DAMASCO
Damasco es una ciudad muy antigua de Siria (Aram) ubicada en la región de un oasis fértil al oriente de la cordillera del Antilíbano con su pico nevado, el monte Hermón, que se levanta majestuosamente al suroeste. Su nombre hebreo (Damneseq) y el arameo (Darmeseq) aparece en la Biblia (2 R. 16:10). En las *Cartas de Amarna aparece como Dimashqa, Dumashqa, y en egipcio Timashgi. Su nombre árabe es Dimasq o Dimaskq ash-Sham. La ciudad del día de hoy es la capital de Siria y constituye una de las ciudades más antiguas en el mundo ocupadas continuamente.
I. Damasco en la Edad Patriarcal ( ca. 1850–1600 a. de J.C. ). La primera mención del distrito (Apum) en el cual la antigua ciudad estaba ubicada ocurre en los *Textos de Execración que datan ca. 1850–1825 a. de J.C. y pertenecen a la primera mitad del reinado del faraón Amenemhet III ( ca. 1837–1789 a. de J.C. ). El distrito de Apum es bien conocido como Api (Upe) de las Cartas de Amarna como la designación de un territorio (matu) en el cual Damasco estaba situado. El nombre Apum también está registrado por otras tres generaciones después de los Textos de Execración en las *Tabletas de Mari de Tell el-Hariri en el Eufrates medio, descubiertas en 1936. Este antiguo nombre de la región damascena viene aparentemente de la palabra acadia apum más tarde apu (a menudo escrita abi o api) denotando “matorrales o malezas de juncos (cañuela)”. Esta es una descripción singularmente apropiada para el oriente damasceno, una región que los árabes llaman El Merj (“la tierra de la pradera”), la que está dotada con lagos y pantanos llenos de juncos.
El nombre de Damasco en el tiempo de Abraham, ca. 2.000 a. de J.C. , era probablemente Mesheq, como aparentemente lo sugiere la difícil referencia de Génesis 15:2, 3. La reconstrucción del texto por W. F. Albright de este pasaje es así: “Y el ‘hijo de mi casa’ presumible heredero es el ‘hijo de Mesheq’, (habitante de Mesheq), el cual es Damasco … y he aquí el ‘hijo de la casa’ será mi heredero.” (Véase Merrill F. Unger, Israel and the Arameans of Damascus, London, 1957, pág. 4).
II. Damasco Bajo el Control Egipcio ( ca. 1475 a. de J.C. ). La ciudad se menciona primeramente en forma extra-bíblica entre las conquistas asiáticas del gran constructor del imperio, Thutmose III (1490–1436) en sus anales preservados en el templo de la gran Karnak de Amun, en Tebas. La ciudad aparece como Timasku, trece en el orden de la enumeración de las ciudades-estados siro-palestinas tomadas por la “primera campaña victoriosa” de Thutmose, cuando Meguido, la fortaleza clave en Esdraelón cayó bajo el control egipcio.
III. Damasco en la Edad de Amarna ( ca. 1375 a. de J.C. ). Las *Cartas de Amarna, descubiertas en Egipto en 1886, nos introducen a una revuelta contra el control egipcio de Siria en la región general de Upe y suministran un vistazo íntimo del status político de Damasco y de las ciudades-estados contiguas de este tiempo, especialmente Qatna, al sur de Hamath en el Orontes. El rey Akizzi de Qatna, cuyo dominio colindaba en el norte con Damasco, pagaba alto tributo por la lealtad de Damasco al faraón Amenhotep IV ( ca. 1375–1370 a. de J.C. ) ya que él usa esta fidelidad como una medida de comparación para aquella de su propio reino: “O Señor, como Damasco al Timashgi en la tierra de Upe ina mat Upe es fiel al faraón así Qatna de igual manera es leal” (EA 53:63–65).
