EGIPTO
I. Nombre. El nombre Egipto se deriva probablemente del nombre de Menfis, Hi-ku-Ptah, “la casa del espíritu de Ptah”, a través de la forma griega Aigyptos. Los antiguos egipcios tenían varios nombres para su país, tales como Kemi “tierra negra”, y “las dos tierras” (el Alto y el Bajo Egipto). El nombre arábigo moderno para Egipto Misr, está relacionado con el hebreo Misrayim, una forma doble probablemente para referirse al alto y al bajo Egipto. Desde febrero de 1958, el nombre oficial del país ha sido al-Jumhuriyah al-‘Arabiyah al-Muttahidah, “la República Arabe Unida”.
II. Geografia. El Egipto moderno es aproximadamente un rectángulo ubicado en la esquina nororiental del Africa. Limita al sur con el Sudán, al oriente con el mar Rojo y Palestina, al norte con el Mediterráneo y al oeste con Libia.
“Egipto”, escribió Herodoto en el siglo V a. de J.C. , “es el don del Nilo”. Noventa y nueve por ciento de la población vive en el 4 por ciento del área que puede ser irrigada con las aguas del Nilo y el resto es desierto, con la excepción de unos cuantos oasis. El promedio de lluvia en El Cairo es ca. 2 cms. , y en Asuán prácticamente ninguna. La sequedad de Egipto ha ayudado a preservar muchos monumentos antiguos, especialmente papiro, madera y momias, los que hubieran perecido en un clima más húmedo. El desbordamiento anual del Nilo durante el verano ha depositado suelo fértil y también ha liberado a miles de obreros para proyectos gigantescos como las pirámides, los templos y las tumbas reales. El Nilo también ha servido como una vía de comunicación para el transporte de bienes y de personas.
La diferencia entre el valle estrecho del Nilo y su amplio Delta ha dividido el área habitable en dos regiones geográfica y políticamente distintas. En el Alto Egipto desde Asuán hasta El Cairo el promedio del valle es de unos 19 kms. de ancho entre las colinas del desierto. Aproximadamente a 20 kms. al norte de El Cairo, el Nilo se divide en dos ramas principales, de las cuales muchos de sus canales de agua irrigan el Delta plano, el cual alcanza una anchura de aproximadamente 240 kms.
Algunos de los productos de Egipto son mencionados en la Biblia. Las colinas de arenisca y piedra caliza de cada lado del Nilo suministraron piedra para las pirámides y los templos. El granito de Asuán se usó para los obeliscos, las estatuas y los sarcófagos. Del alabastro de Bani Suwayf se elaboraron jarrones para perfume (Mt. 26:7). El cobre del Sinaí suministró herramientas y armas durante el período del imperio egipcio, la última edad del bronce. Oro (Gn. 41:42) de los desiertos orientales, turquesa y el lapizlázuli del Sinaí se utilizaron para joyas. El trigo era generalmente abundante y en parte era comprado por los extranjeros desde el tiempo de Abraham (Gn. 12:10) hasta el de Pablo (Hch. 27:6, 38). Otros alimentos vegetales tales como pepinos, melones, puerros y cebollas (Nm. 11:5). El pescado era también un ingrediente importante de la dieta como lo ilustra la Biblia (Nm. 11:5; Is. 19:8) y los monumentos. El ganado (Gn. 41:2) se menciona o se representa en los registros más antiguos. Los caballos (Ex. 14:9) no se introdujeron sino hasta el período de los hiksos. La principal bestia de carga era el asno (Gn. 45:23). A lo largo del Nilo y de los canales creció el junco de papiro, el cual, abierto y prensado, sirvió para hacer el papel más antiguo (2 Jn. 12). El material más común para el vestido era el lino (Gn. 41:42; Is. 19:9), y se han encontrado piezas fubas de lino en las tumbas.
