DIBON
La ciudad moabita de Dibón está representada por las ruinas modernas de Dhiban en el reino de Jordania y está situada ca. 64 kms. al sur de Amán, 5 kms. al norte de Wadi Mojib (río Arnón) y 21 kms. al oriente del mar Muerto. Está cerca del extremo sur de la meseta que se extiende suavemente constituyendo el mayor granero del antiguo Moab y al occidente del camino norte-sur que atraviesa la región tanto en los tiempos bíblicos como en los modernos.
I. Historia Literaria. Algún tiempo antes de la conquista de Israel en el siglo XIII a. de J.C. , Dibón y todo el norte de Moab desde el río Arnón fue conquistado por Sehón el gobernador amo rreo de Hesbón, e incorporada a su reino (Nm. 21:26-30). Los israelitas, a su vez, desalojaron a Sehón de la región y la adjudicaron a las tribus de Rubén y Gad (Nm. 32:2-5; 32:34-38; Jos. 13:9). Aunque Dibón fue concedida específicamente a Rubén (Jos. 13:17), fueron los hijos de Gad de quienes se dice que la reconstruyeron (Nm. 32:34). El papel de los gaditas en su reconstrucción está además atestiguado por la aparición de la forma Dibón-gad en una última referencia a uno de los sitios del campamento de Israel en su camino hacia el norte hacia el Nebo (Nm. 33:45 y sigtes.).
El dominio moabita sobre el distrito de Dibón y otros antiguos territorios al norte del Arnón fue reconquistado durante el período de los “jueces” hebreos, probablemente durante el resurgimiento moabita al poder bajo Eglón (Jue. 3:12-14). El área fue aparentemente recapturada por David cuando subyugó a Moab (1 S. 8:2); pero pasó a control moabita independiente con la división de la monarquía hebrea.
En cuanto a los eventos del siguiente siglo o sea el siglo IX a. de J.C. , el registro del Antiguo Testamento es suplementado por la Estela de Mesa ( ca. 830 a. de J.C. ), la cual informa que Omri reconquistó el territorio moabita al norte del Arnón y que de allí en adelante, por cuarenta años, los israelitas ocuparon nuevamente la región de Medeba y Dibón (véase Moabita, la Piedra). Además, Israel impuso un pesado tributo anual en ovejas y lana al territorio conquistado (2 R. 3:4). La muerte de Acab, sin embargo, señaló el resurgimiento de Moab bajo Mesa, su rey dabonita (2 R. 3:4). Habiendo libertado a Moab de la humillación de la opresión israelita, Mesa reconstruyó muchas de las ciudades capturadas (algunas con prisioneros israelitas) las cuales añadió a su dominio gobernando sobre ellas desde su capital de Qarhoh, la que aparentemente puede ser identificada con la ciudadela de Dibón.
El relato de Mesa de su edificación de Qarhoh-Dibón proporciona una intrigante lista de expectaciones arqueológicas del sitio. El se acredita la construcción, entre otras cosas, de las murallas de la ciudad, sus puertas y torres, el palacio del rey y dos estanques para agua. Anteriormente en su inscripción afirma también que hizo allí un lugar alto para su dios Quemos.
Durante los siglos siguientes Isaías (cap. 15) y Jeremías (cap. 48) pronuncian juicio contra Dibón en sus oráculos proféticos contra Moab. Sin embargo, ni en estas referencias ni en las evidencias literarias se distingue el sitio de las vicisitudes generales del territorio del cual formaba parte.
II. La Historia de la Excavación. La excavación científica no llegó a Dibón sino hasta el otoño de 1950. Empezando con esta fecha la Escuela Americana de investigación Oriental en Jerusalén condujo campañas anuales en el sitio hasta 1956, con la única excepción de 1953–54. La historia de su ocupación, como está indicada por el estrato cultural, data del principio de la primera edad del bronce —E. B. I, II y III están representados. Después, una brecha cultural larga está señalada por la ausencia de materiales tanto de la mitad como de la última edad del bronce. Una poderosa ocupación es indicada por la edad del hierro I y II (el período moabita) —de nuevo seguida por un período de abandono. Los *nabateos tuvieron éxito en colonizar de nuevo el sitio cerca del principio de la era cristiana siendo ocupada densamente durante los períodos culturales siguientes hasta su abandono final en los últimos tiempos de los árabes. Este patrón de ocupación está de acuerdo con la historia cultural de la Transjordania como un todo como está discernida por Glueck de su reconocimiento superficial de la región —a pesar de la aparición de ejemplos aislados de materiales del bronce medio y último cerca de *Amán.