Biriawaza, el representante del gobierno egipcio en Upe y Damasco, empleó a *habiru (soldados mercenarios) para mantener la autoridad de su país en esta región (EA 195:27 y sigtes.). Sihabía rey en Upe, como parece claro de los textos de *Boghazkoy (E. F. Weidner, Politische Dokumente aus Kleinasien Boghazkoi-Studien, Helt 8, pág. 14 líneas 40 y sigtes.) no se menciona en las Cartas de Amarna. Biriawaza, al contrario, fue aparentemente un príncipe o noble de Mitani (un reino de Mesopotamia) relacionado de alguna manera por matrimonio con la familia real egipcia, como era común en ese período.
IV. Damasco en el Período de la Ascendencia Hetea ( ca. 1350 a. de J.C. ). El control egipcio de Damasco iba a sufrir un rompimiento temporal con el surgimiento del poder heteo, bajo Suppiluliumas ( ca. 1380–1346 a. de J.C. ), quien saqueó varias ciudades de Mitani e invadió a Siria. Ariwana, mencionado como el rey del territorio de Apina en este tiempo, resistió la invasión hetea. Aunque los heteos reclamaron la victoria y los despojos de Apina, lo que debe ser claramente identificado con Upe (Ape), la tierra de Damasco mencionada en las Cartas de Amarna (véase Weidner, Boghazkoi–Studien VII<, pág. 14), se retiraron de la región. En la reorganización de Suppiluliumas de sus conquistas sirias, él estableció una serie de pequeños reinados vasallos, pero su dominio no se extendió a Damasco y la tierra de Upe, el cual debió haber vuelto al control egipcio como en los días de Amarna.
Los agresivos faraones Seti I (1319–1301 a. de J.C. ) y Ramesés II (1301–1234 a. de J.C. ) intentaron reconquistar el dominio asiático de Egipto al norte de Upe. Estos últimos chocaron con los heteos en la famosa batalla de Cades. Lejos de ser una victoria brillante como es pintada por el hipócrita panegirista egipcio, el ejército heteo bajo Mutwatallis se dice que causó la retirada desordenada del enemigo hasta “el territorio de Apa”, la región de Damasco (Albrecht Gotze, OL XXXII, 1929, pág. 837). Eventualmente Ramesés II y los heteos firmaron un tratado de paz en 1280 a. de J.C. , una copia cuneiforme del cual fue encontrada por Hugo Winckler en Boghazkoy, la capital hetea del Asia Menor. En la delimitación de esferas de influencias Egipto aparentemente controlaba la región de Damasco y el territorio sur de Hamat, aunque el tratado no menciona límites específicos. La ausencia de remanentes heteos al sur de Hamat muestra que los heteos no ejercieron control permanente sobre los damscenos.
V. Damasco Bajo el Control Hebreo ( ca. 1000–930 a. de J.C. ). La colonización aramea en Siria y en el noreste de Palestina se realizó durante los varios siglos que siguieron al éxodo y la conquista de Canaán por Israel. Damasco en esta época llegó a ser colonizada por los arameos. Un pasaje que recuerda los primeros choques entre Aram e Israel se conserva en Jueces 3:7–11. Para el tiempo de Saúl, 1020 a. de J.C. , los poderosos reinos arameos tales como Soba, Abel, Bet-maaca, Tob y Gesur habían crecido sobre las fronteras nororientales de Israel. Saúl chocó con estos principados (1 S. 14:47) (LXX). David los conquistó, (2 S. 8:1–18), así que durante el imperio davídico-salomónico, Damasco vino a ser parte del reinado hebreo.
Sin embargo, durante los últimos años del reinado de Salomón, Rezón, un antiguo oficial de Hadadezer de Soba, estableció un fuerte centro de poder arameo en Damasco y rechazó con desdén a Salomón (1 R. 11:24). Esta agresiva ciudad estado, tan atrevida como para desafiar aun al poderoso Salomón, estaba destinada, después de la muerte de aquél, a gozar de un rápido crecimiento y convertirse en una seria amenaza para Israel, especialmente porque este último se debilitó por la división del reinado de las doce tribus.