Las ciudades y distritos de Egipto mencionados en la Biblia incluyen: Baal-zefón (Ex. 14:2), tal vez cerca de Tell Defeneh, el bíblico *Tafnes; Gosén (Gn. 47:6, 27) un distrito en la parte oriental del Delta; Hanes (Is. 30:4), tal vez el clásico Heracleópolis Magna, la moderna Ihnasiyah al Madinah; Migdol (Ex. 14:2), cerca del mar Rojo; No (Jer. 46:25) o No-Amon (Nah. 3:8), la *Tebas griega, capital del Alto Egipto y centro de adorción de Amón, la moderna Luxor; *Menfis (Is. 19:13; Os. 9:6) capital del antiguo imperio, la moderna Mit Rahneh; On (Gn. 41:45) o Aven (Ez. 30:17), o Betsemes, “casa del sol” Jer. 43:13), la griega *Heliópolis, centro de adoración de Re’, el dios sol, la moderna alMatariyah; Patros (Is. 11:11), del egipcio p’-t’rsy, el territorio sur, el Alto Egipto; Pibeset (Ez. 30:17), la moderna Tell Basta en la parte oriental del Delta; Pi-hahirot (Ex. 14:2), cerca del mar Rojo; Pitón (Ex. 1:11), se ha propuesto identificarlo ya sea con Tell al-Maskhutah o Tall al-Ratabah en el Wadi Tumilat; Ramesés (Ex. 1:11), tal vez la moderna Qantir o San al-Hajar, ambas en la parte noreste del Delta; Sin (Ez. 30:15, 16), el clásico Pelusim, el moderno Tell al-Farama, aproximadamente veintiocho kilómetros al oriente del canal de Suez; Sucot (Ex. 12:37), tal vez la moderna Tell al-Mashkutah en el Wadi Tumilat; Sevene (Ez. 29:10),la moderna Asuán; *Tapnes (Jer. 43:7) o Tafnes (Ez. 30:18), la moderna Tell Defe en la parte nororiental del Delta; Zoán (Nm. 13:22), la griega Avaris o Tanis, la moderna San-al-Hajar en la parte nororiental del Delta.
III. Historia.
A. El Egipto prehistórico. Varias culturas prehistóricas se desarrollaron en Egipto desde ca. 5000 a. de J.C. , hasta el comienzo de le primera dinastía, ca. 3200 a. de J.C. Los centros de estas culturas predinásticas han sido hallados en al-Fayyum, Marindah Bani Salamah, Dair Tasa, al-‘Umari cerca de Hilwan, al-Badari, al-‘Amrah (cultra amratia, Jarzah (cultura gerzea), y al-Ma’adi. Estos sitios muestran avances en la hechura de utensilios y la cerámica.
La escritura egipcia se desarrolló durante el período predinástico. La escritura jeroglífica consistía de cuadros usados primero para representar objetos o acciones, y lyego para representar sílabas y finalmente para representar un sólo sonido como un alfabeto. Estas tres etapas de la escritura jeroglífica continuaron juntas por tres siglos. En 1905 W. M. Flinders Petrie descubrió en *Sarabit el-Khadem algunas inscripiciones semíticas que usaban signos prestados de los jeroglíficos egipcios. Este alfabeto sinaítico es un eslabón entre los jeroglíficos egipcios y nuestros alfabetos modernos.
Durante este período los egipcios idearon un calendario solar. Este calendario fue más tarde estandarizado durante el reinado de Djoser de la tercera dinastía, tal vez por su famoso canciller, Imhotep.
B. El primer período dinástico, ca. 3200–2780 a. de J.C. Un sacerdote egipcio, *Manetho, ca. 280 a. de J.C. , compiló una historia formal de Egipto, extractos de la cual han sido preservados por Josefo, Julio el Africano, Eusebio y otros. Manetho agrupó los reyes del Antiguo Egipto en 30 familias o dinastís hasta la conquista de Alejandro en el 332 a. de J.C.
El primer período dinástico comprende las dinastías I y II. Se han encontrado materiales de este período en las tumbas de Saqqara, Naqadah, Menfis, Hilwan y al-Fayyum y en el cercado del antiguo templo en Abidos.
El primer rey de la primera dinastía, Menes o Narmer, Unió el Alto y el Baho Egipto bajo un gobierno central totalmente organizado. Los registros escritos eran cuidadosamente guardados; se hizo un inventario meticuloso de los abastecimientos del gobierno y eran tomados un censo de la poblición y una evalución de la propiedad nacional cada dos años para exigir tributos. Las festividades religiosas se celebraron a intervalos designados.
C. El antiguo reino ( ca. 2780–2280 a. de J.C. ). Este período comprende las dinastís III, IV V y VI, de la lista de Manetho, y la capital era Menfis. Djoser ( ca. 2780–2761 a. de J.C. ), fundador de la tercera dinastía, es bien conocido por su pirámide escalonada y el templo mortuorio de Saqqara. Estos fueron diseñados por su médico, arquitecto y canciller, Imhotep.
La cuarta dinastía ( ca. 2680–2560 a. de J.C. ) es uno de los grandes puntos de la historia egipcia. Los anales del primer rey, Snefru, se conservan en parte en la Piedra de Palermo. El construyó dos pirámides en Dahshur.