Durante las primeras tres campañas fueron investigadas las enormes y excesivamente complejas defensas del perímetro oriental y suroriental del promontorio. Aunque no ha sido posible asignarle fechas a toda la serie de tales defensas, la muralla más externa hacia el oriente, es, sin embargo, digna de una nota especial. Es una enorme muralla en la falda, compuesta de piedras cuadradas, casi descubiertas, la cual aún permanece a una altura de varios metros y la cual es uno de los ejemplos más impresionantes de la fortaleza defensiva de las antiguas ciudades.
Los planos de las estructuras de interés particular descubiertos en el sector suroriental del promontorio incluyen una puerta, un templo nabateoromano y un templo bizantino. Una piedra usada de nuevo, incorporada al pavimento del templo, contenía una inscripción griega que da la fecha de la construcción de una torre romana defensiva, aún no descubierta para el año 557, la cual, asumiendo la era seléucida, representaría el 245–46 d. de J.C.
Muestras de grano carbonizado (presumiblemente trigo) encontradas en un escondite de los niveles de la edad del hierro fueron fechadas con el proceso de radio-carbono. Los resultados, 858 a. de J.C. , más o menos 165 años, están en armonía con la fecha determinada para estos niveles por el estudio de los hallazgos de la cerámica.
Durante las temporadas de 1955 y 1956 la escena de operaciones cambió hacia los sectores central y norte del sitio. En el área norte una entrada a la ciudad yacía descubierta y revelaba tres caminos sucesivos que conducían dentro de la ciudad a través de enormes torres de esquina con un cuarto para guardianes. Esta entrada brindó sus servicios durante varios períodos de la historia de la ciudad, siendo el período de más grande uso el de los siglos X al VIII a. de J.C. Cercano al inicio de la edad del hierro se encontraron enormes arcas y cerca de los niveles de destrucción se encontraron grandes cantidades de grano carbonizado. Se encontraron las murallas de ladrillo y piedra de la ciudad moabita, uno de los últi mos remanentes se yergue a una altura que excede los cuatro metros.
El principal interés en la cima y el centro del sitio se circunscribe al fundamento del edificio oficial moabita de imponente pero aún no determinada extensión. Las paredes eran aproximadamente de un metro a un metro y medio de espesor y los pisos eran de piedras lisas cubiertas con un tipo de huwar condensado. En un pequeño cuarto central había un incensario muy fino y dos cuartos adyacentes produjeron figurines de fertilidad. La calidad de la mejor cerámica moabita recobrada de este edificio se compara a la más fina y la más delgada que haya sido producida en el mundo antiguo. De interés también, fue el primer ostracón moabita recobrado del sitio. El plan interior de la estructura más la naturaleza de los hallazgos recobrados indican muy probablemente que este edificio era un templo moabita o una combinación de palacio-templo. Siendo que es esta la única estructura moabita hasta aquí recobrada deberá ser de considerable importancia para los estudiantes de la cultura moabita y del Antiguo Testamento.
BIBLIOGRAFIA: William H. Morton, “Dhiban, 1956”, RB , Tome, LXIV, 1957, págs. 221–223. R. E. Murphy, “A Fragment of an Early Moabite Inscription from Dibon”, BASOR , No. 125, 1952, págs. 20–23. William L. Reed, “A Recent Analysis of Grain from Ancient Dibon in Moab”, BASOR No. 146, 1957, págs. 6–10. William L. Reed and Fred V. Winnett, “A Fragment of an Early Moabite Inscription from Kerak”, BASOR , No. 172, 1963, págs. 1–9. A. D. Tushingham, “Excavations at Dibon in Moab, 1952–53”, BASOR , No. 133, 1954, págs. 6–25; “An Inscription of the Roman Imperial Period from Dhiban”, BASOR , No. 138, 1955, págs. 29–33. F. V. Winnett, “Excavation at Dibon in Moab, 1950–51”, BASOR , No. 125, 1952, págs. 7–20. G. R. H. Wright, “The Nabatean-Roman Temple at Dhiban: A Suggested Reinterpretation”, BASOR , No. 163, 1961, págs. 26–30. A. H. Van Zyl, The Moabites, E. J. Brill, Leiden, 1960.
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