Sacra
Sobre los altares se colocaban tres sacras con algunos de los textos litúrgicos utilizados en la celebración del Santo Sacrificio de la Misa.
Las más sencillas eran unas simples hojas enmarcadas, con los textos correspondientes impresos. Pero era muy frecuente la existencia de sacras ricamente decoradas, llegando a disponer los templos más importantes de sacras de plata que se utilizaban en las grandes festividades.
La Sacra central era de mayor tamaño que las laterales y en ella figuraban algunas de las oraciones que el sacerdote recitaba en el centro del altar, como el Gloria, el Credo, y una parte del Canon, especialmente la correspondiente al momento de la Consagración.
En la Sacra del lado de la Epístola (a la derecha del altar) figuraba la oración Deus qui humanae y el salmo Lavabo que se recitaba en el momento de lavarse las manos, tras el Ofertorio.
En la izquierda, se encontraba la perícopa correspondiente al inicio del Evangelio de San Juan que se recitaba al finalizar todas las misas.
El uso de las sacras quedaba restringido a la celebración eucarística pero era frecuente verlas de forma permanente en todos los altares. Sin embargo, estaba prescrito que no obstaculizaran la visión del sagrario y que se retiraran cuando hubiera Exposición solemne del Santísimo Sacramento.
En la actualidad no se utilizan y tan sólo pueden verse en los Museos de Arte Religioso, debido al valor artístico de muchas de estas piezas.
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