Tres reyes de la cuarta dinastía, Khufu, Khafre y Menkaure, conocidos en griego como Queops, Quefrén y Micerino, construyeron tres grandes pirámides mortuorias en Gizeh, a 13 kms. al suroeste de El Cario. La pirámide de *Khufu, o la gran pirámide, es el edificio más grande que jamás se haya construido por el hombre. Cubre un área de 5 ha. , su altura original era de 147 mts. y está compuesta por alrededor de 2.300.000 grandes bloques de piedra caliza, cada uno con un peso ca. 2½ toneladas. Las cuarto caras de esta pirámide están muy certeramente dirigidas hacia los 4 puntos cardinales. Hacia el suroeste de la pirámide de Khufu, su hijo, Khafre, construyó una pirámide más puntiaguda y ligeramente más pequeña que la de su padre. Hacia el oeste de su pirámide y junto a su templo mortuorio Khafre hizo labrar la gran esfinge de piedra caliza sólida, con la forma de su propia cabeza y el cuerpo de un león recostado. Algunos piensan que Job 3:14 se refiere a las pirámides egipcias.
Durante la sexta dinastía el poder egipcio se expandió hasta Nubia y el comercio egipcio aumentó con los países de Africa del sur y con los territorios orientales del Mediterráneo hacia el norte.
D. Primer período intermedio ( ca. 2280–2052 a. de J.C. ). Durante las séptima y décima dinastías reyes menores gobernaron en Menfis, Tebas o Heracleópolis.
E. El imperio medio ( ca. 2134–1178 a. de J.C. ) Mentu-hoptep I ( ca. 2079–2061 a. de J.C. ) reunió los dos territorios y preparó el camino para el imperio medio, que incluía las dinastías once y doce.
Durante la décimosegunda dinastía ca. 1991–1778 a. de J.C. ) se explotaron nuevas y más grandes minas de cobre en Sarabit el-Khadem en el Sinaí. Senusert III hizo un pillaje en Palestina hasta Siquem. La tumba de Khunmhotep, un noble de la décimosegunda dinastía, en *Beni Hasan tiene una pintura de algunos asiáticos que entran en Egipto para conseguir alimentos. Fue probablemente durante este período que Abraham visitó Egipto con el mismo propósito (Gn. 12:15–20).
F. Segundo período intermedio ( ca. 1778–1567 a. de J.C. ) Este segundo período de deterioración comprende las dinastías trece a diecisiete. Los hiksos, que significa “reyes pastores” o “gobernadores de países extranjeros”, conquistraon Egipto ( ca. 1675–1567). Estos parecen haber sido principalmente semitas que invadieron Egipto desde Asia, trajeron caballos, carros y nuevas armas. Tal vez José se elevó al poder (Gn. 41:14–45) durante este período de dominación foránea. Gosén, donde Jacob y su familia se se radicaron (Gn. 47:27), estaba cerca de Avaris, la capital de los hiksos en el Delta.
G. El nuevo imperio ( ca. 1567–1085 a. de J.C. ). Este período comprendió las dinastías dieciocho, diecinueve y veinte. Ahmose I ( ca. 1570–1546 a. de J.C. ) un príncipe tebano, primer rey de la décimoctava dinastía, sacó a los hiksos de Egipto. Se ha señalado que él pudo haber sido el “nuevo rey sobre Egipto que no conocía a José” (Ex. 1:8). Al perseguir a los hiksos sitió Sharuhen en el suroeste de Palestina. Thutmose I ( ca. 1526–1508 a. de J.C. ) hizo campaña en Siria hasta alcanzar el alto Eufrates. Thutmose II murió dejando un hijo pequeño, Thutmose III ( ca. 1490–1436 a. de J.C. ). A causa de juventud de este último, Hatshepsut, la viuda real, asumió el poder. Alrededor del 1469 a. de J.C. , su gobierno y su vida terminaron y Thutmose III obtuvo el mando absoluto. El hizo campañas con buen éxito en Palestina, Siria, el territorio heteo y el territorio mitano. Estas conquistas iniciaron la edad de oro del Antiguo Egipto. De acuerdo con la fecha del éxodo en el siglo XV, Thutmose III hubiera sido el faraón de quien Moisés huyó (Ex. 2:15). El fue sucedido por Amenhotep II ( ca. 1436–1411) quien reanudó las campañas de su padre en Palestina y Siria. De acuerdo con Manetho, el faraón del éxodo era Amenofis, la forma griega de Amenhotep. Tomando 2 R. 6:1 (el éxodo 480 años antes del templo de Salomón) y Jueces 11:26 (la conquista 300 años antes de Jefté) en su significado literal sería poner el éxodo en la mitad del siglo XV, alrededor del tiempo de Amenhotep II. Su estela descubierta en Menfis en 1943 se refiere a la captura de 3.600 apirus durante una campaña en Palestina. Algunos creen quo esto indica que el éxodo ya había tenido lugar, pero el nombre apiru, aunque relacionado con los “hebreos”, tiene una referencia mucho más amplia.
