Padre
Este término hace referencia en primer lugar a la Primera Persona de la Santísima Trinidad, misterio central de la Fe cristiana, por el que confesamos que existe un solo Dios pero tres Personas distintas, consustancialmente unidas: Padre, Hijo y Espíritu Santo que reciben una misma adoración y gloria.
Estas tres Personas, inseparables en su ser, lo son también en su obrar. La primera Persona se asocia al misterio de la Creación, en cuanto origen de todo y autoridad trascendente. Pero, como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica, Jesucristo ha revelado que Dios es Padre en un sentido nuevo, no sólo como Creador sino como Padre, en relación con su Hijo único que, al hacerse hombre, nos hizo partícipes de la filiación divina, convirtiéndonos en hijos de Dios, al que incluso podemos dirigirnos con el término familiar de «Abbá».
La palabra «padre» también se utiliza habitualmente para denominar a los presbíteros, tanto seculares como pertenecientes a determinadas órdenes religiosas.
En plural, hablamos de «Padres de la Iglesia» para designar a los autores de los primeros siglos del Cristianismo, que comentaron y difundieron, a través de sus obras, las verdades fundamentales de la Fe. También se utiliza para designar a los participantes en un concilio o sínodo, hablando en este caso de «padres conciliares» o «padres sinodales» respectivamente.
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