ADOPCION
El descubrimiento de los documentos de *Nuzi ha ilustrado las prácticas de adopción en el Cercano Oriente, algunas de las cuales encuentran paralelo en la Escritura. En Nuzi, un dueño de propiedad que no tenía hijos adoptaría uno. El hijo adoptivo podía ser libre o esclavo. El padre podía esperar servicio de su hijo adoptivo y a la muerte del padre, él recibiría un apropiado entierro. Entonces, si el padre no tenía hijos propios, el hijo adoptivo recibiría la propiedad. Sin embargo, si un hijo propio le hubiera nacido al padre, el hijo propio sería el heredero y tomaría los dioses de la casa —pequeños figurines de barro usados en la adoración— los cuales servían como título o escrituras de propiedad.
Antes que Abraham tuviera un hijo propio, nombró a su siervo Eliezer, de Damasco, como su heredero (Gn. 15:2, 3). Sin embargo, posteriormente Isaac llegó a ser el verdadero heredero. Parece que Labán adoptó a su yerno Jacob antes de tener hijos propios (véase Gn. 31:1). Después que Labán tuvo hijos propios, sus relaciones con Raquel y Jacob fueron tensas. Raquel resolvió tomar el asunto en sus manos y se robó los dioses de la casa (terafin) antes que ella y toda la casa de Jacob huyeran de Labán en dirección a Canaán. Raquel evidentemente creyó que robando el terafín podía asegurar la herencia para su esposo (véase Gn. 31:30, 32, 34).
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