Después de Thutmose IV y Amenhotep III, el hijo de este último, Amenhotep IV ( ca. 1370–1353 a. de J.C. ), ascendió al trono. El abandonó Tebas y construyó una nueva capital, la que llamó Akhet-Aten, la moderna Tell el-Amarna en el Egipto medio. El y su bella esposa, Nefertiti, iniciaron una revolución religiosa. El adoptó la adoración a Aton, un dios de Heliópolis, descartó aquella de Amón de Tebas y cambió su nombre a Akhenatón. Naturalmente, se levantó una contienda entre los sacerdotes de Akhenatón y los de Amón en Tebas. Mientras él se encargaba de las reformas religiosas, las posesiones del imperio en Palestina y Siria se le fueron de sus manos. La muerte de Akhenatón fue un golpe fatal para la reforma religiosa.
La correspondencia internacional de Amenhotep III y de su hijo, Amenhotep IV, o Akhenatón, fue descubierta en 1887 en Tell el-Amarna. Estos archivos fueron en forma de tabletas de arcilla cocidas, escritas la mayor parte en acadio cuneiforme. Estas tabletas mencionan los habiru que estaban causando problemas en Palestina y Siria, y los cuales estaban relacionados en nombre probablemente con los hebreos. Algunos asocian las actividades rebeldes de los habirus con la conquista hebrea de Palestina y sostienen que el siglo XV fue la fecha del éxodo. Sin embargo, los habirus fueron activos en una área mucho más amplia que la de los hebreos.
El segundo sucesor de Akhenatón, su yerno Tut-‘ankh-Aton, fue obligado a abandonar el atonismo. El cambió su nombre a Tut‘ankh-Amun, “bello en vida es Amón”. El también fue forzado a abandonar la residencia real en Akehet-Aton y a restaurar la corte de Tebas. Su tumba, llena de un magnífico mobiliario mortuorio, fue descubierta por Howard Carter en 1922.
El poder militar de Egipto fue restaurado por dos generales que llegaron a ser faraones, Haremhab, el último rey de la décimoctava dinastía y Ramesés I, el primero de la dinastía décimonovena. Seti I llevó a cabo campañas en Palestina y Siria. Erigió un templo y una estela triunfal en Bet-sán, en la cual hace mención de los apiru. El derrotó la rebelión de los príncipes de Galilea. En una campaña contra los heteos forzó a su rey, Mursilis II, a hacer la paz.
Ramesés II ( ca. 1290–1223 a. de J.C. ) peleó una batalla cerca de Cades contra los heteos y sus confederados y los hizo huir hasta el Orontes. Finalmente, en el 21vo. año de su reinado la guerra entre los heteos y los egipcios terminó con un tratado de paz entre Ramesés II y Hattusilis, rey de los heteos. De acuerdo con este tratado, Palestina y el sur de Siria permanecerían bajo el control de Egipto. Algunos creen que este gran constructor es el faraón para quien los hebreos construyeron la ciudad que lleva en su honor el nombre Ramesés (Ex. 1:11). En sus registros él menciona haber usado esclavos apirus en sus proyectos de construcción. En base a la fecha de destrucción de las ciudades de Palestina algunos quieren colocar el éxodo en su reinado ocurrido durante la primera parte del siglo XIII.
Otros creen que el faraón del éxodo fue Merneptah ( ca. 1223–1211 a. de J.C. ) el hijo de Ramesés II. Esta identificación, así como la de Amenhotep II mencionada antes, está de acuerdo con Exodo 2:23, la cual indica que el faraón que deseaba matar a Moisés y quien precedió al faraón del éxodo murió después que Moisés había estado en el desierto por casi cuarenta años. Las victorias de Merneptah en Palestina son conmemoradas en una estela conservada en el Museo Egipcio de El Cairo. Esta estela tiene la única mención directa de los hijos de Israel de cualquier inscripción egipcia: “Israel yace en ruinas; su semilla ha dejado de ser.” El éxodo debió tener lugar antes de la fecha de esta estela, ca. en 1220 a. de J.C.
Ramesés III ( ca. 1192–1160 a. de J.C. ) de la vigésima dinastía registró sobre las paredes de su templo en Medinat Habu su repudio de los pueblos migratorios marítimos del norte, entre los cuales estaban los pelesti, los filisteos bíblicos. Los filisteos fueron capaces de establecerse en algunas ciudades de la llanura costera de Palestina, tales como Gaza, Askalón, Asdod, Ecrón y Gat.
