Tipografía Vaticana
Desde que en 1449, Johannes Gutenberg publicó el Misal de Constanza con el procedimiento de impresión inventado por él, se abrió una nueva era en la historia de la humanidad.
Pero no fue hasta el pontificado de Pío IV (1559-1565) cuando la Santa Sede adquirió la primera imprenta. Conocida como «Tipografía de la Cámara Apostólica» corresponde al Papa Sixto V (1585-1590) el mérito de su potenciación, en el marco de las grandes reformas que emprendió. Para ese fin creó la «Congregatio pro Typograhia Vaticana», encomendándole la edición de la Biblia en su versión latina, griega y hebrea, así como todas las decretales y obras de los Santos Padres, llegando incluso a sugerir que fueran impresos todos los manuscritos que conservaba la Biblioteca Vaticana.
Urbano VIII (1623-1644) fundó la que sería conocida como Tipografía Políglota, al servicio de la Congregación para la Propagación de la Fe (Propaganda Fide) que acababa de crearse. En ella se inició, años después, como aprendiz el famoso impresor Giambattista Bodoni (1740-1813). En 1909, se fusionó con la Tipografía Políglota Vaticana y en 1991 con L’Osservatore Romano, pasando a ser conocida como Tipografía Vaticana.
Su misión es la de imprimir todos los documentos de la Santa Sede, los folletos preparados para las distintas celebraciones litúrgicas y el periódico de la Ciudad del Vaticano.
Al crearse la Secretaría para la Comunicación, mediante un Motu Proprio de 27 de junio de 2015, el Papa Francisco dispuso que la Tipografía Vaticana se integrara en este nuevo dicasterio.
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