VI. Damasco como un Rival de Israel ( ca. 930–879 a. de J.C. ). Rezón, que estableció a Damasco como un dominante poder arameo (1 R. 11:24), evidentemente no era su primer rey, a menos que se lo identifique con Hezión, el padre de Tabrimón, padre del famoso Ben-adad I, mencionado en la lista dinástica conservada en 1 R. 15:18. Este orden de los primeros reyes arameos es corroborado extrabíblicamente por la importante estela de Ben-adad descubierta en 1940 al norte de Alepo en el norte de Siria (véase BASOR 87, octubre 1942, págs. 23–29, 90, abril 1943, págs. 30–32; Maurice Dunand, “Stele araméenne didiée a Melquart,” Bulletin de Musée de Beyrouth Vol. iii. 1941, págs. 65–76). Hezión y Tabrimón rápidamente tomaron ventaja de la división del reino israelita para asumir el control político en Siria y para legar a Ben-adad I ( ca. 883–843 a. de J.C. ) con un reinado lo suficientemente fuerte como para desafiar a todos sus enemigos. Asa de Judá (917–876 a. de J.C. ) envió al último un soborno para atacar a Baasa rey de Israel ( ca. 900–877 a. de J.C. ) El duramente presionado Judá obtuvo descanso inmediato. Baasa tuvo que abandonar su fortificación de Rama como amenaza a Jerusalén y retirarse a su capital Tirsa (1 R. 15:16–22), ya que Ben-adad I había aprovechado la dorada oportunidad para extender el poder de Damasco e invadir el Israel nororiental ( ca. 879 a. de J.C. ).
VII. Damasco en Conflicto con Israel ( ca. 879–843 a. de J.C. ) Aunque el poder de Ben-adad I aumentó subtancialmente como resultado de su victoria sobre Baasa y el período de la debilidad dinástica que siguió, el fundar una nueva dinastía agresiva por Omri ( ca. 876–869 a. de J.C. ) resultó en el fortalecimiento de Israel como un enemigo formidable para detener la expansión aramea. El más destacado entre los logros de Omri fue la fundación de Samaria como la ciudad capital fortalecida y su control de las rutas comerciales de Transjordania testificado por la Piedra Mesa (líneas 4–8), la que muestra que él conquistó el norte de Moab, obteniendo un fuerte tributo anual (véase 2 R. 3:4). Evidentemente Ben-adad I vaciló en invadir a Israel durante el reinado de Omri, pero lo hizo algunos cinco años antes del fin del reinado de Acab ( ca. 869–850 a. de J.C. ) sufriendo una derrota que casi le costó la propia vida a Benadad (1 R. 20:1).
El retorno de los sirios el siguiente año ( ca. 854 a. de J.C. ) para vengar la humillante derrota resultó en una derrota peor cerca de A fec, la moderna Fiq al oriente del mar de Galilea (1 R. 20:23, 24). Acab, de una manera magnánima, le perdonó la vida al derrotado Ben-adad. El año siguiente, 853 a. de J.C. , halló a Acab aliado con Ben-adad para detener la formidable invasión de Asiria bajo Salmanasar III (858–824 a. de J.C. ) en *Karkar sobre el Orontes, guardando las proximidades de la ciudad de Hamath y toda la baja Siria. La famosa batalla de Karkar se registra en la inscripción monolítica de Salmanasar, actualmente en el Museo Británico. “Hadadezer de Aram” (Benhadad I, como se le conoce por la evidencia de la *estela-Melcarth, véase arriba) encabeza la coalición antisiria seguida por Irhuleni de Hamath y Ahabbu Sir’elai (Acab de Israel). La resistencia a los asirios evidentemente desanimaba a Salmanasar, a pesar de sus pretensiones de victoria, porque él no sólo fracasó en seguir con sus jactanciosos éxitos, sino que no reasumió ataques sobre Hamat o Damasco hasta unos seis años después.
El período de tres años de paz entre Siria e Israel (1 R. 20:1) terminó en el intento de Acab de recobrar Ramot de Galaad ( ca. 851 a. de J.C. ). La inexcusable perfidia de Ben-adad al fracasar en restaurar las ciudades israelitas que habían sido tomadas por Damasco, de acuerdo con los términos del tratado de Afec (1 R. 22:1–53), movieron a Acab a atacar lo cual resultó en su muerte ( ca. 850 a. de J.C. ).