H. El último período dinástico ( ca. 1085–332 a. de J.C. ) Este período incluye las dinastías vigé simoprimera hasta la trigésima y termina con la conquista de Egipto por Alejandro el Grande. Fue in iciada por Herihor, el sumo sacerdote de Amón, quien estableció un control eclesiástico que duró más de 400 años (1085–670 a. de J.C. ), un período de decadencia general. Durante la vigésimo-primera dinastía (1085–945 a. de J.C. ) la capital estaba en Tanis. El faraón que recibió a Hadad de Edom (1 R. 11:18) fue o Amenenope o Siamun de esta dinastía. El faraón que dio su hija en matrimonio a Salomón (1 R. 3:1) fue o Siamun o Psusennes II de la misma dinastía. La tumba de este último y el féretro de plata han sido descubiertos en Tanis.
Los faraones de la vigésimosegunda dinastía eran de origen libio y su capital fue Bubastis. Sisac, quien dio asilo al rebelde Jeroboam en tiempos de Salomón (1 R. 11:40) fue Sheshonq ( ca. 945–924 a. de J.C. ) primer rey de la dinastía. Más tarde él invadió Palestina y tomó el tesoro de Jerusalén en la época de Roboam (1 R. 14:25, 26; 2 Cr. 12:2–9). Un relieve en el exterior de la pared del sur del templo de Amón en Karnak representa esta campaña y hace una lista de las ciudades de Palestina capturadas. Zera, el etíope, que invadió Judá y fue derrotado por Asa (2 Cr. 14:9–15; 16:8), fue probablemente un general de Osorkón I (924–895 a. de J.C. ). Durante las dinastías vigésimosegunda, vigésimotercera y vigésimocuarta, los etíopes establecieron un reino independiente con su capital en Napata y empezaron a presionar sobre Egipto. So de Egipto a quien Oseas de Israel envió embajadores (2 R. 17:4) puede haber sido Osorkon IV (727–716 a. de J.C. ) de la vigésimotercera dinastía o el visir de Egipto en Sais, una capital en el Delta ( BASOR , 171, oct. 1963, págs. 64–66).
Los etíopes finalmente ganaron control de todo Egipto y establecieron la vigésimoquinta dinastía (712–663 a. de J.C. ). Durante este tiempo Asiria era una potencia en expansión en el Cercano Oriente. Los sitiadores asirios de Jerusalén advirtieron a Ezequías del peligro de confiar en Tirhaca (2 R. 19:8–13), el egipcio Taharqa, quien entonces era probablemente un general que más tarde llegó a ser un faraón de la vigésimoquinta dinastía o dinastía etíope. Los asirios derrotaron a Taharqa varias veces y finalmente saquearon Tebas en el 663 a. de J.C. (Nah. 3:8–10).
Bajo la dinastía vigésimosexta (663–525 a. de J.C. ) cuya capital era Sais, hubo un surgimiento del poder egipcio y del arte y literatura arcaicos. Necao II (610–595 a. de J.C. ) marchó a través de Palestina y trató de ayudar a Asiria en contra de la emergente Babilonia. Josías de Judá se le opuso en Meguido y fue derrotado y muerto (2 R. 23:29, 30). El faraón Necao removió a Joacaz, el sucesor de Josías, y puso a Joacim en el trono de Judá, demandando tributo de él (2 R. 23:33–35). Una carta aramea enviada por un rey de una ciudad palestina y que fue encontrada en Saqqara en 1942, informa a Necao de los avances babilónicos al sur de Palestina los que son también descritos en 2 R. 24:1–17 y 2 Cr. 36:6–10. El faraón Hofra, llamado Apries en griego, (589–570 a. de J.C. ) vino en ayuda de Zedequías quien estaba sitiado en Jerusalén por los babilonios (Ez. 17:11–21; Jer. 37:5). Nabucodonosor suspendió el sitio temporalmente y rechazó a Hofra (Jer. 37:7–11). Hofra fue finalmente muerto por su corregente Ahmose, de acuerdo con la profecía de Jeremías 44:30. En el reinado de Ahmose II (570–526 a. de J.C. ) Nabucodonosor marchó contra Egipto como lo predijo Jeremías (43:10–13; 46:13–26).
