ECBATANA
Hamadán, sobre el sitio de la antigua Ecbatana, es una ciudad moderna con una población de 130.000 habitantes ubicada en los montes Zagros, al occidente de Irán. Aunque el clima es frío en el invierno, tiene un verano delicioso y Ciro la hizo su capital de verano. El nombre Ecbatana últimamente se deriva del acadio Agamatanu de hangmatana, “lugar de reunión”. Se menciona en Esdras (6:2) como Acmeta, el lugar donde Darío I encontró el decreto de Ciro que autorizaba a los judíos a regresar a Jerusalén y reconstruir su templo.
El libro apócrifo de Judit dice que el rey Arfaxad, quien gobernó los medos durante el tiempo de Nabucodonosor, tenía su capital en Ecbatana (Judit 1:1-14). Una tradición conservada en II Macabeos (9:3) dice que Antíoco Epífanes paró en Ecbatana después de retirarse de *Persépolis donde sufrió una derrota. La historia de Judit es ficticia y no hay evidencia externa para corroborar la afirmación de II Macabeos porque los relatos más dignos de confianza en I de Macabeos (6:4) no mencionan a Ecbatana.
Ecbatana juega una parte importante en las leyendas apócrifas contenidas en el libro de Tobías, donade se lee que el joven Tobit o Tobías, quien era guiado por el ángel Rafael en un viaje desde Nínive para reunir el equivalente de 30.000 dólares los cuales el anciano Tobit, su padre, había depositado con Gabel en Ragae (Rayy), cerca de Teherán. Parando en Ecbatana, Tobías fue hospedado en el hogar de Raguel, el hermano de su padre. Sara, la hija de Raguel, era de edad casadera; pero sus siete esposos habían muerto la noche de la boda. Armado con una fórmula para alejar a los demonios, Tobías se casó con su encantadora prima y la historia termina con una nota feliz.
Los documentos cuneiformes de Tiglat-pileser I (1100 a. de J.C. ) mencionan a Ecbatana como karkassi “ciudad casita”. El escritor griego Ctesias (véase Diodorus 2.3) atribuye la fundación de Ecbatana junto con Babilonia y otras ciudades importantes a Semiramis, una figura legendaria que probablemente se identifica con Sammuramat, descrita como “la señora del palacio” en los días del rey asirio Adad-nirari III ( ca. 800 a. de J.C. ). Ella era o la madre del rey y regente durante los primeros años del reinado de Adad-nirari o su esposa.
En el sector nororiental de Hamadán está el área conocida como Sar Qal’a, “castillo en el risco”, donde la ciudadela de Ciro estuvo una vez. Las excavaciones en Sar Qal’a han revelado remanentes de las paredes y fundamentos de las torres de los palacios de los reyes medos y aqueménidas. Una placa de oro descubierta en la misma área contiene el documento aqueménida más antiguo, una inscripción de Ariarmenes (640–590 a. de J.C. ) escrito un siglo antes del tiempo de Ciro. Al sureste de la ciudad está una imponente “piedra del león” persa Sang i-Shir que data de los tiempos aqueménidas o partos.
Hamadán también se jacta de una tumba tradicional de Ester y una tumba de Mardoqueo. Esta última puede ser la de un médico judío y primer ministro llamado Mardoqueo que fue martirizado en Tabriz en el año 1291 d. de J.C. En los últimos años su tumba fue evidentemente atribuida al Mardoqueo del libro de Ester. La presencia de una tradicional “tumba de Ester” se debe probablemente a la idea errónea de que la antigua Susa estaba ubicada en el sitio de la moderna Hamadán. El arqueólogo Ernst Herzfeld afirmó que una mujer temerosa de Dios llamada Shushan emigró a Hamadán y que sus cualidades como las de Ester hicieron que ella fuera llamada “Ester Shushan”. Su tumba, sugiere Herzfeld, está ahora identificada como la tumba de la Ester bíblica.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.