En las coaliciones antiasirias de 849, 848 y 845 a. de J.C. , “Adadidri” (Ben-adad I) se menciona prominentemente; pero Israel no se menciona como tal, aunque puede haber enviado algunos contingentes bajo Ocozías ( ca. 850–849 a. de J.C. ) o Joram ( ca. 849–842 a. de J.C. ).
VIII. Damasco Como Señor de Israel (843–801 a. de J.C. ). El largo reinado de Ben-adad I llegó a su fin en 843 a. de J.C. , por mano del usurpador Hazael, a quien los asirios adecuadamente llamaron “hijo de nadie”. Pero en 841 a. de J.C. Hazael había ganado control. En la confusión el hijo de Acab, Joram, fue capaz de reconquistar Ramot de Galaad. Pero la dinastía de Omri fue pronto extirpada por Jehú ( ca. 842–815 a. de J.C. ), el extirpador del culto de Baal Melcarth de Israel. Jehú ganó el implacable odio de Hazael cuando rehusó aliarse con Siria en el avance asirio bajo Salmanasar III en 841 y 837 a. de J.C. Damasco tuvo que encarar el avance asirio solo mientras Jehú es representado en el *Obelisco Negro como postrándose humildemente y pagando el tributo al emperador asirio.
Cuando Salmanasar tuvo que abandonar sus campañas sirias para atender otros problemas que le presionaban después del 837 a. de J.C. , Hazael se encontró finalmente libre para usar su poder de conquista contra Israel y Judá. Durante el reinado de Jehú inexorablemente hostigó a Israel, especialmente en la región al orients del Jordán (2 R. 10:32, 33). Más tarde redujo al hijo de Jehú, Joacaz (815–801 a. de J.C. ), a un estado extremo de humillación (2 R. 13:1–9, 22, 25) en el cual Israel era nada más que un vasallo servil.
IX. Damasco y un Estado Israelita Revitalizado (801–746 a. de J.C. ). Benadad II sucedió a su padre Hazael como rey de Damasco después del fallecimiento de este último ( ca. 801 a. de J.C. ). Las conquistas de Adanirari III en el norte de Siria (805–802 a. de J.C. ), incluyeron su campaña victoriosa contra Damasco, tan debilitado quedó el poder arameo que Joás, el hijo de Joacaz ( ca. 801–786 a. de J.C. ), fue capaz de reintegrar las fortunes de Israel (2 R. 13:25). Sin embargo, Damasco fue capaz de recobrarse del golpe asirio como está demostrado por la estela Zakir descubierta en 1903, la que nombra a “Birhadad (Ben-adad II) hijo de Hazael, rey de Aram” como encabezando una coalición de más de una docena de reyes del norte de Siria en contra de “Zakir rey de Hamat y Lu’ash” ( ca. 870 a. de J.C. ).
Mientras tanto, los éxitos de Joás contra Ben-adad II fueron continuados por su hijo Jeroboam II ( ca. 876–746 a. de J.C. ). Este último no sólo recuperó todo el territorio israelita que había sido tomado por Aram, sino que fue capaz de levantar a Israel a la cumbre de su poder político y económico disfrutado solamente en los días de Salomón. Uzías (Azarías) de Judá ( ca. 783–742 a. de J.C. ) disfrutó de una prosperidad similar.
De acuerdo con 2 R. 14:28 Jeroboam II “restituyó al dominio de Israel a Damasco y Hamat que habían pertenecido a Judá”. Esto sólo puede significar que Israel vino a ser el señor de Aram en los días de Jeroboam II como Damasco había sido el señor de Israel en los días de Hazael y Joacaz. Sólo hacienda esto podría decirse que Jeroboam había restaurado “los límites de Israel desde la entrada de Hamat” (entre Cades y Ribla) “hasta el mar de Arabá” (2 R. 14:25).
X. Damasco y Su Caída en Manos de Asiria (746–732 a. de J.C. ). De acuerdo con los eventos preservados en la estela de Zakir prácticamente nada se sabe de Ben-adad II y de sus sucesores en el trono de Damasco. El monarca siguiente que se encuentra en las fuentes accesibles es Rez ín ( ca. 750
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