En 525 a. de J.C. , un ejército persa guiado por Cambises conquistó Egipto y continuando con monarcas persas constituyó la vigésimoséptima dinastía hasta la era de Alejandro. Los gobernantes egipcios que se rebelaron contra los persas en la última parte de este período formaron las dinastías veintiocho hasta la treinta. Los registros en papiros del siglo V a. de J.C. , pertenecientes a una colonia judía de la isla Elefantina ubicada cerca de Asuán, mencionan algunos personajes bíblicos: Johanán el sacerdote (Neh. 12:22, 23), los hijos de Sanbalat (Neh. 2:10) y Anani (quizá 1 Cr. 3:24). Estos registros indican que los judíos de esta ciudad fronteriza formaron una guarnición militar bajo el mando del gobernador persa y que tenían su propio templo y observaban la pascua de acuerdo con las instrucciones del sumo sacerdote de Jerusalén. Un recipiente de plata de Tell el-Maskutah se refiere a Qainu, hijo de Gesem (Neh. 2:19) y muestra que este último fue rey de una tribu árabe de Cedar, quien evidentemente mantuvo una guarnición sobre la frontera oriental de Egipto para los persas.
I. Alejandro y los Tolomeos (332–30 a. de J.C. ). Cuando Alejandro y su ejército llegaron a Egipto en 332 a. de J. C, él fue aclamado como un libertador. Poco después de su llegada fue a Menfis, sacrificó al buey Apis y fue aceptado como faraón. A su regreso a la costa, fundó la ciudad de Alejandría.
Cuando Alejandro murió en Babilonia en 323 a. de J.C. , su imperio se dividió y su general Tolomeo se apoderó de Egipto y llegó a ser el fundador de la dinastía tolomea, las que gobernó Egipto hasta la conquista romana. Est e primer Tolomeo estableció la famosa biblioteca de Alejandría, la que llegó a ser un centro de la cultura griega. Daniel 11 menciona a muchos de los Tolomeos hasta el Tolomeo IV (180–145 a. de J.C. ) bajo el título reyes del sur y describe especialmente sus conflictos con los seleucos. Los libros apócrifos mencionan a varios Tolomeos: IV (III Mac. 1:1), VI (1 Mac. 1:18), VII (1 Mac. 15:16) y VIII (Est. 11:1). Una estela de Tolomeo V (203–181 a. de J.C. ), inscrita en jeroglífico, demótico y griego fue encontrado cerca de Roseta y suministró a Champollion la clave para descifrar los jeroglíficos egipcios, la caul él publicó en 1822.
El último de los Tolomeos fue la reina Cleopatra. Julio César llegó a Egipto en el 48 a. de J.C. , luego Marco Antonio en el 41 a. de J.C. Cleopatra trató de mantener la soberanía egipcia usando artimañas con estos generales romanos. Octavio derrotó a Antonio y Cleopatra en la batalla naval de Accio, en el 30 a. de J.C. El se negó a ser influido por los encantos de Cleopatra; ella se quitó la vida y Egipto se convirtió en una provincia romana.
J. Egipto como una provincia romana y el Nuevo Testamento. De acuerdo con Mateo 2:13-15, José y María huyeron a Egipto para salvar al niño Jesús de Herodes. Se dice que descansaron bajo un árbol en el Heliópolis. Su estadía tradicional en el antiguo Cairo, conmemorada en la cripta de la I glesia de San Sergio, es posible debido a la comunidad judía que allí había. Tradiciones locales afirman que también visitaron el Alto Egipto tan al sur como Drunkah, cerca de Asyut. Varios representantes de la gran colonia judía en Alejandría se mencionan en el Nuevo Testamento: visitantes en Jerusalén para el día de Pentecostés (Hch. 2:10), oponentes a Esteban (Hch. 6:9), el erudito y elocuente Apolos (Hch. 18:24-28) y un revolucionario en Jerusalén (Hch. 21:38). De acuerdo con la tradición, Juan Marcos predicó en Alejandría y fue martirizado allí. Los patriarcas ortodoxos cópticos se cuentan en sucesión desde él y son llamados patriarcas de la predicación de Marcos. Algunos creen que 1 P. 5:13 se refiere al antiguo El Cairo, llamado Babilonia en griego, uno de los más antiguos centros cristianos de Egipto, pero muchos piensan que la referencia es a Roma.
IV. Arte. Mucho del arte de Egipto que se ha preservado ha sido encontrado en las tumbas, a consecuencia de la creencia de que una cantidad de alimento o sirvientes o también algunos de los artículos de la vida diaria, podrían ser utilizados por los que habían fallecido. La arquitectura se caracteriza por lo masivo, como las pirámides del imperio antiguo y los grandes templos del nuevo imperio. La escultura, los bajos relieves, la pintura y la joyería alcanzaron un alto grado de refinamiento. El artista egipcio representaba su objeto sin perspectiva, en su aspecto más característico o desde varios aspectos al mismo tiempo. Ciertas poses del cuerpo llegaron a ser convencionales y fueron mantenidas a través de tres milenios del antiguo arte egipcio. El arte de *Amarna rompió con esa tradición al ser más realista. En tiempos tolomeos las influencias griegas aparecieron, por ejemplo, en un tratamiento más plástico del cuerpo humano.
