Tercia
Dentro de la Liturgia de las Horas, es una de las consideradas menores, junto con Sexta y Nona, cuyo rezo suele quedar circunscrito a los monasterios de los institutos de vida consagrada.
El nombre procede de la división que los romanos habían establecido para el día y corresponde a las 9 de la mañana. Simbólicamente está asociada a la hora en la que Cristo fue condenado a muerte, pero de una manera muy especial a Pentecostés, dado que fue en ese momento del día cuando el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles que estaban reunidos rezando.
Tras la invocación, el rezo se inicia con el himno que puede escogerse entre el «Nunc Sancte nobis Spiritus» y el «Certum tenéntes órdinem», o bien uno de los tres en castellano propios de esta hora.
A continuación se recita una parte del salmo 119 o bien el 120 o 121. Tras una lectura breve, el rezo finaliza con la oración conclusiva.
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