Sagrado Corazón de Jesús
Una de las devociones de mayor arraigo en la Iglesia es la del Sagrado Corazón de Jesús que viene a simbolizar el amor divino, a través de una parte de la anatomía del cuerpo de Cristo que fue atravesada por la lanza en el momento inmediatamente posterior a su muerte en la Cruz.
Contra lo que pudiera parecer esta devoción, al igual que la del Inmaculado Corazón de María, tiene una dilatada tradición, aunque alcanzó mayor difusión tras las visiones de Santa Margarita María de Alacoque (1647-1690), una religiosa francesa de la Orden de la Visitación a la que se apareció Jesucristo, mostrándole su corazón coronado de espinas y rodeado de llamas, con una cruz en su interior.
Sus deseos de propagarla, asociada siempre al Santísimo Sacramento, chocaron inicialmente con la incomprensión de sus superiores que recelaban de la veracidad de sus experiencias místicas. Pero pudo comprobar en vida que llegó a calar en el ánimo de muchas personas y hoy sus restos reposan en la basílica del Sagrado Corazón de Paray-le-Monial, en el lugar en el que se alzaba el convento.
Fueron los jesuitas grandes difusores de esta devoción que tuvo uno de sus principales exponentes en la consagración de los países al Sagrado Corazón. En España el rey Alfonso XIII lo hizo el 30 de mayo de 1919, ante el monumento erigido en el cerro de los Ángeles (Getafe) centro geográfico de la península.
Pero, también, fueron muy frecuentes las entronizaciones de imágenes del Sagrado Corazón en los domicilios privados, así como la creación de asociaciones que lo tenían por titular.
La solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús se celebra el viernes posterior al segundo domingo después de Pentecostés y es tradicional consagrarle el mes de junio.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.