El arte egipcio puede haber influido en los hebreos en ciertos puntos. (1) El becerro de oro hecho por Aarón y los hijos de Israel en el Sinaí (Ex. 32) pudo haber sido modelado a la semejanza del Apis o Mnevis egipcios. (2) El diseño de algunos templos egipcios y altares portátiles se asemeja al del tabernáculo (Ex. 25–27). (3) Las esfinges aladas egipcias podrían verse como los querubines que fueron representados sobre el arca (Ex. 25:18–22) y sobre las cortinas del tabernáculo (Ex. 26:1). (4) El trono de Tutankamón estaba decorado con leones, como el de Salomón (1 R. 10:19, 20). (5) Los prisioneros encadenados de diferentes países están representados en el estrado de los pies de Tutankamón, un simbolismo que también se encuentra en el Salmo 110:1. (6) La estatua dorita de Khafre está protegida por las alas de un halcón y se usa la misma figura para la protección de Dios en el Salmo 17:8.
V. Literatura. Entre los tipos de literatura egipcia que han sido conservados se encuentran: textos funerarios de las tumbas, el Libro de los Muertos (instrucciones para la vindicación en el juicio), himnos a los dioses, alabanzas por las victorias reales, proverbios, historias, poemas de amor, cartas, documentos de negocios, textos matemáticos, médicos y de magia.
Algunas de las relaciones entre la literatura producida en Egipto y la Biblia son las siguientes: (1) Algunas palabras en el hebreo del Antiguo Testamento se derivan del antiguo egipcio, como la palabra para Nilo, ye’or (de ’irw), Moisés (tal vez de msw, “nacido de” que aparece en los nombres de los reyes como Ramesés, “nacido de Re’”), y Phinehas (de p’nshy, “el Nubio”). (2) Las semejanzas entre la leyenda egipcia de *Los Dos Hermanos y la historia de José y Potifar y entre las confesiones negativas del Libro de los Muertos y los Diez Mandamientos son superadas por las diferencias. (3) Los paralelos entre el himno de Akhenatón a Atón y el Salmo 104 pueden ser el resultado del tema similar, la creación y providencia del dios y no puede probarse una directa afinidad literaria. (4) Muchos de los proverbios de *Amenemopet (escritos ca. 1100–950 a. de J.C. ) son similares a las “palabras del sabio” en Proverbios 22:17–24:22. (5) En el período intertestamentario la comunidad judía de Alejandría produjo importantes escritos y traduccìones al griego: entre los apócrifos: Sabiduría y II Macabeos y la traducción griega del Eclesiástico de Sirá; entre los seudoepígrafos, la Carta de Aristeas, los Oráculos de los Sibilinos, II y IV de Macabeos, II Enoc y III Baruc; y la traducción griega llamada Septuaginta, empezada de acuerdo con la tradición bajo Tolomeo II Filadelfo (285–246 a. de J.C. ), la cual sirvió para introducir el Antiguo Testamento a los judíos de habla griega y a los gentiles y cristianos más tarde. (6) Filón, el filósofo judío de Alejandría del siglo I d. de J.C. , quien trató de armonizar a Platón y la Biblia, usó algunas expresiones y métodos de interpretación del Antiguo Testamento que se encuentran también en Juan y Hebreos. Por ejemplo, Filón habla del Logos o Palabra, como el agente de la creación, como Juan 1:3 pero la gran diferencia es que en Juan la Palabra es personal, histórica y encarnada en Jesucristo. Filón, como Hebreos 9:11, 23, 24, se refiere al santuario terrenal como una sombra del celestial, y usa a Melquisedec como una alegoría de la razón verdadera, mientras que el escritor de Hebreos (5:10; 6:20; 7:1–28) lo usa como un tipo de Cristo, el supremo Mediador. (7) Algunos de los dichos de Jesús en los evangelios gnósticos cópticos del cuarto y quinto siglos d. de J.C. , recientemente descubiertos cerca de Nag’Hammadi en el alto Egipto son prácticamente lo mismo que algunos pasajes de los Evangelios canónicos, pero otras secciones muestran tendencias ascéticas y dualísticas ajenas al Nuevo Testamento.
