Reino de Dios
Jesucristo ante Pilato proclamó que era Rey, pero que su reino no era de este mundo, un reino prometido por las Escrituras a lo largo del Antiguo Testamento. Pero, toda su predicación, su Buena Nueva, fue el anuncio de ese Reino que se manifiesta a los hombres en sus palabras y en sus obras.
Sin embargo, la creación de la Iglesia constituye la inauguración de ese Reino de los Cielos ya en la tierra. Como proclamaba la constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II, la Iglesia es el Reino de Cristo presente ya en misterio, como germen y comienzo de ese Reino que alcanzará su plenitud al final de los tiempos.
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