40:3: “Voz que clama en el desierto: preparad el camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.”
En-gadi vino a ser una importante base durante la segunda revuelta judía (132–135 d. de J.C. ) de la cual Simeón ben Cosba (Bar Kochba) fue el líder. Muchos en Israel, incluyendo el renombrado rabí Akiba, veían en ben Cosba al Mesías prometido que libraría a su pueblo. Recientemente se descubrieron cartas que contenían órdenes al comandante y gente en En-gadi para que proveyera recursos para el ejército judío. Ben Cosba ejerció control por ca. 2½ años, pero de nuevo el poder de Roma prevaleció y En-gadi sufrió la derrota junto con Jerusalén y el resto de la Palestina judía.
Más tarde, los escritores romanos continuaron hablando de las palmas datileras de En-gadi y aun para el siglo V, Jerónimo habló de En-gadi como una “grande villa judía” famosa por su alheña, sus dátiles y viñedos. Durante los tiempos romanos En-gadi sirvió como un centro agrícola, comercial y territorio administrativo de la costa occidental del mar Muerto.
Empezando en 1949 han sido emprendidas excavaciones sistemáticas en En-gadi. Una campaña en 1962 organizada por la Universidad Hebrea y la Sociedad de Exploración Israelí, bajo la dirección de Binyamin Mazar, Emanuel Dunajevsky y Trude Dothan trazó niveles de ocupación en Tell Goren, el sitio principal de ocupación en el oasis, desde el tiempo de Josías de Judá hasta la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor (583 a. de J.C. ). Entre los descubrimientos había hileras de grandes jarrones, numerosos vasos de cerámica, utensilios de hierro y de bronce que fueron evidentemente usados en la manufactura del perfume extraído del bálsamo que crece en la región de En-gadi. Josefo habla del bálsamo de En-gadi y Plinio menciona sus palmeras.
En una casa identificada por una inscripción como perteneciente a un hombre llamado Tovshalom fue descubierta una olla de cocinar que contenía un tesoro de lingotes de plata. Una lámpara de aceite fue usada como tapa para cubrir la olla. Otros hallazgos incluyeron pesas de piedra, joyas y vasos de cerámica de excelente calidad.
Basado en sus campañas de En-gadi, Mazar sugiere que la colonia judía en En-gadi fue destruida en el tiempo de Nabucodonosor, pero reconstruida después del regreso de Babilonia. Durante el siglo V a. de J.C. , fue el sitio de una próspera colonia. Entre los restos de una casa grande del período hay tiestos con inscripciones arameas, fragmentos de cerámica importada ática y asas de jarrones que contienen la inscripción Yehud, que denota la provincia persa de Yehudah, o Judá.
Ciudadelas del período helenístico (siglos III y II a. de J.C. ) y el período hasmoneo ( ca. 100–70 a. de J.C. ) han sido excavadas. La ciudadela hasmonea data del período de Alejandro Janneo y fue rodeada por una pared de piedra de aproximadamente dos metros de espesor. Los restos más antiguos de En-gadi son de cerca del período calcolítico —
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