VI. Religión. Los muchos dioses egipcios han sido clasificados bajo tres tipos: (1) dioses de lugar, tales como Ptah de Menfis, el dios cocodrilo Sobek de al-Fayyum y Amón el dios de cabeza de carnero de Tebas; (2) dioses cósmicos tales como la diosa del cielo Nut, el dios de la tierra Geb y el dios del sol Re; (3) dioses responsables por alguna función en la vida, tales como Ma’at la diosa de la verdad y la justicia, Sekhe-met la diosa de cabeza de leona de la guerra y la enfermedad, Hathor la diosa vaca del amor y Thoth el dios con cabeza de ibis de la sabiduría.
En el reino antiguo Ptah y Re fueron los dioses principales; pero en el nuevo imperio Amón predominó y fue identificado con Re. La adoración monoteísta de Atón por Akhenatón fue temporal. El mito más popular fue el de Osiris. El fue muerto por su hermano Set. Isis encontró el cuerpo de Osiris y lo embalsamó y entonces él revivió y vino a ser rey del Averno. Isis concibió a Orus de Osiris después de la muerte de este último. La adoración de Serapis (una combinación de Osiris, Apis y elementos griegos) fue introducida en los tiempos tolemaicos.
Hay semejanzas entre la religión egipcia y la bíblica, pero también hay grandes contrastes. (1) La circuncisión que era una antigua práctica en Egipto, fue primero adoptada por Abraham de acuerdo con el mandato divino para Ismael su hijo y de Agar, su sierva egipcia (Gn. 16:3; 17:23). (2) Los relatos sobre el embalsamamiento por 40 días y el luto por 70 días (Gn. 50:3) y el ponerlo en un ataúd (Gn. 50:26) concuerdan perfectamente con las prácticas egipcias. (3) Uno de los propósitos de las plagas era mostrar la superioridad del único Jehová ante los muchos así llamados dioses de Egipto (Ex. 9:14). (4) Es difícil establecer una relación directa entre el monoteísmo de Atón y el de Jehová. Esta última religión se distinguió por sus mayores demandas morales, por una relación más directa entre el adorador y Dios por la adoración sin imágenes; no al disco del sol, sino al creador del sol. (5) Algunos de los primeros padres del crístianismo vieron en el culto de Osiris una preparación para el evangelio. Sin embargo, la narración egipcia de Osiris muriendo y reviviendo es mítica y el relato acerca de Jesucristo en el Nuevo Testamento, es histórico. La tríada mítica y politeísta de Osiris, Isis y Horus es de una naturaleza muy diferente a la de la Santa Trinidad monoteística.
VII. Textos Bíblicos de Egipto. Antes del descubrimiento de los manuscritos del Qumrán, el texto hebreo más antiguo del Antiguo Testamento conocido, era de Egipto, como el papiro Nash, los fragmentos de la genizah de la sinagoga Ben Ezra en el antiguo El Cairo, el Códex Cairense de la comunidad Caraita en El Cairo y el Códex Leningrado usado como base para la Biblia Hebrea de Kittel. Entre los antiguos manuscritos bíblicos griegos originados en Egipto están: el papiro Scheide de Ezequiel, probablemente los grandes códices Vaticanos y Sinaíticos, el fragmento del papiro de John Rylands de Juan fechado ca. 125 d. de J.C. , el papiro *Oxirrinco, el papiro de Chester Beatty y el recientemente publicado papiro Bodmer, de Juan, Lucas y las epístolas generales. Las traducciones cópticas están también entre los primerísimos testigos del texto bíblico. (Véase artículo: “Los Primeros Manuscritos de la Biblia”, en la Biblia de Estudio Mundo Hispano.)
BIBLIOGRAFIA: A. Erman, A Handbook of Egyptian Religion, trans. A. S. Griffith, Archibald Constable, London, 1907; The Literature of the Ancient Egyptians, trans. A. M. Blackman, Methuen, London, 1927. H. Frankfort, Ancient Egyptian Religion, Harper and Brothers, New York, 1961. Alan Cardiner, Egypt of the Pharaohs, Oxford University Press, Oxford, 1961. W. C. Hayes, The Scepter of Egypt, parts I and II, Harvard University Press, Cambridge, 1953, 1959. O. F. A. Meinardus, In the Steps of the Holy Family, Dar al-Maaref, Cairo, 1963. C. F. Pfeiffer, Tell el-Amarna and the Bible, Baker Book House, 1963. G. Steindorff and K. C. Seele, When Egypt Ruled the East, 2nd. ed. , University of Chicago Press, Chicago, 1957. J. A. Wilson, translator of Egyptian texts in Ancient Near Eastern Texts, ed. James P. Pritchard, 2nd. ed. , Princeton University Press, Princeton, 1955; The Burden of Egypt, University of Chicago Press, Chicago, 1951.
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