Tracto
En la celebración de la Santa Misa, hasta las reformas introducidas por el Concilio Vaticano II, tras la lectura de la Epístola se cantaba el Gradual.
Sin embargo, desde el domingo de Septuagésima hasta el de Pascua era reemplazado por el Tracto. Se trataba de un salmo entonado por el cantor, desde el ambón, sin intervención del coro. De ahí su nombre, por ser cantado seguido, sin interrupción.
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