Ofertorio
Con el Ofertorio da comienzo la Liturgia Eucarística, una de las dos partes que constituyen la celebración de la Santa Misa.
Tras la preparación del altar, por parte del celebrante o los ministros, colocando el corporal, el purificador, el cáliz y la patena, se efectúa la presentación de las ofrendas, si es posible, por parte de los fieles.
Esta costumbre arranca de los primeros tiempos de la Iglesia cuando los que acudían a la celebración eucarística contribuían con el pan y el vino que iba a ser consagrado. A veces, cuando lo entregado superaba las necesidades litúrgicas, se apartaba el sobrante que, tras ser bendecido, era conocido como eulogia y se repartía al finalizar la ceremonia.
La Instrucción General del Misal Romano señala que el dinero y otros dones que los fieles aportan para los pobres o para la Iglesia, deben ser considerados, asimismo, ofrendas y colocados en un lugar apropiado, cerca del altar.
Desde hace tiempo se ha introducido la costumbre de que, en determinadas celebraciones solemnes, se presenten objetos que llevados por personas de diversa procedencia y ataviados, a veces, con sus trajes típicos, componen un espectáculo multicolor dotado de indudable simbolismo pero que, con frecuencia, supera el objetivo litúrgico.
Mientras dura la presentación de las ofrendas, se entona un canto que, en unas ocasiones, es la propia antífona del Ofertorio u otro canto seleccionado.
En ocasiones especiales se procede a la incensación de las ofrendas colocadas sobre el altar. El diácono u otro ministro incensa, a continuación, al celebrante y luego al pueblo que se pone en pie.
El celebrante se lava las manos y, tras secarse, vuelve al altar para recitar la llamada oración sobre las ofrendas, invitando a los fieles a orar conjuntamente con él:
«Orad hermanos, para que este sacrificio, mío y vuestro, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso».
Los fieles responden: «El Señor reciba de tus manos este sacrificio para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia».
Termina así el Ofertorio, dando comienzo la Plegaria Eucarística con el Prefacio.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.