Santa Columna
Se aplica esa denominación a los fragmentos conservados de la columna de la Flagelación y también a la que fue atado Jesucristo en el palacio de Caifás, antes de comparecer ante el Sanedrín, en el transcurso de su Pasión.
Pero en España se aplica también a la columna que según la tradición entregó la Virgen a Santiago en su visita en carne mortal a Zaragoza, para alentar su labor evangelizadora.
Es una columna de jaspe de 1,77 metros de altura y 24 de diámetro que jamás se ha movido del lugar donde fue depositada, en torno al cual se edificó un templo que, con el tiempo, llegó a convertirse en la actual basílica del Pilar, uno de los santuarios marianos más visitados que, además, es catedral.
El pilar está recubierto de un forro de bronce y plata, dejando al descubierto una parte del fuste en la parte posterior, para que pueda ser besado como han hecho los aragoneses a lo largo de la historia, así como los numerosos peregrinos que visitaron el Pilar, entre ellos San Juan Pablo II en dos ocasiones (1982 y 1984).
Sobre la columna se sitúa la pequeña imagen de la Virgen del Pilar, atribuida a Juan de la Huerta y datada en torno a 1435.
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